La OCU alerta del riesgo de privacidad de los juguetes conectados con wifi propia

La OCU alerta del riesgo de privacidad de los juguetes conectados con wifi propia

La organización de consumidores ha denunciado ante la Asociación Española de Ciberseguridad y Privacidad que dos de ellos, actualmente en mercado, presentan defectos de seguridad

Almudena Nogués
ALMUDENA NOGUÉSMálaga

La organización de Consumidores OCU ha vuelto a lanzar la voz de alarma. Y lo ha hecho, en plena campaña navideña, para advertir de los riesgos de los denominado 'juguetes conectados', esos que permiten que menores de edad puedan controlarlos desde una aplicación de móvil, lo que les hace muy atractivos para ellos. "Les encantan, claro, porque pueden manejar el juguete a su antojo, interactuar y lograr situaciones divertidas y entretenidas", explican. ¡Pero ojo! Porque pasar un buen rato puede salir caro. Y es que como recuerdan desde la asociación que vela por el derecho de los usuarios, lo que muchos padres no saben es que algunos de estos artículos cuentan con wifi propia a la que es posible acceder sin contraseña. "Y esto en según qué manos puede resultar peligroso", recuerdan.

Para conocer el riesgo real, la OCU ha analizado en colaboración con la Asociación Española de Ciberseguridad y Privacidad, el ISMS Forum, los problemas de seguridad y privacidad de cinco juguetes que se manejan desde el móvil. En concreto del Teksta perro Robot 4G, el Minion MIP turbo dave, el BB8, el RovoSpy y el Jumping Race Jett.

Como resultado de esta chequeo la organización ha denunciado ante la AECOSAN que dos de ellos: en concreto el Jumping Race Jett de Parrot y el Rovospy de Juguetrónica presentan defectos de seguridad. "Nuestros análisis demuestran fallos en la seguridad y privacidad de estos dos juguetes con graves riesgos para los menores y su entorno. Creemos que éstos se podrían evitar si los fabricantes se hubieran preocupado de adoptar algunas medidas mínimas, como proteger las conexiones con una contraseña, que cualquier dato personal o el contenido multimedia enviado o almacenado (ya sea en el juguete, en el teléfono o en los servidores del fabricante) debería estar cifrado y no enviar datos del usuario a terceros o al menos informar claramente de ello", argumentan.

Además, critican que la caja del juguete no aclare los permisos que pide la aplicación del móvil para que funcione el juguete, "con lo que se fuerza al usuario a aceptar unas condiciones de uso que pueden comprometer su privacidad". Y continúan:"Desde OCU pedimos a los fabricantes que en el ámbito de sus competencias tomen las medidas oportunas para garantizar la seguridad, la privacidad y el derecho a la intimidad y la propia imagen de los consumidores". Un aspecto más importante si cabe en este caso dado que los usuarios perjudicados son menores de edad.

 

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