Andrés Olivares: «Me enorgullece que Málaga reconozca la labor de nuestra fundación»

Olivares, esta semana en calle Larios tras la entrevista. /SILVIA PENCO
Olivares, esta semana en calle Larios tras la entrevista. / SILVIA PENCO

Abanderado de la Feria de Málaga de 2018 y presidente de la Fundación Olivares

RAFAEL RODRÍGUEZ

Mañana sábado se celebra la tradicional romería de la Feria de Málaga, peregrinación, organizada por la Asociación de Comerciantes Centro Histórico, en la que participan caballistas, carruajes y malagueños a pie, que acompañan al abanderado desde el Ayuntamiento hasta la basílica de Santa María de la Victoria. El encargado de portar la enseña de la ciudad será Andrés Olivares, fundador y presidente de la fundación que lleva su nombre, organismo que trabaja en favor de niños y adolescentes enfermos de cáncer y otras enfermedades crónicas.

-El nombramiento de abanderado de la Feria de Málaga es un reconocimiento a la labor que viene haciendo la fundación que usted preside. Ocho años dan para mucho, supongo.

-Efectivamente. Hemos hecho muchas cosas en ocho años. Nuestra mayor satisfacción es poder darle cobertura a todas las familias de niños enfermos de cáncer desde una parte fundamental, que no es la médica, sino el acompañamiento y el entendimiento de toda la parte del 'self' que es el alma. Acompañamiento a nivel emocional, estamos con las familias cuando le dan el diagnóstico, cuando se vienen abajo, cuando lloran, cuando ríen... Para mí, esa parte es de las más bonitas, porque, al final, lo que hacemos es normalizar una enfermedad, como es el cáncer infantil, en unas familias que llegan a nuestra instalaciones totalmente destrozadas.

-¿Es Málaga solidaria?

-Mucho. Málaga es muy solidaria. Por lo menos, a mí me lo demuestra a diario.

-¿Cuántos voluntarios tiene la Fundación?

-En la actualidad, tenemos unos 60 voluntarios, con un staff de diez personas, y también se suma más gente a lo largo del año en momentos puntuales.

-¿Y socios?

-En torno a los 200. Tenemos más apoyos puntuales que socios mensuales. La gente es poco dada a hacerse socio con una cuota mensual, ya que muchos prefieren hacer una aportación cuando les parece bien.

-¿En qué momento se encuentra la fundación?

-No sé los escalones que nos quedarán por subir, pero los estamos subiendo de tres en tres. No me gusta decir esto, porque significa que cada vez hay más casos de cáncer infantil. Además, hemos ampliado a patologías crónicas graves en niños de 0 a 21 años. Tenemos que crecer, porque hay más demanda. De hecho, dentro de la parte clínica de psicología, nutrición, logopedia, fisioterapia, etcétera, y de cara a septiembre, coincidiendo con el inicio del curso escolar, hemos decidido ampliar los horarios, porque tenemos una demanda importante y muchas necesidades que cubrir.

-El cantante Pablo Alborán es padrino de la organización. ¿Cómo nació ese padrinazgo?

-Nació porque Pablo y yo nos conocemos desde hace muchísimos años. Nos miramos un día, nos abrazamos y surgió. Pablo sí que es un corazón -en alusión al logotipo de la fundación-. Mi hijo Luis, desde donde esté, que está muy cerquita -falleció en 2007, con tan sólo 9 años, a causa de una leucemia-, va decidiendo quién tiene que formar parte de su preciosa historia y, en su momento, decidió que Pablo Alborán fuera el padrino de la fundación y que llevara la labor que hacemos por todos los rincones del mundo.

-¿A cuántos beneficiarios atiende la fundación?

-Ahora tenemos una media de 250 familias, que son los niños enfermos, más los padres, hermanos, abuelos..., todo el núcleo familiar. Este tipo de enfermedad afecta físicamente al niño, pero, emocionalmente, atañe a toda la familia.

-¿En qué nuevos proyectos están trabajando?

-Como he comentado con anterioridad, queremos ampliar parte de nuestros servicios a primeros de septiembre y crear una sala multisensorial, puesto que la parte física es también muy importante para nosotros a la hora, sobre todo, de reincorporarse a la vida normal y esos niños tienen muchas deficiencias a nivel físico, dado que pierden la masa muscular muy pronto. Hay, además, otros niños con los que estamos ya trabajando, como autismo, síndrome Down y aquéllos que necesitan atención temprana. En definitiva, queremos ayudar a todo el que lo necesite, que no es otra que la función de la fundación.

