Diario Sur

Vélez-Málaga, en defensa de los yacimientos fenicios

El yacimiento de Toscanos, en la zona de Almayate, está vallado pero tiene mucha vegetación.
El yacimiento de Toscanos, en la zona de Almayate, está vallado pero tiene mucha vegetación. / Eugenio Cabezas
  • La asociación SAC pide al Ayuntamiento y a la Junta que pongan en valor la decena de enclaves de los siglos VIII al II a. C.

Hace apenas 2.500 años, la costa de Vélez-Málaga llegaba hasta lo que hoy en día es el peñón de Almayate, conformando una gran ensenada en la desembocadura del río, que era navegable. El entorno era el ideal para el asentamiento de una de las civilizaciones que hasta ese momento mejor había perfeccionado las técnicas de navegación y con ello, el comercio: los fenicios. A partir del siglo VIII antes de Cristo estas colonias procedentes de las ciudades de Biblos y Tiro, en Oriente Próximo, comenzaron a asentarse en el entorno, creando ciudades, necrópolis y villas aisladas.

De este rico pasado histórico, del que nacieron otras grandes urbes como Cádiz (Gadir) o la capital malagueña (a la que los fenicios bautizaron como Malaka) se conservan en el entorno del cauce bajo del río veleño y en el término vecino de Algarrobo una decena de yacimientos arqueológicos, que fueron descubiertos por primera vez en 1964 por el Instituto Arqueológico Alemán, unos trabajos dirigidos por el profesor Schubart. Más de medio siglo después, estos importantes restos arqueológicos permanecen en el más absoluto olvido, «y menos mal que están la mayoría enterrados, porque si no serían víctimas de expolio», confiesa la presidenta de la Sociedad de Amigos de la Cultura (SAC), la historiadora Pilar Pezzi.

Los carteles están deteriorados y apenas pueden leerse.

Los carteles están deteriorados y apenas pueden leerse. / Eugenio Cabezas

Este colectivo se ha fijado el reto de poner en valor, «de una vez por todas», este impresionante patrimonio, ya que estamos hablando de los restos fenicios más importantes y mejor conservados de todo el Mediterráneo oriental», apostilla el catedrático de Arqueología de la Universidad de Cádiz, José Ramos, que siendo estudiante participó en varias de las campañas de excavaciones.

A Schubart le siguieron otros expertos como el profesor Osvaldo Arteaga o, más recientemente, la docente Dirze Marzoli. El problema al que se enfrentan estos defensores del patrimonio es que los yacimientos, aunque están declarados como Bien de Interés Cultural (BIC), están en su mayoría en manos privadas, por lo que desde la SAC reclaman que sean las administraciones públicas, tanto el Ayuntamiento como la Junta de Andalucía, los que procedan a la expropiación para garantizar su conservación y facilitar su puesta en valor.

«Hubo proyectos muy grandilocuentes que no llegaron a ningún sitio durante muchos años, como el parque arqueológico de Playa Fenicia», se lamenta María Victoria Naranjo, una de las portavoces de la SAC. «Queremos cosas más sencillas, simplemente que podamos organizar rutas, excursiones para los escolares, que conozcan su patrimonio», añadió.

El arqueólogo municipal Emilio Martín admite que «es una cuestión de voluntad política». «Si el presupuesto que tenemos es limitado, no podemos hacer más», añade. En una reunión celebrada la semana pasada con el alcalde veleño, Antonio Moreno (PSOE), con representantes de la SAC, el regidor se comprometió a hacer gestiones con los dueños de los terrenos para facilitar que puedan ser visitados con motivo de unas jornadas temáticas que el colectivo ha previsto para mediados de diciembre.

Por su parte, desde la Junta recuerdan la reciente inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la tipología de Zona Arqueológica, de los tres yacimientos de origen fenicio ubicados en la desembocadura del río Algarrobo y abogan por coordinar las acciones.