Así es el día a día en la UMA de un alumno con diversidad funcional

Alejandro Pinazo, en una de las aulas de la Facultad de Filosofía e Historia. :: Félix Palacios/
Alejandro Pinazo, en una de las aulas de la Facultad de Filosofía e Historia. :: Félix Palacios

Alejandro Pinazo, estudiante de Historia, relata su experiencia: «Facilidades hay siempre, lo único que hay que hacer es buscarlas»

VICTORIA BUSTAMANTE MÁLAGA.

Alejandro Pinazo es un joven encantador de veintitrés años. Mantener una conversación con él es muy agradable porque transmite su manera de ver la vida, con simplicidad. Es graduado en Historia y actualmente cursa el Máster en Patrimonio Histórico y Literario de la Antigüedad en la Universidad de Málaga.

Habla de su experiencia en la Universidad como alumno con una artogriposis múltiple que le produce tetraplejia. «Para mí ha sido fácil, la verdad», arranca. «Tuve mi asistente personal y además he tenido la suerte de que fue muy bueno», dice, refiriéndose a este servicio que ofrece la Oficina de Atención a la Diversidad de la UMA. Otra opción, para aquellos alumnos que lo prefieran, es ir a clase con un alumno colaborador.

EL PERFIL

El alumno
Alejandro Pinazo.
Sus estudios
Graduado en Historia. Actualmente cursa el Máster en Patrimonio Histórico y Literario de la Antigüedad.

Habla, agradecido, de su asistente: «Tiene 50 años, mi experiencia ha sido muy fácil, él me lo ha hecho muy sencillo», apunta. Además de su asistente, los compañeros de clase han tenido un papel importante. «Conoces a gente que te facilita mucho el día a día. Yo tengo tres o cuatro amigos, uno se venía con el portátil a clase y si algún día mi asistente no podía venir o yo, él me pasaba los apuntes. Facilidades hay siempre, lo único que hay que hacer es buscarlas», sentencia contando su experiencia.

No le falta razón, no se necesita más que pasar un rato con él para comprobar que se enfrenta al mundo con fortaleza, decisión y humildad. En la Universidad necesita ayuda -como todos-, pero mucha menos de la que uno pudiera pensar. «De mi asistente necesitaba que me acompañara en el transporte público. Ahora con el metro es muy fácil, pero antes con el autobús necesitaba que él viniera conmigo, pagara y demás», comenta. «También para ir al servicio», apunta.

«En ocasiones el miedo es más de las familias, son sobreprotectoras e inseguras»

«En clase yo me podría apañar realmente. Con una mesa algo más alta, una libreta y un lápiz puedo coger perfectamente apuntes, escribo con la boca sin ningún tipo de problema. Pero él para sentirse útil en clase me dijo que le dejara coger los apuntes», espeta. «Yo tenía una mesa que se elevaba como un atril, pero cuando él empezó a tomarme los apuntes prescindí de ella», explica recordando su antiguo método.

Es cierto que hay algunas barreras, pero para Alejandro son mínimas. «Para acceder a clase no tengo problema en esta facultad -la de Filosofía e Historia-. Es muy accesible, lo único que no lo es es la hemeroteca, que tampoco la piso mucho», comenta entre risas. «También los ascensores para los despachos de los profesores, más que sean pequeños los ascensores la cosa es que mi silla es muy grande, he necesitado que los profesores bajaran, pero sin problema. Quedo con ellos en la cafetería, o debajo de los despachos», recuerda.

Un bromista

Hablamos del ambiente en clase y de que el porcentaje de personas que cursan estudios superiores con diversidad funcional es muy bajo. «Muchas veces no es el alumno con diversidad el que tiene la inseguridad o el miedo. Cuando yo iba a entrar no conocía el servicio, pero tenía muy claro que me iba a buscar la vida de alguna forma. En ocasiones el miedo es más de la familia, son sobreprotectoras e inseguras, a veces hasta la exageración. Empiezan a divagar sobre quién te va a ayudar a ir al baño o a coger el autobús cuando eso podría gestionarlo poniéndome de acuerdo con compañeros o con el chofer. Los límites no están en nosotros muchas veces, están en la cabeza de los demás», opina.

Sobre la poca representación de personas con diversidad funcional en clase afirma: «Yo no he notado que se sorprendieran de que estuviera en la Universidad, ni que piensen que mi discapacidad impedía unos estudios universitarios». Y aclara: «Sí que he notado lo que le noto al 95% de la población, que es el no saber cómo tratarte en los primeros momentos, porque todavía no saben algo que a mí me parece un poco absurdo, pero desconocen hasta qué punto tengo o no afectada la intelectualidad, al principio los notas que van con más cuidado, cuidan cómo te tratan». Aunque afirma: «Sí que notas que en un primer momento hay como una barrera, cuando yo soy el primero que gasta bromas y que dice que la vida le va sobre ruedas», espeta.

Reconoce que entiende que no lo hacen con mala intención. «Yo me he acostumbrado, a veces me preguntan si soy capaz de hablar incluso. La primera vez te extraña, pero cuando ya te lo han preguntado dos o tres veces contestas 'no, no puedo hablar', pero no me molesta, es parte del juego», señala.

Vocación

Afirma este joven que recuerda que siempre tuvo claro que quería estudiar Historia: «Desde pequeño jugaba a los videojuegos de romanos y del estilo, me gustaban mucho. Luego vas creciendo y te dices 'sí, quiero enfocarme hacia esto'», asegura, al tiempo que dice que, teniendo en cuenta su discapacidad, siempre tuvo claro que tendría que dedicarse de manera profesional a un trabajo que tuviese una carga intelectual. «No nos queda gran cosa si lo piensas, una paraplejia te permite mover los brazos, se presta más a ser por ejemplo reponedor... Pero con una tetraplejia como es mi caso poco trabajo físico se puede hacer, así que tienes que profundizar en el trabajo intelectual, no te queda otra», dice.

Hace balance de su paso por la Universidad hasta ahora y afirma que ha sido muy productivo: «He hecho tres grandes amigos, cuatro podría decir, y con mi asistente cinco, porque son muchas horas. Hay mucho contacto físico y al final sois dos amigos que van a clase». Además, manifiesta haber vivido la 'vida universitaria': «Nunca he tenido problemas en irme a la cafetería con mis amigos y hasta me he saltado clases, seamos realistas, todo se ha desarrollado de manera normal y corriente». Aunque ha terminado sus estudios de grado, actualmente cursa el Máster en Patrimonio Histórico y Literario de la Antigüedad.