Fallece Juan Anaya, primer párroco de la Divina Pastora

El sacerdote fue el primer párroco de la iglesia de la Divina Pastora, pregonero de la Semana Santa de Marbella y docente del instituto Guadalpín

FRANCISCO MOYANO

Juan Anaya, primer párroco de la iglesia de la Divina Pastora, falleció el Sevilla el pasado domingo a los 87 años. El sacerdote fue pregonero de la Semana Santa de Marbella en el año 2000 y docente en el Instituto Guadalpín cuando era exclusivamente centro de Formación Profesional

Su relación con Marbella se remonta a 1969, cuando se erigió canónicamente la Parroquia de la Divina Pastora de Marbella y para ella fue nombrado párroco. Comenzó su labor sin contar con templo, por lo que tuvo que celebrar los actos litúrgicos en un local comercial. Posteriormente se llegaría a un acuerdo con la Mutualidad Montepío General del Hogar Divina Pastora, impulsora del barrio, para la construcción de un templo, que sería pagado a lo largo de veinte años. En 1972, fue inaugurado y bendecido por el obispo Ángel Suquía.

Desde 1969 y hasta 1993 fue párroco, un sacerdote con características propias en su ministerio y que a nadie dejó en la indiferencia. Siempre preocupado por las mejoras en su parroquia, ante el gran ruido que entorpecía los actos litúrgicos, construyó un sistema de aislamiento con el exterior inspirado en un diseño de su hermano Baltasar, que, al mismo tiempo moderaba la temperatura interior.

Mosaicos

Fue impulsor de los ornatos del templo, entre los que se encuentran los mosaicos cerámicos en azulejos, realizados en Alcalá de Guadaíra, recogiendo las imágenes de las advocaciones marianas características de cada una de las provincias de Andalucía, además de la Divina Pastora y la Sagrada Familia, reflejo del origen plural de la feligresía de la parroquia. Tras su jubilación, continuó atendiendo la iglesia del Santo Cristo de la Veracruz y fue Capellán de la Congregación de María Auxiliadora.

Anaya había nacido en Ardales, en marzo de 1928, en una familia de once hijos. Desde muy niño, se había fijado en las habilidades para solucionar problemas de electricidad, de fontanería y de mantenimiento en general que el cura de su pueblo poseía . Él decidió que quería ser cura para dedicarse a esas tareas. Después llegaría la llamada vocacional que le llevó a ingresar en el Seminario Conciliar de Málaga, con tan solo ocho años de edad. Fue ordenado sacerdote por el prelado Ángel Herrera Oria en 1950 y ocupando los cargos de párroco o de coadjutor estuvo en muchas parroquias antes de llegar a Marbella: Igualeja, Parauta, Benaoján, Pujerra, Cartajima, Olvera, Yunquera y Santo Domingo, en Málaga.

En la fachada norte de la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación se encuentra un mural cerámico con la la leyenda 'pueblos que rezaron y rezan en Marbella, templo de Dios', una idea suya que fue diseñada por el arquitecto Mario Cáceres y bendecido en 1996 con la asistencia del imán de la mezquita de Marbella, Alí Bachar; el rabino de Málaga, Cohen, Francisco Echamendi (párroco de Santa María de la Encarnación) y el propio Juan Anaya. Vivió en Marbella hasta 2005 y se trasladó a Sevilla para vivir en una residencia de sacerdotes. Con mediana periodicidad regresó a Marbella para participar en diferentes acontecimientos, como en julio de 2012, cuando intervino en el solemne acto de proclamación de la Virgen del Carmen como Patrona del término municipal de Marbella, testimoniando su profunda devoción carmelita. El año anterior, 2011, asistió al descubrimiento del nombre de la calle que, junto a la iglesia de la Divina pastora, lleva la denominación de Presbítero Juan Anaya. Supo imprimir un sello propio en las celebraciones litúrgicas de los Romeros de San Bernabé en el Pinar de Nagüeles y en la Misa de la Virgen del Carmen, cada 16 de julio, tras el Rosario de la Aurora, en la lonja del Puerto Pesquero. Juan Anaya Peña siempre confesó sentirse profundamente marbellero y amar a la ciudad y a su gente, aunque se vio obligado a pasar los últimos años de su vida en Sevilla, donde falleció el pasado domingo, día 12. Queda su extensa obra en Marbella que le fue reconocida en vida. Nunca contó su edad en años, sino en minutos, pero al final fueron 87.

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