Las amenazas del aguacate malagueño

La cosecha de la provincia se queda pequeña frente a otros orígenes que no dejan de aumentar en producción

La producción malagueña lleva años estancada mientras el consumo de aguacate en el mundo no deja de crecer./SUR
La producción malagueña lleva años estancada mientras el consumo de aguacate en el mundo no deja de crecer. / SUR
Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Muy pocos podían imaginarse allá por la década de los 60 del pasado siglo, cuando La Mayora introdujo el cultivo de aguacate en la provincia, que esta fruta tropical terminaría convirtiéndose en un producto de referencia no sólo en el campo malagueño, sino también a nivel mundial gracias a su fama de saludable. Su cultivo, junto a otros tropicales como el mango o la chirimoya, ha transformado la agricultura de Málaga y también la de la costa de Granada. Como sector productivo se ha situado a nivel provincial como uno de los que más facturación agraria aporta (120 millones en 2018) sólo por detrás del olivar (254 entre aceite y aceituna de mesa), aunque con una superficie de cultivo de apenas 6.300 hectáreas, muy por debajo de las 130.000 que ocupa la industria olivarera. En Andalucía el cultivo del aguacate ocupa unas 10.000 hectáreas y en España ya son más 11.800, siendo la comarca de la Axarquía el principal exponente, aunque también existen producciones en Guadalhorce y municipios de la Costa del Sol occidental como Estepona. Según la Junta, Málaga representa el 69% de este cultivo, seguido de Granada, con el 27% de la superficie andaluza. En los últimos años se está expandiendo en otras provincias como Cádiz y Huelva, donde no hay problemas de falta de agua. Fuera de Andalucía, destaca Canarias con el 12% de la superficie cultivada en España, y la Comunidad Valenciana.

La superficie mundial de cultivo supera ya las 587.278 hectáreas y el consumo sigue en ascenso, sin embargo la fruta de Málaga pierde cuota de mercado

El estancamiento que el cultivo está sufriendo en la provincia hace que la producción se mantenga desde hace años entre las 40.000 y 45.000 toneladas, la mitad de la producción andaluza (88.163 toneladas en 2017).

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Entre tanto el cultivo no deja de crecer en el resto del mundo y con ello la competencia a la fruta de Málaga, muy valorada por su calidad por su cercanía a la UE, que es su principal mercado. La fruta de importación debe soportar un mínimo de tres semanas en un contenedor marítimo hasta que llega a los lineales. Según datos de FAOSTAT, en 2007 había 387.987 hectáreas de aguacate cultivadas en el mundo. Diez años después, en 2017, según la FAO, se cultivaban 587.278 hectáreas.

Mayor consumo

El aumento de la superficie de cultivo en el mundo se debe sobre todo al importante aumento que está registrando el consumo en mercados como Estados Unidos o Europa. Según Asaja Málaga, sólo el pasado año se sembraron más de 22.000 hectáreas de aguacate en otras zonas productoras (más de 10.000 sólo en México, que es el principal productor mundial). Colombia plantó 2.000 hectáreas más, igual que Perú, que se mayor importador de aguacate a Europa. También Israel incrementó su superficie de cultivo con otras 1.000 hectáreas; California (Estados Unidos), en 1.200; Sudáfrica (1.800), y Kenia (1.500), según el técnico de Asaja Málaga, Benjamín Faulí.

Importaciones de aguacate a Europa en 2018.
Importaciones de aguacate a Europa en 2018. / SUR

Portugal se ha unido al club de los países productores con 65,5 hectáreas en 2018. La sociedad agraria de transformación Trops tiene previsto construir una sede en Tavira, en el Algarve portugués, para hacerse con la producción del país vecino. También Grecia está empezando a cultivar, como ya lleva haciendo varios años Marruecos (3.505) y Turquía (532 hectáreas, lo que le suponen un incremento del 370 %). La lista de países productores es cada vez más larga. Y además en su mayoría la apuesta es la variedad Hass, también la prioritaria en Málaga.

La cotización de la fruta para el agricultor es otro atractivo. En Málaga llevamos varios años con cotizaciones que sorprenden incluso a los propios productores. Durante la pasada campaña (2017-2018) hubo momentos en los que el kilo superó los cuatro euros en el campo.

Expertos aconsejan que el sector tropical debe apostar por la calidad y la introducción de nuevas variedades

Las previsiones de colectivos de productores como la Organización Mundial del Aguacate (WAO) apuntan a que el consumo seguirá creciendo y por tanto la fruta no está en peligro. Los más optimistas pronostican que el mercado del aguacate alcanzará los 7,6 millones en 2025. Ello no evitar que haya quien hable de «burbuja».

Según la WAO, Europa incrementó el pasado año sus importaciones de aguacate en más de 187.000 toneladas, pasando de las 462.811 alcanzadas en 2017 a un total de 650.489 el año anterior. «Pero lo que es mejor es que en unos se superar el millón de toneladas alcanzar», según el gerente de Grupo Reyes Gutiérrez, Juan Antonio Reyes, empresa radicada en Vélez y especializada en la comercialización de frutas tropicales.

