La Universidad de Málaga, condenada a readmitir a tres profesores por despido improcedente

Los tres profesores son del área de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina. /SUR
Los tres profesores son del área de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina. / SUR

Los docentes llevaban más de 30 años trabajando en la Facultad de Medicina y tres sentencias de jueces distintos les dan la razón

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La Universidad de Málaga ha sido condenada a readmitir a tres profesores de la Facultad de Medicina que fueron despedidos a finales del curso pasado después de más de 30 años de servicio en la institución académica. Tres jueces de lo social distintos han dado la razón a los profesores demandantes y han coincidido en condenar a la UMA por despido improcedente de los docentes. La UMA les ha readmitido, abonado los salarios que dejaron de percibir y no ha recurrido la sentencia.

En el fallo, al que ha tenido acceso SUR, se condenaba a la Universidad a readmitir a los profesores en su puesto de trabajo, con el abono de las nóminas correspondientes (unos ocho meses desde que fueron despedidos en abril y hasta que con el fallo judicial han sido readmitidos) o el abono de una indemnización, que supera los 124.000 euros en cada caso. Como los tres profesores están próximos a su jubilación, la UMA optó por la readmisión y se reincorporaron a sus puestos de trabajo.

Los tres profesores pertenecen al área de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina. En algún caso su relación con la UMA alcanza los 35 años de servicio. J.G.E, J.M.G. y L.G.G. comenzaron su trabajo en la UMA en el año 82, y en este mismo departamento. Son profesores ayudantes doctores, que fueron encadenando contratos laborales hasta que en abril del año pasado terminó su último contrato, de cinco años de duración.

Necesidades estructurales

Los fundamentos de derecho en los tres casos son similares. En una de las sentencias se asegura que «con las sucesivas contrataciones temporales del actor se cubría una necesidad permanente y estructural del departamento donde estaba adscrito. El amplio periodo de servicios y la uniformidad de la tarea docente impartida son claramente reveladoras de que la enseñanza impartida por el actor constituía una necesidad permanente del citado centro universitario», por lo que declara el despido «como improcedente».

La vicerrectora de Personal Docente e Investigador, Yolanda García Calvente, confirmó que los tres docentes se han reincorporado a sus puestos de trabajo conforme se dictaron las respectivas sentencias (entre octubre y diciembre del año pasado), y en la misma categoría profesional, ayudantes doctores. La Universidad no ha recurrido estas sentencias.

Según ha explicado la vicerrectora, la UMA actuó en estos casos «según la normativa y el convenio vigente», y aclara que no hubo despidos, pues los contratos de ayudantes doctores tienen una duración de cinco años, y a su término no se pueden realizar nuevos contratos. La promoción a figuras de personal laboral indefinido «es automática, pero si se cuenta con la acreditación necesaria», matizó. De esta manera, tras los cinco años como ayudante doctor se promociona de manera automática a contratado doctor interino o titular interino, en función del nivel de acreditación, algo que «no se cumplía en estos casos», dijo, por lo que «la UMA no tenía forma legal de hacerles nuevos contratos».

Fuentes sindicales aseguraron que se trata de casos «excepcionales» y que en este último año se han dado pasos importante contra la precariedad tanto entre PDI como entre el personal laboral, con planes concreto de funcionarización de empleados de la UMA.

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