Teresa Rodríguez: Una confluencia decepcionante

Teresa Rodríguez: Una confluencia decepcionante
FELIP ARIZA
Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Pretendían que dos más dos se convirtiera en cinco, pero finalmente apenas llegan a sumar tres. Teresa Rodríguez se presentó a las elecciones andaluzas junto a su «amigo y compañero», Antonio Maíllo, tras un trabajo intenso de más de dos años. Aunque nunca lo dijeron en voz alta, en los corrillos nadie dejaba de reconocer que la confluencia se había hecho bien en esta ocasión. Que no era la chapuza de Unidos Podemos, cuando tras varias negativas de Podemos para ir en coalición, se presentaron juntos sin explicarlo a su militancia.

Ahora todo parecía diferente. Aseguraban que en sus feudos del interior habían comprendido el mensaje; y que las zonas urbanas estaban consolidando el voto más cercano a Podemos. Con este trasfondo, 'Tere y Antonio' inventaron una campaña electoral en tándem compartiendo protagonismo. Basta con haber seguido de cerca estas dos últimas semanas para admitir que Adelante fue la formación que más habló de Andalucía. A falta de un recuento de aforos en actos, la confluencia parece haber llenado los espacios más grandes. Jerez, Córdoba, Torremolinos... Rodríguez se venía arriba a medida que acababa la carrera, y el viernes fuentes internas se veían fuertes para mantener sus 20 diputados, y quizá para sumar algo más.

Opinión

Ahora llega el tiempo del análisis. Pero hay un dato que para la confluencia debería ser terrorífico. La pérdida de escaños (3) no es tan escalofriante como en el número de votos. Casi 300.000 andaluces han decidido no votarles. No está claro si es que la confluencia resta, o bien el 'efecto Podemos' que se inició en 2014 se enfrenta a una desintegración sin medida.

El futuro para Teresa Rodríguez y su partido se oscurece aún más en el horizonte. A la decepción que supone este nuevo experimento en la izquierda se añade que no tienen la expectativa de llevarse ningún municipio de media o gran población en Andalucía de cara a las municipales. A lo único que aspiran es a mantener Cádiz, una ciudad en la que también han perdido apoyo este domingo.

Aún así, la coordinadora regional de Podemos será espectadora de primera fila de una previsible catarsis histórica del PSOE andaluz. Quizá entonces se abra una pequeña grieta donde ella, Maíllo y sus partidos pasen a ser la alternativa a la derecha.

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