La Historia se repite

Alfredo Taján
ALFREDO TAJÁN

Carlos Marx utilizó el Golpe del 18 de Brumario con el que Luciano Bonaparte preparó la poltrona máxima a su hermano Napoleón como un ejemplo de la forma en que la Historia se repite dos veces, «primero, como una tragedia, segundo, como una farsa»; esa figura retórica, de los ropajes augustos a los disfraces ajados, no es solo un emblema hueco sino una verdad desgraciadamente comprobada. En realidad, el paso de mujeres y hombres de sujetos a ciudadanos fue un gran avance que creó el ritual del culto a lo nuevo, un sol que, sin embargo, terminó cegando a los protagonistas de los cambios, y al final, la diosa Razón pasó a llamarse Madame Guillotine. En España, los crueles acontecimientos que jalonaron su historia, entre los siglos XIX y XX, en especial la guerra incivil de 1936/1939, no dejó más que vencidos victoriosos, es decir, la facción triunfadora no fracasó menos que la vencida, habida cuenta su base de miles de muertos y exiliados, y un país demolido. «Ha llegado la paz», fue el eslogan más usado, cuando, en realidad, la paz no llega ni se va porque sí, la paz social se logra y se sostiene con el pacto colectivo, la tolerancia y el respeto. Creímos, buena parte de la nación española, que esta negociación había cuajado una vez muerto el dictador, cuando se inició la transición del sistema autocrático al democrático, y entendimos, víctimas, todo hay que decirlo, de un cierto síndrome peterpánico, que por fin se habían suturado las llagas purulentas de la España de siempre: disfunción institucional, elección entre monarquía o república, estado unitario o federal, fiscalidad ordenada y equitativa, papel de España en el concierto de las naciones, y muchos otros aspectos necesarios para alcanzar la libertad después del secuestro.

Sin embargo, con especial virulencia desde dos años para acá, han vuelto a abrirse heridas mal curadas, o peor tratadas, con la consiguiente manipulación de símbolos históricos como son héroes, masacres y tumbas, utilizados como armas arrojadizas, el «tú más», desviando el grave 'tsunami' económico al que nos dirigimos, al ámbito de la emocionalidad más peligrosa, la lista no deja de sorprender: traslado del cadáver de Franco del Valle de los Caídos, memoria de 'violencia revolucionaria' de Paracuellos del Jarama, bombardeos de Gernika y/o Cabra por ambos bandos enfrentados, cuestionamiento de las elecciones de febrero en las que venció el Frente Popular, eliminación delirante de la estatuaria pública sin que en muchos casos se justifique...; lo cierto es que todo vuelve a empezar, que si hubo más o menos muertos, que si hubo más o menos vergüenza, cuando la pérdida de la dignidad fue unánime y la razón fue sustituida por las pistolas. Todo nos lleva a vivir en un escenario de frustración y venganza. Hay algo pútrido en esta conversación ciega, en esta densa atmósfera política que favorece la aparición de grupos políticos extremistas de izquierda y de derecha que distancian a los partidos más centrados, y les obligan a tomar decisiones equivocadas. Efectivamente, la Historia, desgraciadamente, se repite.

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