Málaga: año I d. Ch. (después de Chiquito)

Al cumplirse el primer aniversario de la muerte del genial humorista malagueño, especialistas y compañeros de profesión analizan su legado creativo

Málaga: año I d. Ch. (después de Chiquito)
Idígoras
Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Algunos sentimientos tienen el poder de cambiar la percepción del paso del tiempo. Sucede, si hay suerte, con el amor. También con el duelo. Entonces, un día cualquiera caemos en la cuenta de que ha pasado una vuelta del calendario y una contradicción íntima nos lleva a preguntarnos casi a la vez: ¿tanto? ¿sólo? Porque hoy justo hace un año que se fue Chiquito de la Calzada y parece que fue ayer. Lo comentan algunos de los que estuvieron cerca de él. Y este aniversario sirve en bandeja la excusa para regresar a su vida y a su obra, para tomar perspectiva y analizar el legado creativo del genial humorista malagueño desde ángulos diversos.

«Era un hombre muy natural, que se expresaba básicamente como cualquier persona de un barrio popular de Málaga, pero utilizando esa forma de expresión natural como punto de partida para una auténtica creación artística. No era un humorista de esos que imitan de una manera soez las variedades lingüísticas de los estratos sociales más bajos de Andalucía para obtener una risa fácil, a la vez desprestigiando mediante ese procedimiento la forma de comunicación propia de los barrios más pobres y del campo en Andalucía. Esto es lo que no hizo nunca y creo que es lo más importante, porque dignifica el habla de su barrio y lo hace mediante una actuación que calificaría de artística, de estética».

El recuerdo de Manu Sánchez

Habla el catedrático de Lingüística General de la Universidad de Málaga (UMA) Juan Andrés Villena sobre uno de los rasgos esenciales del humor de Chiquito y también uno de sus mayores logros como artista: haber insertado su particular forma de expresarse en el lenguaje cotidiano de varias generaciones hasta convertir su singular vocabulario en un idioma común y su manera de desenvolverse en el escenario en un icono tan popular que ahora es una imagen animada compartida a través de las redes sociales. Porque Chiquito de la Calzada, nacido en 1932 como Gregorio Esteban Sánchez Fernández, caló tanto entre la gente que sigue viviendo en la vida diaria de cualquiera.

«Conocí a Chiquito 20 o 30 años antes de trabajar como humorista de reconocimiento nacional y era exactamente igual que cuando luego fue famoso», recuerda el humorista Manuel Sarria, que añade: «Chiquito no hacía un espectáculo. Si nos vamos a la base, observaremos que no era un gran contador de chistes. Muchos de ellos no los terminaba. ¿Cuál era su secreto? Pues que era un genio. Le pasaba como a mi compañero Juan (Juan Rosa, que formó con Sarria el Dúo Sacapuntas). A mí me costaba muchísimo hacer reír a la gente por mi idiosincrasia, mi figura alta y seria... Me costaba horrores, pero yo salía el primero al escenario y sabía cuándo entraba Juan porque ya escuchaba las carcajadas de la gente sin que hubiera empezado a hablar. Esa vis cómica es la que tenía Chiquito».

Y como todos los genios, Chiquito de la Calzada era un producto de su tiempo capaz de trascender esa circunstancia. Lo explica el profesor de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y especialista en el formato televisivo Juan Francisco Gutiérrez Lozano: «El hecho de que Chiquito tuviese esa oportunidad dentro de un formato específicamente dedicado al humor como 'Genio y figura' debe entenderse en el contexto de la época. En los 90 aún no había despegado el contexto de los formatos internacionales y del intercambio comercial mundial de estos espacios televisivos. Ahora, y salvo algunas excepciones, la mayor parte de los formatos son marcas globales que se adaptan a cada mercado nacional. 'Gran Hermano', 'La Voz' o 'Supervivientes' son ejemplos de ello. ¿Sigue habiendo formatos de humor? Sí, pero ahora sería inconcebible un programa únicamente de chistes como fue aquel 'Genio y figura' en el que destacó».

'Don Gregorio', un homenaje en el Ateneo

La cultura urbana más alternativa también se ha querido sumar a los actos en recuerdo de Chiquito de la Calzada en el primer aniversario de su muerte. Así, el festival 'Moments' incluye en su programación la muestra titulada 'Don Gregorio', que abrirá sus puertas en el Ateneo de Málaga el próximo viernes y que podrá visitarse hasta el día 30 de este mes.

«El universo personal e intransferible de Chiquito estaba poblado por burros, leones, monos con mucha guasa y también caballos. Todos recordaréis esa frase célebre que decía 'Ese caballo que viene de Bonanza'. Por este motivo, creemos que es importante destinar todos los fondos que se recauden con la exposición a la Sociedad Protectora de Animales de Málaga para ayudar a los caballos abandonados», adelantan los promotores del festival.

