Camelar

Un día recuperas la sonrisa perdida cuando al pararte a pensar en la edad creías que la juventud te acompañaba

José Miguel Aguilar
JOSÉ MIGUEL AGUILAR

El tiempo se escapa de entre las manos de forma inopinada. Porfías con la vida en una pelea en la que, de antemano, sabes que jamás vencerás, ni siquiera puedes aspirar al combate nulo. Pasan los días como soplos en una fresca noche otoñal, que dirían nuestros abuelos. Los más viejos del lugar son, al final, los que disfrutan más del momento, sabedores de que tienen que exprimirlo. Hace poco le preguntaba a un compañero por el ajetreo vivido en julio, y su respuesta iba asociada a la edad, pues se encuentra en una fase en la que la cuenta atrás le indica la puerta de salida hacia algo mejor, más bonito. Le entendí perfectamente lo que quería decir, pero no osó a calificarme esos días de trabajo en el primer mes de verano.

Días después otro compañero quedó mal en una polémica poco entendida a causa de mi torpe y azarosa memoria. De ahí estas líneas improvisadas a mediados de un agosto que encara una Feria que vuelve del revés a Málaga. La gente busca divertirse, necesita distracción, volver a vivir el tiempo perdido en minucias. El Centro de día es bullicio y el Real de noche es entretenimiento, por mucho que se empeñe el equipo de gobierno del Ayuntamiento en cercenar las ilusiones de jóvenes y mayores en pasear y disfrutar del Centro en estos días de algarabía hasta la hora que les plazcan. Creo que deberían prestarle más atención a otros menesteres, como la suciedad de las calles, algunas un sumidero de putrefacción, o algo más mundano como la programación musical de la que dicen es la gran fiesta del sur de Europa en la época donde la mayoría de las personas concentra sus vacaciones anuales.

Ha sido la excusa perfecta para recuperar esta opinión acerca del cartel de los festejos (el de los toros parece que es mejor, según los entendidos). Decía que mi memoria había traicionado la confianza de un compañero que discutía con la concejala de Fiestas, Teresa Porras, de cuándo había actuado Camela en el Auditorio. Yo aseguraba que fue el año pasado, pero fue hace dos. Da igual. Ahora vuelve con su repertorio clásico, el que llena emociones de antaño, enciende noches tristes e ilumina el camino de regreso tatareando aquello de 'cuando zarpa el amor' o 'sueño contigo ¿qué me has dado?'. Solo con rememorar estas letras recuperas la sonrisa perdida ese día que te paraste a pensar en la edad y creías que la juventud te acompañaba, pero resulta que te despiertas una mañana, o un mediodía si la madrugada se envolvió en jaleo, y te ves ajeno a un mundo que se mueve a tu alrededor a una velocidad diferente a la tuya. Y llevaba la razón quien discutía con mi compañero: Camela actuó en la Feria de Málaga en 2017. Da igual. Yo volveré a ver a esta mítica pareja de cuñados, pero eso no quita para que uno piense que los malagueños necesitan una mejor programación musical (el tiempo es oro, y no es cuestión de perderlo en minucias). Hay muchos grupos que merecen ser reconocidos. Mientras llega el jueves 22, en mi cabeza resuena 'sueño contigo, ¿que me has dado? y es que te quiero y tú me estas olvidando...' La edad no olvida ni perdona, te camela.