Las moscas se alían con los humanos y ayudan en la investigación contra el cáncer

«Investigar con moscas y gusanos es la vía más corta para curar enfermedades en humanos», aseguró / FRANCIS SILVA / Vídeo Pedro J. Quero

El científico Ginés Morata vaticina grandes avances en los próximos años por la «evolución explosiva» de la Biología Molecular

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Las moscas, en concreto la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster, se han convertido en unos aliados de primer orden en la investigación del cáncer y sus futuros tratamientos. Así lo asegura uno de los científicos de referencia en el campo de la Biología Molecular españoles, el almeriense Ginés Morata, que ayer ofreció una conferencia dentro del ciclo 'Ciencia y Salud', que organizan la Fundación Unicaja y SUR. El doctor Antonio Souvirón destacó en su presentación que el conferenciante, además de Premio Príncipe de Asturias o Medalla de Oro de Andalucía, es uno de los dos españoles, junto al también biólogo García Vellido, miembro al mismo tiempo de la Royal Society (Reino Unido) y de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

Morata se mostró optimista respecto a la posibilidad de que en un futuro cercano el cáncer sea una enfermedad curable. Pero advirtió de que no se puede hablar de cáncer como enfermedad, pues son en realidad una multiplicidad de enfermedades, cada una con un tratamiento específico. Pero en estos momentos la Biología Molecular está experimentando una «evolución tan explosiva» que «yo no lo veré, pero mis nietas sí tendrán un tratamiento para el cáncer», aseguró.

Y en esta evolución de la investigación los científicos han encontrando en la pequeña mosca del vinagre un aliado. Se estudia desde hace muchos años, por la facilidad de su cultivo en laboratorio, porque en unos 10 días están las nuevas generaciones, lo que permite estudiar en poco tiempo los cambios producidos por mutaciones y porque tienen un número de células (dos millones, frente a los 40 trillones del humano) y de genes (unos 13.000, cuando el ser humano tiene unos 32.000). Pero la coincidencia entre los genes humanos y de la mosca es superior al 60 por ciento, un porcentaje que sube hasta el 70% cuando se trata de genes relacionados con enfermedades.

El equipo de investigación de Ginés Morata trabaja desde hace más de una década con esta pequeña mosca, induciendo tumores y provocando determinados tipos de cáncer. «Investigar con moscas y gusanos es la vía más corta para curar enfermedades en humanos», aseguró. De sus trabajos ha concluido que el organismo humano cuenta con unos 350 genes que cuando mutan provocan un tumor. De esta manera, el ser humano «tiene millones de células mutantes», de lo que se deriva que debe haber algún mecanismo natural que elimina esas células tumorales, pues de lo contrario la muerte sería segura.

«Investigar con moscas y gusanos es la vía más corta para curar enfermedades en humanos», aseguró

Ginés Morata formuló en 1975 su teoría de la competición celular, un proceso de 'control de calidad' celular por el que el propio organismo se encarga de eliminar las células de peor calidad, entre ellas las células oncogénicas, induciendo a su propio suicidio. En el laboratorio se ha inducido el tumor, y luego se ha seguido la evolución de estas células. En condiciones normales, estas células tumorales son eliminadas por las cercanas.

Pero también puede suceder que las células malignas escapen a este control. Esto sucede, explicó, cuando las células malignas son capaces de formar un tumor mediante la formación de lo que denominó un «microambiente protector». En esas circunstancias, la apoptosis o muerte celular programada en el borde de los tumores induce altos niveles de proliferación celular y facilita el crecimiento del tumor. Por esto, el científico aseguró que en determinadas circunstancias los tratamientos que buscan eliminar las células cancerígenas, mediante radioterapia o quimioterapia, pueden resultar contraproducentes.