La Unesco asume la vigilancia del agua en Doñana para poner freno a su uso ilegal

El organismo internacional da un ultimátum a España para tomar medidas antes de 2021 y solventar esta situación

J.L. PIEDRA

sevilla. La Unesco está decidida a poner freno al grave problema del agua en Doñana y para ello ha decidido tomar cartas en el asunto para velar por el equilibrio de sus recursos hídricos, un factor fundamental para la preservación de este humedal que es Patrimonio Mundial de la Humanidad, una catalogación que precisamente puede peligrar de no conservarse adecuadamente los valores ambientales y ecológicos que llevaron a su declaración. Por ello, el organismo internacional va a tomar el control del agua en el Parque Nacional y vigilará directamente su uso ilegal en Doñana, una de las principales amenazas para el ecosistema de este espacio natural.

Pero la decisión de la Unesco va más allá de su intervención directa en Doñana y lanza un ultimátum a España para que actúe de forma urgente para corregir este uso irregular del agua, dando de plazo hasta 2021 para impulsar las medidas necesarias que mejoren la situación hídrica de este privilegiado enclave natural. Esta decisión para intervenir en el control hídrico de Doñana fue adoptada hoy durante la reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Humanidad celebrada en Bakú. La Unesco se encargará a partir de ahora de realizar un seguimiento de la gestión y la planificación de los recursos hídricos para evaluar su impacto en la biodiversidad de Doñana.

Patrimonio

Las organizaciones ecologistas y conservacionistas vienen alertando desde hace tiempo de que el uso intensivo e ilegal del agua es el principal problema para mantener la integridad y equilibrio del espacio natural.

La Unesco sostiene que el declive del acuífero de Doñana continúa y advierte de que si esta situación no se corrige podría suponer un daño potencial a los actuales valores universales excepcionales que llevaron a este organismo a acordar su declaración como Patrimonio Mundial de la Humanidad. De no solventarse la siutación, Doñana podría perder este reconocimiento internacional del que goza ahora.