Carlos Odriozola: «Creemos que expiamos la culpa sufriendo»

G. MARTÍNEZ
EXPERTO. Trabaja desde hace 20 años el proceso de duelo./
EXPERTO. Trabaja desde hace 20 años el proceso de duelo.

Se especializó en el proceso de duelo a raíz de enfrentarse al caso de una niña que había visto morir a su hermana en los brazos. Fue cuando identificó los estragos que ocasiona la culpa. De ahí surgió el proceso MAR (Movimiento hacia el agradecido recuerdo); un programa que funciona desde hace 25 años y que está estructurado para trabajar el duelo.

¿Qué nos pasa cuando perdemos a alguien?

Depende de a quién se pierde y cómo se pierde. Yo distingo dos grandes categorías: La muerte deseada y la muerte no deseada; y dentro de ellas, las repentinas y las esperadas.

¿A qué se refiere con muerte deseada?

Puedes desear la muerte de alguien a quien amas, porque atraviesa una agonía dolorosa, pero cuando muere puede ocurrir que tu lectura cambie y ese deseo lo vivas luego desde el miedo y la culpa. También se puede desear la muerte desde la rabia. Todas las relaciones son ambivalentes. Hay una parte nuestra que es amorosa y otra que es miedosa, rabiosa. En un momento dado podemos desear que alguien a quien amamos desaparezca. Si por desgracia, eso ocurre, la culpa va a acompañar toda la vida.

Este último caso se refiere a una muerte repentina ¿no?

En este tipo de pérdidas siempre hay, por acción u omisión, motivos para la culpa. Abrazo que no se da, abrazo que se pierde y que luego puede venir a martillear. El 80 por ciento de las muertes repentinas traen consigo unos sentimientos de culpa muy difíciles de elaborar. La muerte repentina no me da la posibilidad de esa despedida en la que ambos entienden que se ha perdonado todo.

¿Cuándo sabemos que el duelo ha terminado?

La hipótesis es que un duelo se termina cuando el sentimiento hacia la persona que se ha ido es de agradecimiento por su paso por mi vida. Si pasado un año o un año y medio el sentimiento no es de agradecimiento, es porque hay culpa. El testigo del mundo del amor es el agradecimiento y el testigo del mundo del miedo es la culpa.

Recuerdo con sonrisa

¿La culpa es espacio abonado para el sufrimiento?

La culpa lleva al sufrimiento, porque hay que expiarla, y creemos que una forma de expiarla es sufriendo. Uno de los mayores sentimientos de culpa que hay tras una pérdida es el de rehacer la vida. Por eso hay gente que tras una pérdida no vuelve a levantar cabeza. A veces ese sufrimiento se vive como un vínculo. Hay que entender que no se trata de olvidar, sino de recordar a esa persona con una sonrisa en la boca.

¿Cómo se elabora un duelo?

Lo primero es la aceptación de la pérdida. Después viene la conexión con la rabia y el dolor. Luego la identificación de la situación que motiva la culpa y por último la despedida agradecida. Hay aún un quinto paso, que yo llamo la reutilización de la pérdida en beneficio del entorno. Es curioso que mucha gente que ha pasado por una pérdida fortísima, tras la elaboración del duelo, busque a quien dar lo que ellos han recibido.

¿Cuánto dura un duelo?

Un duelo se define como un conjunto de manifestaciones intelectuales, emocionales, corporales, conductuales y espirituales que aparecen como consecuencia de una pérdida. La duración, intensidad y frecuencia de los síntomas son los tres parámetros que indican si un duelo está saneando o no.

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