Estados Unidos es el principal importador del mundo con 1.100.000 toneladas en 2018. De media, cada estadounidense consume 3,4 kilos al año. Aunque tiene su propia producción en California y Florida, comenzó a importar aguacate en 1993 desde Chile. En 2005 también empezó a hacerlo de México, que produce más de dos millones de toneladas, de las cuales exporta a EE UU más de 1.500.000.

Exportadores descatan el prestigio del aguacate de Málaga, pero señalan que no siempre el mercado quiere pagar más por nuestra fruta

Los datos de la Organización Mundial del Aguacate correspondientes al pasado año señalan que Perú no sólo sigue siendo el primer importador de esta fruta a Europa, sino que además sigue creciendo (222.489 toneladas en 2018, frente a 154.468 en 2017). Este país tiene ya plantadas más de 40.000 hectáreas. Por su parte, Sudáfrica pasó de 44.051 toneladas a 90.073, lo que significa que ha doblado sus ventas en Europa. El tercer lugar del ranking lo ocupa Chile, con 77.429 toneladas en 2018, y en cuarto lugar España, con 56.345 toneladas.

La competencia está haciendo que la ventana española sea cada vez más estrecha. Para el gerente de Natural Tropic, Prudencio López, otra empresa malagueña exportadora de frutas tropicales, el sector productor de la provincia se ha quedado pequeño para abastecer la demanda europea.

Asimismo, hay empresas malagueñas que se están especializando sólo en fruta de importación, como Agucatera del Sur, que en apenas tres meses ha superado los dos millones de facturación. Según aseguran, una caja de cuatro kilos de aguacate mexicano de calibre 14 puesta en España alcanza poco más de ocho euros.

Freno a la expansión

Sin embargo, el problema no es que los agricultores malagueños no quieran plantar más o que la industria local no demande más fruta. El problema es que no hay garantías de agua para seguir plantando. En la comarca del Guadalhorce lo que frena la expansión es la mala calidad del agua de riego, como consecuencia de su salinidad, y en la Axarquía es el déficit hídrico. Aunque la comarca oriental cuenta con el embalse de mayor capacidad de la provincia, la realidad es que es el que menos recursos almacena, apenas del 45%. Para colmo, muchas de las explotaciones de aguacate han cumplido ya 50 años y cada vez produce menos calibres grandes, por lo que exigen ser renovadas.

Los regantes de la Axarquía llevan años demandando una tubería para poder trasvasar hasta La Viñuela los excedentes de agua del río Verde y que se vierten al mar debido a la escasa capacidad de almacenamiento del embalse de La Concepción para y así incrementar la superficie de cultivo.

Para el gerente de Tropico Spain, Óscar Ramírez, el sector tropical malagueño debe ser más competitivo y para ello es necesario producir más con los mismos costes. «Hay investigaciones que van en esa línea, conseguir variedades de calidad, que se adapten bien, se puedan cultivar en alta densidad y que permitan además alargar las cosechas diversificando las variedades», considera.

Expertos como el científico Iñaki Hormaza, del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) La Mayora, llevan años advirtiendo de que es necesario diversificar para no depender de una sola variedad y alargar la cosecha para poder competir mejor.

«Cuanto menos relevantes seamos como productores, menos relevancia tendremos en el mercado», asegura Benjamín Faulí, para quien es clave mejorar las infraestructuras hídricas.

Durante la última Feria Internacional de Frutas y Hortalizas de Berlín, Fruit Logística, las empresas exportadoras malagueñas coincidieron en señalar que es muy probable que las cotizaciones de la fruta nacional bajen algo en un futuro, pero que la ventaja del aguacate español es que es muy apreciado por su calidad. «Hay más competencia con otros orígenes, que son capaces de abastecer más, durante más tiempo y a un precio menor. Lo estamos viendo estas últimas semanas. Está costando sacar nuestra producción porque no siempre las cadenas de distribución están dispuestas a pagar más cuando hay otros países productores que ofrecen su fruta a un precio menor», ha señalado el gerente de Alcoaxarquía, Juan Antonio Alconchel.

Esta situación esta llevando a algunos exportadores locales a vender más fácilmente la fruta que importan de otros orígenes que la nacional. El negocio de la importación para reexportar a Europa es cada vez más importante en la industria tropical malagueña y de fuera de la provincia.

Esta campaña los agricultores de la provincia han estado aguantando la fruta en el árbol a la espera de que los precios mejoren. Actualmente, el kilo del aguacate de mayor calibre se está cotizando a los 3 euros en el campo, aunque ha estado 2,40.

Para el sector tropical malagueño, ante la agresividad en precios que están mostrando otros orígenes, los productores de la provincia deben mejorar sus producciones si quieren competir y aprovechar la ventaja que ofrece nuestra cercanía a Europa.