De este modo, 'Don Gregorio' reúne la obra de 30 creadores bajo el comisariado de Isa Nieto y Juanjo Fuentes. «Para los que admirábamos al artista malagueño, esta fecha es un poco agridulce puesto que coincide con su fallecimiento, pero creemos que las emociones contrapuestas pueden convivir en un acto que sea a la vez nostálgico y celebratorio», cierra el escritor malagueño Francisco Daniel Medina en el texto de presentación del proyecto.

«Ahora –prosigue Gutiérrez Lozano– el humor se presenta o bien en formato de magacines, de infoentretenimiento (mezclado con la actualidad), o en formatos híbridos, donde la música o el entretenimiento a través de pruebas físicas o gags están también están presentes de una manera u otra. ¿Hubiera triunfado Chiquito en 'Tu cara me suena'? Probablemente no, quizás sólo ahora tendría cabida su humor en algún formato parecido a 'Got Talent España': pero eso sí, debería haberse adaptado a unos nuevos ritmos de tiempo, de escaletas. Los cinco o seis minutos gloriosos en los que Chiquito desgranaba un chiste forman parte de la historia televisiva de un tiempo concreto».

Amor y humor

Un tiempo, sobre todo el último, que Chiquito compartió con el monologuista malagueño Tomás García, a quien apadrinó sobre las tablas. «Todos los días me acuerdo de mi padre, que lo perdí en 2015, y de Chiquito. He tenido la suerte de nacer en su ciudad y de estar cerca de él, sobre todo en estos últimos años llenos de ternura, de amor y humor. Pero si fuese un señor de San Sebastián, Chiquito sería también mi referente en el humor, porque los humoristas clásicos contaban chistes, muy buenos, pero preparados; los monologuistas sabemos improvisar, pero llevamos textos guionizados; sin embargo, él era una pura chispa. Un humor único. Por eso creo que, igual que existe el humor absurdo, el humor negro, los chistes verdes y el surrealista, debería existir en 'chiquitarismo', porque es algo que tiene todo el sentido, aunque en apariencia nada lo tenga».

«Igual que existe el humor absurdo, el humor negro y el surrealista, debería existir en 'chiquitarismo'» Tomás García, Monologuista

«Los cinco minutos gloriosos en los que desgranaba un chiste forman parte de la historia televisiva» Juan F. Gutiérrez Lozano, Fac. Ciencias de la Comunicación

Por eso el legado de Chiquito merece analizarse como fenómeno televisivo y artístico, pero también lingüístico. «Hay que tener en cuenta que los españoles ven con cierta gracia la forma de hablar del dialecto andaluz, que dentro de la ciudad de Málaga sería el vernacular, relativo a la clase social más baja. Chiquito era un hablante de esa variedad dialectal de Málaga, la más tradicional, y mostraba una variedad lingüística de clase baja que contrasta grandemente con las variedades de personas de clases sociales más altas. Ofrecía así también una imagen de la propia sociedad, de la separación que hay en cuanto a la realización lingüística», argumenta el catedrático Juan Andrés Villena, responsable del grupo de investigación de la UMA Vernáculo Urbano Malagueño.

«¿Cuál era su secreto? Pues que era un genio. Le pasaba como a mi compañero Juan» Manuel Sarria, Humorista

«Con el paso del tiempo y al quitarnos muchos prejuicios, su obra ha empezado a ser valorada más unánimemente» Juan Antonio Vigar, Director del Festival de Málaga

«Usaba una forma de expresión natural como punto de partida para una auténtica creación artística» Juan Andrés VillenaCatedrático de Lingüística

Para este especialista, Chiquito «ofrecía un documento de gran interés, porque era capaz de darle ese brillo al vernacular a través de una recreación artística que lo hacía fácilmente asimilable por cualquiera. Chiquito conseguía tocar el aspecto creativo del lenguaje, que hace que el lenguaje tenga también algo de juego y tocar ese aspecto lúdico de la comunicación humana, esa capacidad de jugar con las palabras, de modificarlas, de transformarlas, es algo extraordinario. Hacía una hípercaracterización de su propia variedad lingüística, elevándola a una categoría de símbolo, de prototipo, y con eso hacía humor».

