Los geógrafos denuncian «despilfarro» en varias infraestructuras de Málaga

Plataforma abandonada del AVE Antequera-Sevilla. /SUR
Plataforma abandonada del AVE Antequera-Sevilla. / SUR

Señalan casos como la plataforma abandonada para el AVE directo a Sevilla, las naves para el fallido anillo ferroviario y el tranvía de Vélez-Málaga

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El último boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles incluye el artículo 'Aproximación a la geografía del despilfarro en España: balance de las últimas dos décadas', en el que la provincia no sale precisamente bien parada. El estudio es un repaso nacional de las infraestructuras que no debían haberse ejecutado; que no eran prioritarias; que se han quedado a medias o directamente están sin uso. Incluye referencias a una decena de proyectos en Málaga.

La más significativa es el tramo de plataforma ejecutada e inacabada del Eje Ferroviario Transversal entre Antequera y Marchena (Sevilla), donde se gastaron 277,5 millones de euros y donde los trabajos están parados y sin ninguna perspectiva, más allá de las especulaciones sobre su posible reciclaje como centro de pruebas para la tecnología de tren supersónico 'Hyperloop'. «Es evidente que se gastó mucho dinero en algo, sin ser una prioridad frente a otras necesidades de Málaga», explica María Luisa Gómez, profesora de Geografía de la UMA que ha participado en el estudio. Según recuerda el documento, «la imposibilidad de afrontar la continuación de las obras ha conducido a la renuncia a un crédito del Banco Europeo de Inversiones (BEI) de 180 millones, para evitar sanciones debido a los retrasos».

Otro caso, sin salir del ámbito antequerano, es el del anillo ferroviario. En este caso, el coste previsto era de 386 millones, de los cuales 260 los aportaba la UE. En 2016, la Comisión obligó a devolver 140,7 millones debido a que no se ajustaban a los requerimientos fijados. De este proyecto, en realidad sólo se llegaron a ejecutar las dos naves del que iba a ser el Centro Integral de Servicios Ferroviarios (CISF), una instalación que serviría como laboratorio, para la experimentación y el estudio de los trenes de alta velocidad que saldrían a rodar por el circuito. La construcción de las dos estructuras supuso una inversión de 6,6 millones, a lo que hay que sumar 3,5 millones más para equipamientos, según informó en aquellas fechas el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif).

María Luisa Gómez pone el foco en la autopista de Las Pedrizas (AP-46), que define como «el mejor ejemplo de despilfarro», en el sentido de una duplicación de infraestructuras con la existente (A-45) y, sobre todo, frente a la alternativa que habría supuesto la prolongación de la autovía del Guadalhorce (A-357) hacia Sevilla. «Es una zona con mucha población, que vertebraba otro espacio. En cambio, la autopista tuvo mucho impacto ambiental y siguen los mismos atascos, porque la gente no está dispuesta a gastarse el dinero en el peaje».

La construcción de la AP-46 fue fruto de una inversión privada, a cargo de Sacyr y varios bancos, con un coste de unos 370 millones de euros. Según las cuentas de explotación, que son públicas (al tratarse de una empresa cotizada), en el primer trimestre la Intensidad Media Diaria (IMD)fue de11.089 vehículos, un 7,6% más, con 2,98 millones de ingresos (+20%). El año pasado se cerró con un promedio de 12.562 movimientos, y 15,3 millones de ingresos (+9,8%).

Carencias en depuración

En en otro lado, la geógrafa pone de relieve que en la provincia la gran perjudicada ha sido la depuración de las aguas residuales y el uso terciario, que no ha obtenido ninguna prioridad, mientras que otras obras hidráulicas, como la desaladora de Marbella, están infrautilizadas. Otras se ejecutaron y se quedaron sin uso, como el tranvía de Vélez-Málaga, que vincula también con el de Jaén. Y lo mismo ocurre con el palacio de ferias de Antequera y el edificio del museo de Torremolinos.

El estudio es una primera aproximación global a la situación en todas las comunidades, a partir de las informaciones de los medios de comunicación y fuentes oficiales, y supone una reflexión sobre lo que se entiende por despilfarro. «El dinero público es escaso y hay que pensar muy bien en qué se gasta».

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