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José Manuel García Aguilar: «No valoramos nuestro patrimonio geológico, que puede tener una explotación turística»

García Aguilar, en la librería Mapas y Compañía.
García Aguilar, en la librería Mapas y Compañía. / Paula Hérvele
  • Geólogo. Aunque El Torcal, la Cueva de Nerja o El Chorro son los más conocidos, Málaga cuenta con un inventario de 273 puntos de interés

‘Patrimonio geológico de la provincia de Málaga’, del profesor José Manuel García Aguilar, va por su segunda edición en menos de un año, prueba del interés que ha suscitado esta obra que pone en valor el rico patrimonio de la provincia. Profesor de Biología y Geología en el IES Los Boliches de Fuengirola y asociado en la UMA, García Aguilar dedicó cuatro años a la preparación de esta obra, la primera dedicada al patrimonio geológico de la provincia.

¿Por qué una obra dedicada a la geología de Málaga?

Porque la geología está tomando cuerpo, está interesando cada vez más a un mayor número de personas; se está tomando conciencia de la relevancia de Málaga en ese aspecto, una provincia que tiene un patrimonio excepcional, no solo a nivel nacional, sino también a escala europea.

¿Cómo y cuándo se plantea escribir este libro?

A partir de una serie de datos de los que disponemos en la Universidad y de una serie de proyectos en los que trabajamos, apreciamos que la provincia de Málaga presenta un gran potencial a nivel geológico, único, y paralelamente a eso nos damos cuenta de que el público en general no es consciente. Hilando estas dos ideas surge la propuesta de elaborar este libro.

¿En clave científica o divulgativa?

El libro tiene una orientación no académica, sino más bien divulgativa, con un lenguaje sencillo que llegue al gran público, con el propósito de poner en marcha ese objetivo de divulgación.

¿Cómo es el estado de conservación de estos espacios?

Podemos afirmar que la conservación de este patrimonio geológico es prácticamente inexistente. Las propias administraciones no valoran de manera adecuada este patrimonio natural. Sí están preocupados por la preservación de la fauna o la vegetación, pero en la geología lo tenemos mucho más complicado. Tenemos un gran problema para hacer llegar este recurso al gran público, que sí es bien conocido por los especialistas, pero no por los ciudadanos en general, y ahí tenemos una labor ingente.

Y, ¿cómo se podría poner en valor?

Habría que hacer campañas informativas, de publicidad y de difusión, tanto en los medios de comunicación como en redes sociales. También se podrían organizar rutas guiadas, incluir estos espacios en los circuitos y rutas de senderismo, por ejemplo.

Bueno, algo así se está haciendo ya por ejemplo en El Caminito del Rey, o el Torcal de Antequera...

Sí, cierto, y también los hay en la Cueva de Nerja. Pero claro, estos son los tres enclaves geológicos más conocidos y reconocidos, son como la ‘joya de la corona’ de la geología en Málaga. Pero suponen un porcentaje muy pequeño respecto al conjunto del patrimonio malagueño. En el libro se ponen de manifiesto 273 puntos de interés geológico en la provincia, de distintas categorías.

¿Se puede hacer compatible difusión y conservación?

Ese es el gran reto al que nos enfrentamos. No es fácil conjugar un desarrollo económico sostenido con la conservación y preservación de estos espacios. Hay que buscar una normativa clara y estricta que conjugue estos dos factores, como ya existe en otros muchos lugares. Los parques geológicos que hay en otros países europeos nos pueden servir de ejemplo.

¿Cómo funcionan estos parques a los que hace referencia?

Pues mire, en Irlanda se puede visitar un paraje algo similar al Torcal de Antequera. Tienes que pagar 25 a 30 euros por la visita. Y cuando entras te das cuenta de que no tiene ni la décima parte de belleza, contenido o patrimonio geológico que tiene El Torcal. Pero sí saben rentabilizar lo poco que tienen.

Además de los más conocidos, ¿qué otros parajes cree imprescindibles?

Es muy difícil elegir. Aparte de El Chorro, la Cueva de Nerja o El Torcal, yo le diría la zona de la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja, que constituyen un auténtico tesoro geológico, compuesto por peridotitas, rocas que derivan del manto terrestre, es decir, de 300 y 400 kilómetros de profundidad y que aquí tenemos la inmensa suerte de poder ver, tocar y apreciar. Hay también otros ‘torcales’, como el de Cartajima o el del Peñón del Berrueco, que merecen la pena.

Usted también participa en un proyecto de investigación en la zona de Baza, que creo que está aportando muy buenos resultados...

Estamos desarrollando un proyecto sobre los primeros pobladores europeos que es muy interesante, porque determina que los fósiles humanos más antiguos de Europa están en Orce, más antiguos que los de Atapuerca, y los tenemos a hora y media de Málaga. Es un proyecto del departamento de Ecología de la UMA, que dirige Carlos Paul Palmqvist con Bienvenido Martínez Navarro y un equipo multidisciplinar, que estamos llegando a unas conclusiones relevantes. Los primeros pobladores europeos colonizaron esta parte de Andalucía debido a que en la zona de Orce había lagos termales más o menos permanentes, eran como unos ‘spas’, con todo lo que iba ligado a ese ecosistema, con grandes recursos naturales, tróficos, fauna y vegetación, que formaba un pequeño paraíso que atraía a los animales y con ellos a esos primeros pobladores.

De su actividad como viajero incansable, ¿qué conclusión ha extraído?

Pues que es una de las mejores actividades del ser humano de hoy en día; conocer otras culturas y otros paisajes te permite, al volver, valorar lo que uno tiene cerca de casa. Conozco casi 80 países, todos los ecosistemas del planeta y la conclusión es que vivimos en un planeta que es un tesoro, una auténtica joya, que merece la pena conservar. Esta variedad de espacios naturales, de plantas, animales y escenarios geológicos nos hace crecer como seres humanos y es una auténtica pena el deterioro que sufre el planeta.