La noche más triste de Susana Díaz

La noche más triste de Susana Díaz
FELIP ARIZA
Ana Barreales
ANA BARREALES

Es fácil decir a toro pasado que Susana Díaz se equivocó adelantando las elecciones para aprovechar la ola de cambio con Pedro Sánchez en el Gobierno Central, cuando se convirtió en presidente por sorpresa, casi por una carambola, y decidió que se quedaba. Lo de esperar a que se convocaran las generales parecía a priori una apuesta más arriesgada, porque los 84 diputados de Sánchez y la facilidad con la que le piden la dimisión a sus ministros no auguraba que fuera a mejorar la cosa. En lo que sí erró fue en su estrategia de presentarse como ganadora encomendándose a las encuestas, algo que pudo desmovilizar a los votantes de izquierda

En la recta final de la campaña había llamado a los andaluces para que hicieran un dique de contención frente la derecha, pero no parece que ni ella, ni nadie vieran venir los 12 diputados con los que Vox irrumpió en el Parlamento andaluz, con unos resultados que dejaron en evidencia una vez más que los votos de los ciudadanos van muy por delante de las encuestas.

Opinión

Susana Díaz más que contra adversarios luchaba contra sí misma, contra el 'susanismo' y contra 36 años de Gobierno del PSOE, que eran su mejor y su peor carta de presentación. De hecho, la principal crítica de sus oponentes era que pertenecía a un partido que llevaba ganando desde el principio de los tiempos. Los propios dirigentes populares reconocían en privado que no todo era mérito de los socialistas, sino que buena parte se debía a demérito de los populares, cuyos candidatos no habían sabido conectar con la gente.

Cuando se van encadenando victorias durante tanto tiempo con más o menos margen en diferentes elecciones es difícil hacer autocrítica y ponerse en la tesitura de que algún día no va a ser así y que los apoyos son siempre prestados. Ayer llegó ese momento en que los andaluces decidieron que preferían cambio frente a 36 años de historia socialista.

Susana Díaz había arriesgado en las últimas autonómicas al romper el pacto con IU y convocar elecciones. Entonces no tuvo mayoría absoluta, pero aguantó bien el embate de Podemos y sus 47 diputados relucían frente a los 33 del PP. En realidad, la considerada gran esperanza del PSOE hasta perder las primarias, sólo ha ganado unas elecciones: las andaluzas de 2015. En 2012, cuando era coordinadora de la campaña del PSOE en las andaluzas, ganó Arenas aunque no con mayoría suficiente para gobernar, perdió las generales en Andalucía de 2016 y las primarias en el PSOE en mayo de 2017. Se recuperó del batacazo frente a Sánchez casi sin despeinarse y volvió a Andalucía como si nunca se hubiera ido.

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Parecía que su aventura nacional no le iba a pasar factura, las encuestas avanzaban un triunfo del PSOE, que necesitaría apoyos para gobernar. Pero llegó el 2D y los primeros datos de participación apuntaban lo contrario: caía en toda Andalucía, pero especialmente en Sevilla y Jaén, donde tradicionalmente los socialistas conseguían buena parte de sus apoyos y la sensación de que podía haber vuelco comenzó a recorrer las sedes. Muchos preliminares y suspense en una noche en la lo primeros datos con el escrutinio avanzado en forma de bomba: vuelco electoral.

Tarde ya compareció Susana Díaz hablando de una «noche triste», pero citando a todos los partidos, incluidos a los de derecha y centro derecha que ya estaban celebrando el cambio a con ella contra Vox. A veces uno es el último en enterarse de lo que le está pasando.

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