El orgullo de ser mujer y rural

Foto de familia del acto celebrado este lunes. /Ñito Salas
Foto de familia del acto celebrado este lunes. / Ñito Salas

El Instituto Andaluz de la Mujer distingue a una quincena de mujeres del entorno rural por su trabajo en la lucha por la igualdad y por la visibilización de este colectivo

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Rafaela Romero pertenece a la primera generación de policías locales de Málaga y aún recuerda cuando tenía que patrullar «con falda, tacones y bolso». Elena Lorente adquirió los conocimientos suficientes para abrir una inmobiliaria en Marbella y otra en su pueblo natal (Ojén) y abrirse camino contra las adversidades y el «tú no puedes». Rosario Ginés disfruta ahora del sueño de haber abierto un obrador propio en su localidad, Cuevas de San Marcos, tras una vida entera dedicada al campo y a su familia.

María Ángeles Vera nació en 1982, pero a pesar de su juventud ha tenido que luchar contra los estereotipos -«me decían que lo que me gustaba era cosa de lesbianas», recuerda- para sacar adelante su negocio de enoturismo y apicultura en Sierra de las Nieves. Rafaela Guerra, en fin, suma más de 90 años y aún mantiene intacta la memoria de la guerra, de la que le gusta «hablar», y de una vida llena de sacrificios en su Tolox natal, incluida la muerte de un hijo por una atrofia muscular y la lejanía de un marido que buscaba el pan de la familia en Alemania.

Estas cinco pioneras y otras diez con trayectorias que ya han sido reconocidas en sus respectivos municipios han puesto rostro esta mañana al numeroso colectivo de mujeres que trabajan por la promoción de sus pueblos y de la igualdad en un acto impulsado por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) y celebrado con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural. A todas ellas les une ese orgullo de haber nacido en el campo y de ser mujer, aunque no siempre lo hayan tenido fácil. «En la mayoría de los casos han tenido que luchar contra el doble estigma de haber nacido mujer y además haberlo hecho en zonas rurales», ha destacado durante la entrega de reconocimientos la consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, María José Sánchez Rubio, quien ha recordado que el enorme colectivo de mujeres rurales en Andalucía aglutina a más de 1,8 millones de ciudadanas y ha insistido en la importancia de la puesta en marcha de medidas que contribuyan a promocionar su trabajo y su bienestar.

Entre ellas, la consejera ha destacado la nueva Ley autonómica de Igualdad de Género, recién publicada en el BOJA y que «incorpora medidas específicas para promover el papel de mujeres rurales. El Gobierno andaluz ya ha comenzado su aplicación con la publicación, esta semana, de una nueva línea de incentivos para la elaboración de planes de igualdad en todos los municipios».

Más allá de las ayudas y del reto que representa empoderar a este sector de la población tan numeroso como aún invisible, el acto de esta mañana en la sede de Turismo Andaluz se ha convertido en un momento para la reivindicación y el agradecimiento de las premiadas, que han recogido sus diplomas arropadas por sus familias y en muchos casos por los alcaldes y alcaldesas de sus propios pueblos. Ése ha sido el caso de Gracia Romero, una mujer todoterreno nacida Cártama, a quien la distinción le ha pillado «totalmente de sopetón porque mi alcalde y mi familia me han traído hasta aquí engañada para que disfrutara del momento». «Este premio va para todos ellos», ha acertado a decir la premiada en su turno de palabra y coincidiendo con el sentimiento de gratitud de todas las que han ido tomando la palabra.

Junto a ellas, el IAM también ha reconocido a Carmen Pérez (Coín), Inés Torres (Álora), María Jesús García (Alhaurín el Grande), Remedios Ramírez (Campillos), Rosario Córdoba (Cuevas de San Marcos), María Dolores Aguilar (Sierra de Yeguas), Devlet Dirik (El Burgo), Natividad Roldán (Antequera) y Alfonsa Montes (Monda).

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