58 días, cámaras nocturnas y una unidad especial para rescatar a una perra en Cártama

El podenco, de apenas dos años, se refugiaba en una parcela de Cártama y portaba un cuello isabelino

BORJA GUTIÉRREZ

Un premio a la tenacidad y la pasión por su perra. Tras cincuenta y ocho días de rescate, Luna, una podenca de apenas dos años, ya está en casa. Desapareció el pasado 11 de junio en Cártama, cuando escapó asustada de la que era su nuevo hogar de acogida. La principal preocupación entre sus cuidadores era que portaba un cuello isabelino, una suerte de pantalla de lámpara plástica que se le puso tras una operación, y le impedía respirar, beber y comer con normalidad.

«Es una perra desconfiada, tenía miedo y huyó», explicaron a este medio en el momento de su desaparición. Corrió hacia una parcela de la Urbanización Sierra Llana en el municipio de Cártama y allí se ha refugiado durante todo este tiempo, cobijándose del frío y el calor en una tubería, según las pesquisas reunidas desde la Asociación Protectora San Miguel, que se ha encargado de las batidas de búsqueda y suministro de agua y comida.

Desde el primer día, una veintena de voluntarios han ido acudiendo diariamente al lugar, mínimo en dos ocasiones cada jornada, por la mañana y por la tarde noche. Es una zona de campo, con fincas privadas y cercadas por zarzas que dificultan el acceso. Eso, unido a que la perra es extremadamente sensible y huía al mínimo indicio de peligro, hacía casi imposible rescatarla. Luna pasó a ser un «perro de difícil captura» entre los que se dedican al rescate en estas circustancias.

«No me explico lo difícil que ha sido el rescate», relata a este medio Araceli Caracuel, presidenta de la Asociación Protectora San Miguel. Entre veinticuatro personas compraron una cámara de camuflaje con un sensor para fotografiar sin flash (y no asustar) los movimientos de la perra. Estaban seguros de que se movía en la zona y efectivamente recabaron un centenar de instantáneas de Luna, además de otros animales como liebres, ratas e incluso otro perro que también ha sido rescatado junto a Luna.

Una asociación de Barcelona completó el rescate

De esa manera consiguieron información sobre las horas de visita de la perra al lugar donde siempre ponían la comida (en un recipiente especial para que pudiera comer con el cuello isabelino). Pero ni de esa manera conseguían acercarse a ella y cogerla. Por eso llamaron a la Asociación de Rescate e Inclusión Animal (ARIA). Una organización de Barcelona especializada. Su zona de acción es Cataluña, pero curiosamente estaban de ruta solidaria por Andalucía, concretamente en Córdoba. Lo hacen una vez al año en sus días de vacaciones, explica Albert Beigbeder, uno de los dos miembros que se han desplazado esta vez.

Xavi Álvarez y Albert Beigbder son los dos rescatadores especial de la Asociación ARIA.
Xavi Álvarez y Albert Beigbder son los dos rescatadores especial de la Asociación ARIA. / SUR

Ellos si tenían la jaula especial que necesitaban para rescatarla. Un gran reja ligera, fácil de camuflar y con una puerta que se cierra con un mando a distancia. Tras dos meses, estos «rescatadores especiales» tardaron dos noches en coger a Luna. «Los perros con miedo son muy delicados. Cualquier instinto o emoción que tenga, el perro sale huyendo. Hay que crear un lugar donde crear un espacio para comer tranquilo. En esos dos meses, se consiguió esa rutina. Las horas ya estaban controladas», detalla Beigbder.

Imagen ejemplo de la jaula utilizada para el rescate.
Imagen ejemplo de la jaula utilizada para el rescate. / SUR

Estuvieron dos noches haciendo guardia, la primera a 50 metros, nueve horas de guardia en un furgoneta sin aire acondicionado para no tener el motor encendido, y la perra no se acercó. En la segunda, se situarona más distancia, sobre 100 metros, y lo consiguieron. Luna y otro perro más, callejero, fueron rescatados. La encontraron «delgada, débil, pero mejor de lo que esperábamos» según detalla Caracuel, que finalmente se la quedará para cuidarla en su casa.

Ofrecián 300 euros de recompensa, pero finalmente, lo que hicieron fue donar para que sigan ayudando, les pagaron las dos noches de la pensión y manutención; y como recuerdo de Málaga, una botella de vino de Málaga, aprovechando que es época de feria.

 

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