'Pechá' es la palabra más malaguita

'Pechá' es la palabra más malaguita
  • Los usuarios de SUR.es han decidido que esta unidad de medida, también sinónimo de 'panzá', se erija como el término más autóctono detrás de 'perita' y 'mijilla'

Málaga ya tiene su palabra por antonomasia: 'Pechá'. La han elegido los usuarios de SUR tras dos días de votaciones en Twitter y en la web, por una pechá de votos (1.809). Las 'palabras malaguitas' han dado mucho de sí. Hemos descubierto nuevos términos que se usan menos, como 'guarnío'; entendido que otros como 'aliquindoi' tienen muy poca aceptación, y comprendido que hay un cuadro de honor para 'chorraera', 'merdellón', 'maharón', 'mijilla' y 'perita' que siempre estarán en boca de todos. Pero esa unidad de medida tan malagueñá, 'pechá' es la más votada.

    Ya nos contaba Antonio Garrido Moraga en SUR, en su sección de palabras malagueña 'Hablar y vivir' que «todo está bien menos las pechás». Una introducción para descubrir un término malaguita con más historia de la que creemos. De «pechar», «pechada» y de ella el apócope «pechá». Vamos al origen que es claramente «pecho», del latín «pactum», pacto. Ya aparece en Gonzalo de Berceo, en don Juan Manuel, en Alfonso X, en el "Vocabulario" de Alonso de Palencia (1490) y en Nebrija (1495).

    Son varias las acepciones de la palabra en sentido real y figurado; en este caso nuestro malagueño término viene de este sentido: «Significa también el tributo que pagan al Rey los que no son hijosdalgos»; con un valor más amplio: «contribución o censo, que se paga por obligación a cualquier otro sujeto que no sea el Rey». El impuesto era para el tercer estado, el plebeyo, que las pasaba muy mal y solo tenía la fuerza de su pecho, la fuerza física de su trabajo para vivir y mantener a los otros dos estamentos.

    De «pecho», con este significado, «pechar» que es «Pagar o contribuir la pecha u pecho». Autoridades nos ofrece el curioso dato de que los clérigos de menores casados tenían que «pechar». En el diccionario vigente «pechar» tiene cuatro sentidos. Me interesan: «Pagar pecho (tributo)»; en América, «sablear, estafar» y el último del artículo: «Asumir una carga o sujetarse a su perjuicio». Ej. «No te queda otra, a pechar con el marrón».

    La variedad de sentidos de «pechada» no es escasa y el diccionario acepta en Andalucía (y por extensión en Málaga) «panzada, (hartazgo)» y en América «sablazo». Nuestro sentido es una generalización del uso específico de pagar el tributo. Una «pechá» es un exceso, mucho de algo o de alguien y es la estructura de uso la que nos aclara el sentido en cada caso. En Alcalá Venceslada, con cita del novelista Muñoz y Pabón, se habla de «pechada de jarabe de pico», de hablar. Claro está, lector amigo, que nadie dice «pechada» sino «pechá». En otros corpus se define como sinónimo de «atracón»: «¡Qué pechá comé!»; lo que permite completar con la estructura «¡Nos pusimos como el Quico!». No sabemos a ciencia cierta nada de este Quico; hay quien afirma que fue un gitano sevillano de los cuarenta, los «años del hambre» que se dio una «pechá» de gambas y tuvieron que ingresarlo.

    En Enrique del Pino hay varios ejemplos que se relaciona en su mayoría con la comida: «más dañino que una pechá de albaricoques», «más pesao que una pechá de borrachuelos». La distribución geográfica, al parecer, es amplia: Cádiz en primer lugar y también en Almería, Jaén y, claro está, en Málaga donde se encuentra la estructura «pechá de agua» como forma para expresar mucha lluvia. Pero hay muchas «pechás»: de trabajar, de andar, de dormir, de casi todo. Y pechá de palabras malaguitas, como la que hemos tenido.