Del laboratorio a Marte

Carlos Pérez del Pulgar (derecha), primer investigador del proyecto, junto a Ricardo Sánchez, que forma parte del equipo. /Félix Palacios
Carlos Pérez del Pulgar (derecha), primer investigador del proyecto, junto a Ricardo Sánchez, que forma parte del equipo. / Félix Palacios

Investigadores de la UMA trabajan en el programa informático de un brazo robótico para extraer muestras en el planeta rojo

CLAUDIA SAN MARTÍN MÁLAGA.

De una breve estancia en la Agencia Espacial Europea (ESA) por parte del investigador y doctor ingeniero en Informática de la UMA Carlos Pérez del Pulgar, surgió una colaboración entre ambas entidades que lleva ya algunos años en marcha y que está haciendo que la Universidad figure en las listas de los centros que están ayudando en el avance de la robótica en Europa.

La Universidad malagueña ha ampliado un año más el contrato con la ESA para participar en un proyecto pionero que será una realidad a cinco o diez años vista, y que consiste en fabricar el programa informático que será capaz de conducir un vehículo de manera autónoma por la superficie de Marte con el objetivo de buscar pruebas o evidencias de vida en el planeta. «Estamos avanzando en el arte de la ciencia y la tecnología en la parte de los algoritmos, en los programas informáticos que van dentro de los vehículos», apunta el investigador principal, Pérez del Pulgar.

Esta investigación que puso la maquinaria a punto para que el vehículo de exploración planetaria (rover) pudiera sortear obstáculos en Marte, finalizó el pasado año y se prorrogó a principios de 2018, incluyendo un brazo robótico que será el encargado de recoger las muestras del suelo taladrando la superficie del planeta rojo, dentro del plan llamado 'Horizonte 2020'.

En él están implicados, además, dos catedráticos del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática, Alfonso García y Víctor Muñoz, un joven investigador becado, Ricardo Sánchez, y dos alumnos en prácticas, Gonzalo Paz y Pablo Romeo. «Es algo por lo que se lleva luchando desde hace tres años y ahora es cuando se empiezan a ver los resultados; queremos conseguir más financiación y poder entrar en proyectos más importantes. Es un camino largo», aclara Pérez del Pulgar.

Está previsto que este estudio pionero en la Universidad de Málaga finalice en 2019, aunque podría ser sólo el comienzo de una colaboración más afianzada con la ESA. «Si ha ido bien, los miembros del consorcio volverán a contar con nosotros», apunta.

Aunque pueda parecer que ya se sabe casi todo de lo que hay más allá de nuestra atmósfera, Pérez del Pulgar afirma que sólo conocemos una pequeña parte del cosmos. «Cada vez se invierte más dinero en el espacio, y a la larga, de cara a 20 o 30 años probablemente lo que conozcamos ahora no tenga nada que ver con lo que conoceremos; seguramente veamos entonces a una persona en Marte. El espacio es el futuro», opina.

El espacio

En este punto, puede que la pregunta ideal sea: ¿por qué se invierte tanto en conocer el universo? El investigador lo tiene claro. Opina que la raza humana no durará mucho si no sale de la Tierra. «Hay científicos que creen que nuestro planeta es como una flor a punto de germinar, como una planta cuando lanza el polen. Tarde o temprano ocurrirá algo en la Tierra y si no salimos de aquí o no hay gente fuera, desapareceremos como lo hicieron los dinosaurios», sentencia.

Dentro del mundo de la investigación robótica hay adelantos que, aunque puedan parecer que están afianzados, no es así. «Hay que hacer el camino e ir poco a poco para conseguirlo. Si ni siquiera desde la ESA se puede lanzar un cohete a Marte y que vuelva, habrá que hacer uno que por lo menos consiga regresar, que es lo que la NASA ha logrado recientemente», comenta Pérez del Pulgar.

El objetivo de estos investigadores es buscar evidencias de vida en Marte tal y como la conocemos en la Tierra, avanzando en una carrera en la que sólo el mejor de todos conseguirá desarrollar la tecnología necesaria para conocer lo que hay más allá. «Lo que se sabe a ciencia cierta es que fuera de la Tierra hay vida, pero el tema es que no se ha encontrado, y se asume por las condiciones que hay», afirma este investigador. Un paso más en el conocimiento de la robótica espacial y un salto de vértigo para la UMA.

 

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