Un humor genuino que encontró la base de su éxito en la «ruptura de convencionalismos», como destaca el profesor Gutiérrez Lozano antes de acotar: «Era un hombre mayor en un espacio supuestamente para el público joven de una televisión privada como Antena 3. Todo era chocante, pero su creatividad encandiló a los públicos, entre la extrañeza y la estupefacción. Apenas contaba chistes de política, a diferencia de otros genios del humor televisivo como Tip y Coll, y pese a que contaba chistes verdes, nunca cayó en el cliché de la vulgaridad. Su gracia no era gracejo, era de pellizco hondo, con esas filigranas del lenguaje que recordaban a la televisión, con referencias a 'Bonanza', que a giros propios o expresiones deslumbrantes inventadas por su manera de hablar. Como Gila o como Eugenio, con diferentes estilos, era una figura que en principio parecía seria, cuando estaba sentado, pero con su cara de pillo y con sus movimientos espasmódicos cuando arrancaba a contar un chiste, la audiencia se quedaba obnubilada ante aquel mecanismo explosivo y casi incomprensible al principio, que luego se hizo tan popular que ha trascendido a las décadas y se ha incorporado a la vida cotidiana».

Y esa popularidad en la pequeña pantalla le abrió las puertas de la pantalla grande, protagonizando tres películas en otros tantos años: 'Aquí llega Condemor' (1996), 'Brácula: Condemor II' (1997) y 'Papá piquillo' (1998). «Si inicialmente los productores buscaban a través de la presencia de Chiquito un éxito comercial rápido, él, que no era un personaje sino en sí mismo el personaje, era capaz de trascender esos primeros intereses de los productores para crear un producto muy distinto», reivindica el director del Festival de Málaga, Juan Antonio Vigar.

Neorrealismo en el cine

«Entre sus películas hay un caso especial: 'Papá piquillo'. Partiendo de sus debilidades narrativas, en muchos sentidos recupera, a través del personaje de Chiquito, el valor del neorrealismo. A mí me recordaba en algunos momentos a 'Segundo López, aventurero urbano', la primera película neorrealista española, que hizo Ana Mariscal. Y, por qué no, la manera en que Chiquito construye el personaje, nos acerca mucho a un realismo social, crítico y afilado como puede ser el de 'Plácido'», mantiene el director del Festival de Málaga.

El también responsable de los teatros municipales Cervantes y Echegaray se detiene en un fragmento concreto de 'Papá piquillo' para abrochar su argumentación: «Recuerdo la secuencia con La Chunga. Él le pide ayuda, un empleo desde la dignidad del artista, y el acompañante que va con ella intenta darle unos billetes. Ahí es donde crece el personaje y donde pasa de la comicidad al drama para decirle: 'No, perdone, limosnas no. Aún no he llegado a eso'. Y Chiquito lo hace con un color dramático que a mí me parece absolutamente magnífico y que, personalmente, me conmueve».

Y esa empatía se fue filtrando en los últimos años de Chiquito desde la esfera profesional hasta el ámbito personal, como analiza el propio Vigar: «El personaje que en sí nació desde un retrato cómico y divertido adquirió para todos, en su propia vida, un tinte melodramático, incluso claramente dramático. Porque Chiquito, al morir su mujer, Pepita, a los ojos del público adquiere la dimensión de un hombre que ha vivido una maravillosa historia de amor que se trunca y eso hace que Chiquito vire en la percepción del público hacia alguien más real, todavía, más cercano, que vive un drama con el que tú te conmueves».

«La figura de Chiquito no se valoró durante muchos años –sostiene el director del Festival de Málaga–, pero con el paso del tiempo, con esta capacidad de análisis que hemos ido ganando con la distancia y también quitándonos muchos prejuicios, creo que la obra de Chiquito ha empezado a ser valorada mucho más unánimemente por el mundo de la cultura de unos años para acá».

Años que incluso pueden marcarse por la presencia o la ausencia de este genio humilde. Empieza el año II después de Chiquito.

La 2 estrena esta noche el documental sobre el humorista

Chiquito de la Calzada regresará esta noche a la pequeña pantalla con el estreno en La 2 del documental 'El cantaor de atrás' que emitirá el programa 'Imprescindibles' a partir de las 21.30 horas. Producido por RTVE y dirigido por Gemma Soriano y Manel Arranz, este trabajo «reivindica el humor absurdo, los juegos surrealistas y la influencia en nuestras expresiones (reconocidas por la RAE) de un cantaor que recorrió el mundo desde la parte de atrás de los escenarios de flamenco hasta convertirse en un fenómeno social y televisivo», tal y como avanzan desde el ente público. 'El cantaor de atrás' ofrece entrevistas con Andreu Buenafuente, Ernesto Sevilla, Joaquín Reyes, José Mercé y Manuel Sarria, entre otros, y encontrará acompañamiento en la parrilla de La 2 con la emisión esta noche de la película 'Brácula: Condemor II' (00.50 horas), protagonizada por el recordado artista malagueño.

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