Compras de lujo con guía privada

Puerto Banús presta un servicio de 'personal shopper' propio para asesorar a sus visitantes. La iniciativa lleva dos meses funcionando

Susana Ropero, mostrando un vestido. Abajo, asesorando a una clienta. /JORGE REY
Susana Ropero, mostrando un vestido. Abajo, asesorando a una clienta. / JORGE REY
ADRIÁN MEDINAMarbella

Para los amantes de las compras, Puerto Banús debe de ser una especie de parque de atracciones. Calles repletas de las mayores marcas de alta costura y joyería, puerta con puerta las unas con las otras. Es habitual, especialmente en verano, ver a toda clase de turistas cargados de bolsas con productos que, en conjunto, fácilmente pueden sumar varios miles de euros. La dirección del puerto consciente del potencial de este público de alto nivel adquisitivo, decidido ponérselo un poco más fácil a sus potenciales compradores con un servicio de 'personal shopper'.

¿En qué consiste? Básicamente, un 'personal shopper' le ofrece al cliente una serie de indicaciones para que elija las prendas que mejor le sientan. En Puerto Banús, el servicio funciona con profesionales independientes que mantienen acuerdos con la dirección del puerto. El servicio arrancó este verano y actualmente solo hay una asesora disponible, aunque según explica Pilar León, la directora de marketing de Puerto Banús, está previsto ampliar la plantilla.

El carácter cosmopolita de este puerto obliga a que los idiomas sean uno de los principales criterios a la hora de escoger a los asesores. La mayoría de los clientes que solicita este servicio son extranjeros, por lo que el inglés es básico, y saber algún otro (francés, ruso o hasta árabe) siempre suma.

Susana Ropero es la 'personal shopper' que actualmente ofrece sus servicios para los clientes de Puerto Banús. Ropero, que lleva varios años trabajando con su propia empresa, es también asesora de imagen. Es decir, no solo le recomienda al cliente una prenda u otra en función de sus preferencias de estilo, sino que también puede determinar qué gama de colores le convienen más según el tono de su piel o el color del pelo. Como explica Ropero, la jornada de compras suele durar unas horas, en las que asesora y cliente recorren las principales firmas del puerto para encontrar un 'look' adecuado. Sin embargo, en ocasiones es necesario adaptarse. «Tuve un cliente con el que iba a estar seis horas y estuvimos cuarenta y ocho», explica.

La ventaja de contar con un personal shopper experimentado, además de la confianza en su profesionalidad, es que conoce las características peculiares de cada tipo de cliente. Así, según explica Ropero, los árabes «vienen con toda la familia, y quieren que estés siempre muy pendientes de ellos, que les aconsejes en todo». Por su parte, los rusos son todo lo contrario: mucho más independientes en su elección, «hay que dejarlos fluir», afirma Ropero. Un dato curioso de la comunidad rusa es que, en la elección de las prendas, la opinión de los hijos resulta fundamental. Aunque tengan siete años. «Me he encontrado con casos en los que una madre no quería comprarse una prenda porque a su hija no le gustaba», explica entre risas.

Los personal shopper de Puerto Banús no se centran solo en la ropa, sino que ofrecen un amplio servicio que incluye también joyería y complementos. Todo para que, al volver a casa (o al yate) el cliente se encuentra con una imagen renovada en el espejo.

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