DADLE VOSOTROS DE COMER

GABRIEL LEAL

Dadle vosotros de comer». Palabras desconcertantes de Jesús a unos discípulos que, preocupados por la necesidad de la multitud, tenían bien poco que ofrecerles. Pero los «cinco panes y dos peces», puestos a disposición de Jesús y bendecidos por Él, se convirtieron en un gran don con el que los discípulos les dieron de comer: «Se los fue dando para que sirvieran a la gente». Lo que tenían era casi nada, a todas luces insuficiente, pero bendecido por Jesús, «comieron hasta saciarse».

Seguramente que nosotros, preocupados por la situación de la gente, tendremos algo más que «cinco panes y dos peces». ¿Estamos dispuestos a ponerlo en manos del Señor para que Él lo bendiga y así podamos socorrer a la gente? Esta es la cuestión. Jesús que lo había entregado todo, en un gesto de extrema generosidad se entregó El mismo: «Esto es mi cuerpo... Esta es mi sangre..», y nos invitó a actualizar su entrega, y con ella la nuestra, en memoria suya. ¡Cómo reservarnos algo y no ponerlo en manos del Señor, como hicieron aquellos discípulos!

Hoy, día de la Caridad, la Iglesia nos recuerda que la Eucaristía sin caridad se convierte en culto vacío, tantas veces denunciado en la Sagrada Escritura y por el Magisterio de la Iglesia. Sí, la comunión en el Cuerpo de Cristo nos urge a acoger, acompañar, servir a los pobres y alentar sus esperanzas.