-Llega la feria. ¿Quién le comunicó el nombramiento de abanderado? ¿Qué le contestó?

-Me lo dijo la presidenta de la Asociación del Centro Histórico, María Jesús Valenzuela, hace ya unos meses. Lógicamente, le dije que sí. Ella y Fuensanta Villalobos, la gerente de la asociación, se acercaron a mi establecimiento para darme la gran noticia. Ha sido un nombramiento inesperado, porque, como ya he dicho alguna que otra vez, yo quiero seguir siendo el papá de Luis. No me considero nadie especial ni merecedor de portar la bandera de Málaga, salvo por la labor que estamos haciendo. En realidad, son nuestros niños quienes deberían llevarla. Ciertamente, el nombramiento fue una sorpresa tremenda, porque, a lo largo de la trayectoria de la fundación, hemos recibido varios premios y reconocimientos, pero ser abanderado de la Feria de Málaga es algo especial, sin desmerecer los demás galardones que también son importantes, por supuesto.--¿Se acordó de alguien en especial tras conocer el nombramiento?

-No. No suelo acordarme de nadie en momentos como estos, porque, acordarse es recordar, y yo vivo el presente. El pasado ya no existe. Tengo una filosofía de vida un poco especial.

-Su padre perteneció a la Asociación del Centro Histórico, organizadora de la romería, y fue uno de los impulsores de la feria del Centro. ¿Doble satisfacción por el nombramiento?

-Efectivamente. Mi padre fue uno de los creadores de la feria de día en el Centro. Por tanto, doble satisfacción. Recuerdo sus inicios perfectamente, porque la ideal de Centro Histórico en esos momentos era la potenciar el comercio con invitaciones de una copita de fino o un platito de jamón en los propios establecimientos. Aquello fue creciendo y se fueron a Jerez de la Frontera y contactaron con empresarios del sector ecuestre. Se trajeron unos 'troncos' de caballos espectaculares. Hicieron falta muchas reuniones con el Ayuntamiento. Las primeras casetas se montaron en la plaza de la Constitución. Ahí estaban La Casera, Cervezas San Miguel y Bodegas Quitapenas.

-¿Qué significa para usted portar la bandera de Málaga?

-Mucha responsabilidad, sobre todo, por lo que comentaba antes: no me considero nadie especial para ser merecedor de este reconocimiento. Sin embargo, una vez que ya lo he asumido, para mí es un orgullo tremendo. Me enorgullece que Málaga reconozca la labor de nuestra fundación, porque me da a entender que lo que hacemos, lo estamos haciendo bien y, fundamentalmente, desde el corazón. Esta semana vamos a disfrutar de la feria, pero no hay que olvidar que también hay personas que lo están pasando mal y necesitan nuestro apoyo y ayuda.

-Coincide, además, que la romería urbana de este año a la basílica de la Victoria coincide con el 150.º aniversario del patronazgo de la imagen y los 75 años de su coronación canónica. ¿Le pedirá algo a la Patrona?

-La verdad es que soy muy mariano. Soy de la Virgen de la Paloma desde muy pequeñito. Empecé a salir en la procesión con dos años. Para mí, la Virgen tiene un significado especial, independientemente de la advocación. Pero no le voy a pedir nada a la Patrona. Prefiero darle las gracias, como hago cada mañana cuando me levanto. Le agradeceré todo lo que me está haciendo vivir, a pesar de que, a lo largo de mi vida, haya tenido que pasar por la muerte de un hijo, pero hasta eso se lo voy a agradecer, porque, al fin y al cabo, mi hijo se marchó físicamente y nadie me lo va a devolver, aunque gracias a esta experiencia, hoy estamos haciendo lo que estamos haciendo y eso es de agradecer.

-¿Cómo piensa vivir la feria estos días?

-Yo he sido siempre muy feriante. Me ha gustado mucho la feria. Este año, con lo del nombramiento de abanderado, tengo muchos compromisos, pero visitaré a los amigos y bailaré mucho. Me encanta bailar. Iré tanto a la feria del Centro como a la del real. Son dos espacios distintos, pero gusta disfrutar de los dos.

-Por último, ¿quiere decirle algo a los malagueños y visitantes que vivirán la Feria de Málaga en los próximos días?

-Que vivan la feria desde el corazón y siempre desde la responsabilidad. Y, por qué no decirlo, que disfruten de la vida.

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