Hierrezuelo siente el cariño de Málaga

Dani Hierrezuelo posa en el centro de la imagen rodeado de sus amigos y familiares, ayer. /Pedro J. Quero
Dani Hierrezuelo posa en el centro de la imagen rodeado de sus amigos y familiares, ayer. / Pedro J. Quero

El colegiado internacional malagueño fue homenajeado ayer por su 30 años en el mundo del arbitraje en el baloncesto

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Fue un acto poco habitual. No es frecuente que los árbitros, en este caso de baloncesto, reciban reconocimientos públicos. Normalmente los colegiados siempre son los malos en este negocio del deporte. Cuestionados, criticados y menospreciados teniendo en cuenta la importancia que tienen en este mundo tan profesional. Por eso el homenaje que ayer recibió Daniel Hierrezuelo (Málaga, 1970) es más especial todavía. El mundo del baloncesto malagueño se reunió en la sede de la Federación Malagueña para rendirle tributo al internacional por sus 30 años en el arbitraje, ahí es nada. Tengan en cuenta que este malagueño es probablemente el mejor de Europa en su campo. Seis Final Four de la Euroliga así lo acreditan. Le faltan los Juegos Olímpicos, pero los de Pekín están a la vuelta de la esquina y también llegará.

El palmarés de Dani Hierrezuelo es impresionante, digno del mejor deportista malagueño de siempre, habiendo dirigido 37 finales: 6 Final Four, 1 Eurobasket masculino, 1 Eurobasket femenino, 1 Mundial U19, 19 en la Liga ACB y 10 de la Copa del Rey.

Pero sin duda, lo más importante del homenaje organizado por la Federación Malagueña fue el hecho de que estuvo rodeado por amigos; casi los mismos que lo acompañaron en sus comienzos en el mundo del árbitraje. El cariño hacia su persona era patente del que fuera abanderado de la Feria de Málaga en 2016 y se apreció en los discursos del presidente de la Diputación, Elías Bendodo, amigo personal de Hierrezuelo, así como del presidente de la Federación Española, Jorge Garbajosa, que dejó una frase llamativa. «Lo conozco hace un montón de años y lo he odiado mucho, pero me di cuenta que nos quería hacer mejores deportistas», dijo el exjugador, que seguramente tuvo sus más y sus menos con el homenajeado durante su etapa como profesional.

Garbajosa: «Lo he odiado mucho, pero nos ayudó a ser mejores deportistas»

Hierrezuelo, que empezó en esto del deporte como futbolista en el cadete del Málaga, para luego pasar al baloncesto y jugar incluso en Segunda División con el Unicaja, ofreció un discurso brillante pese a la emoción, lleno de anécdotas y guiños a sus amigos de siempre: Paco Aurioles, Juan Rambla, Juanma Moreno Bonilla, Pedro Ramírez, Javier Imbroda, Curro Segura, Juanma Rodríguez, y, por supuesto, también a su familia.

«Hace 30 años más delgado, con más pelo y más arrogancia, me presenté delante de Antonio Campaña, presidente del colegio de árbitros de Málaga. No podía imaginar el camino que iniciaba entonces. Desde el principio me marqué unos objetivos que con suerte y trabajo he conseguido. Lo que más me ha aportado el arbitraje es una visión ecuánime de la realidad para mirar a todos los que están aquí y poder miraros a la cara», dijo. Y Hierrezuelo cumple ahora 30 años en el mundo del arbitraje porque su hermana Lidia, oficial de mesa, fallecida en 2012, le animó a dar el paso en su día. El homenaje de ayer también fue para ella.

 

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