El Clínico, pionero en un sistema que cierra heridas sin puntos

El método Abra ya ha sido utilizado en un paciente de cirugía de la obesidad que carecía de pared abdominal

ÁNGEL ESCALERAMÁLAGA

El Hospital Clínico Universitario es el primero que ha utilizado en España el sistema Abra, un dispositivo que permite cerrar la pared abdominal a enfermos a los que las técnicas quirúrgicas convencionales no les ofrecen una solución. Este método se ha empleado en un paciente de cirugía de la obesidad que había sido operado en varias ocasiones y carecía de pared abdominal en la que los cirujanos ponerle los puntos para cerrarle la herida.

El coordinador de la unidad de gestión clínica de endocrinología médico-quirúgica del Clínico, Enrique Gluckmann, explicó a este periódico que, una vez colocado el sistema Abra, en cuatro semanas y media se ha logrado el cierre de la herida y se ha dado de alta al enfermo. De no haberse utilizado este novedoso dispositivo, el paciente tendría que haber estado hospitalizado de seis a ocho meses y, aun así, le habrían quedado secuelas que le impedirían hacer una vida normal.

El sistema Abra consiste en una intervención quirúrgica mediante la que se le ponen al enfermo unas tiras de goma por fuera del abdomen (elastómeros) que se van tensando de forma progresiva para acercar los bordes de la cicatriz. Cada cuatro o cinco días esas tiras se tensan más hasta que se consigue cerrar la herida. Después hay que retirar los eslastómeros en otra operación.

Casos extremos

«Este sistema no está pensado para cualquier tipo de pacientes, sino para aquellos que se considera que están en una situación límite por carecer de pared abdominal», explicó el doctor Gluckmann. Por ejemplo, su aplicación se aconseja en personas que han sufrido un gran traumatismo por accidentes, explosiones o que han sido intervenidas en varias ocasiones y sin que se haya logrado cerrar la herida por el modelo habitual de coser la cicatriz con puntos de sutura.

El dispositivo Abra facilita el cerramiento de la cicatriz en un plazo que oscila entre cuatro y seis semanas, lo que evita a ese tipo de enfermos permanecer ingresados en el hospital de seis a ocho meses. Esa larga estancia supone un coste personal y psicológico importante para el paciente, así como un gasto económico para el hospital, señaló el cirujano Enrique Gluckmann.