Aprender a programar jugando

Los estudiantes montaron maquinaria y aprendieron a programar un pequeño robot. /
Los estudiantes montaron maquinaria y aprendieron a programar un pequeño robot.

Málagabyte acerca la tecnología a unos 10.000 escolares malagueños a través de un programa formativo que llegará a un centenar de centros tras arrancar en el colegio Paulo Freire

FRANCISCO GUTIÉRREZ

Sobre un pequeño tablero, los niños y niñas de sexto de Primaria van a construir una ciudad en miniatura, con sus calles, intersecciones, una noria, una grúa y barreras automáticas. A Sergio, Patricia y Noa les ha tocado montar la noria del puerto. Siguen las instrucciones que les da el programa Lego Digital Designer, que paso a paso y pieza a pieza les dirige en la construcción de los mecanismos, con los que casi todos ellos (en mayor medida los niños) están familiarizados: ¿quién no ha pedido a los Reyes Magos un juego de Lego? En el montaje se incluyen piezas que llevan un cable y en el extremo una clavija USB. Lo que están armando es algo más que un simple juego. Son sus primeros pasos en la programación y robótica. Ellos mismos darán las instrucciones a los mecanismos que han armado para que luego adquieran movimiento.

Son los primeros niños y niñas que participan en los talleres de robótica de Malagabyte, el proyecto formativo municipal. A lo largo del curso los monitores pasarán por 110 centros escolares de la capital, de manera que esta actividad formativa llegará a unos 10.000 escolares a través de los 400 talleres programados.

Moisés e Iván, de once años (sexto de Primaria) montan con habilidad las piezas de la grúa que están construyendo. Dicen estar «acostumbrados a los Lego» y que la programación y la robótica «nos llama la atención». Aquí hay vocaciones en potencia. Y este es uno de los objetivos de esta iniciativa. Así lo puso de manifiesto el concejal de Innovación y Nuevas Tecnologías, Mario Cortés, que se acercó al colegio en el arranque del programa. Como ingeniero, charló con los niños y niñas y les dio algunas instrucciones para manejar los pequeños robots que, parecidos a abejas, se movían por el tablero. «Funciona con órdenes muy simples, aquí para que vaya hacia adelante, en este otro botón los pasos que da a la derecha, el otro para la izquierda y aquí se para», explicaba a los niños. Porque la esencia de la robótica «es cómo lo programes, el robot por sí mismo no hace nada, depende de la información que le transmitimos», comentaba. Le acompañaba el concejal y portavoz de Ciudadanos Juan Cassá. Fue este grupo político el que incluyó en la negociación de los presupuestos una partida económica para estos cursos de formación. «El futuro está ligado a la informática y la robótica», dijo a los niños y niñas del Paulo Freire. Y aunque ahora para ellos sea como un juego, en sus manos tienen la posibilidad de «dar soluciones tecnológicas a los problemas de la ciudad del futuro».

Hasta junio

Los talleres se desarrollarán hasta el próximo mes de junio. Son dos horas por taller, y en cada colegio se harán varios talleres durante uno o dos días, para niños y niñas de 6 a 10 años. La tecnología no entiende de género y en la clase hay casi tantos niños como niñas, que trabajan de manera colaborativa. Sergio ha formado grupo con Patricia y Noa, y en otro lugar de la clase Noemi y Claudia tratan de seguir las instrucciones para montar la maquinaria. «Tratamos de generarles interés por la tecnología, que comprueben por ellos mismos que es fácil programar, que pueden hacer funcionar las cosas y que la tecnología nos puede hacer la vida más fácil», señaló Fernando Anel, de Malagabyte.