Guía práctica para sobrevivir a las rabietas de tu hijo

Los expertos aconsejan no perder los nervios ante las temidas rabietas.
Los expertos aconsejan no perder los nervios ante las temidas rabietas. / R. L. Pérez
  • Los expertos aconsejan no perder los nervios, no ceder y ayudar al niño a calmarse. Estas son algunas de las claves para afrontar las temidas pataletas infantiles

La mecha de la rabia prende rápido en cuanquier lugar y en cualquier momento. Incluso en el más inoportuno para los sufridos padres: en el supermercado haciendo la compra, en el restaurante donde disfrutamos de una comida familiar, en el banco esperando nuestro turno o despidiendo una visita en casa. Aunque ponen en jaque la paciencia de los adultos, lo cierto es que las temidas rabietas infantiles forman parte del desarrollo del niño. Es su manera de expresar su frustración e incluso, según los especialistas, son una oportunidad en sí mismas para que los pequeños aprendan a reconocer y a manejar sus propias emociones. Y en este aspecto el papel de los padres es vital puesto que los pequeños no sabrán resolver estas situaciones por sí mismos, necesitarán la guía y el asesoramiento de sus progenitores. Para saber cómo superar las rabietas con éxito te afrecemos algunas claves. ¿Lo principal? No perder nunca la calma ni las formas y mostrarse comprensivo con el pequeño que, sin duda, lo pasa mal en estos episodios de ira. Toma nota.

¿Qué supone una rabieta a nivel emocional?

Vamos por partes, ¿qué es o qué supone exactamente -a nivel emocional- una rabieta? ¿por qué se produce? "No es más que una expresión inmadura de su frustración", asegura a SUR.es la psicóloga infantil malagueña Elisa López (Ver su web 10enConducta). "Los niños pequeños no saben aún expresar esa emoción ni mucho menos cómo manejarla. Ellos sólo saben que se sienten mal, por eso explotan ante situaciones que les desbordan", explica la especialista que también es madre de dos niñas de corta edad. López defiende además que ese comportamiento es tan natural como saludable: "los niños deben poder expresar lo que sienten con libertad. Es un comportamiento normal y esperable en niños entre los 2 y 4 años aproximadamente", remarca la experta. Con libertad, sí, pero con matices, según aclara: "Si el niño, en mitad de una pataleta, pega a otro o intenta romper algo debemos corregir ese comportamiento. Debe expresar lo que siente pero sin hacerse daño a sí mismo o a otro niño".

Cómo anticiparse a una pataleta

La primera recomendación para afrontar estas situaciones sería precisamente intentar evitarlas anticipándonos a ellas en la medida de lo posible. Según apunta la especialista en el día a día de un niño hay infinidad de momentos susceptibles de producir en el niño una sensación de frustación y por ello podemos intentar prevenirlas o, de no poderse, reducir las posibilidades de que arranque la pataleta. Aquí una serie de recomendaciones en este aspecto:

-Satisfacer las necesidades de hambre o sueño que provocan las rabietas. "Son mucho más frecuentes cuando los niños están cansados, con sueño, tienen hambre o cuando están enfermos", apunta la psicóloga en su web. Por ello debemos intentar que descanse, que coma o que duerma. Tan sencillo como eso.

-Atender los ritmos y necesidades de cada niño. Si su hijo en cuestión es muy nervioso, necesitará un rato de correr o saltar cada día.

-Ofrecerle la posibilidad de elegir entre varias opciones. Es importante y reconfortante para ellos que puedan tomar (pequeñas) decisiones, siempre que sea posible. Podemos preguntarle qué cuento quiere leer, qué camiseta ponerse o que decida el parque donde pasar la tarde.

-Avisarle con antelación de nuestros planes. El niño no se enfadará tanto si le advertimos que, en diez minutos, hay que recoger la habitación o volver a casa. El aviso previo puede ser efectivo para que se haga a la idea y no se enfade llegado el momento.

-Lectura infantil para reconocer las emociones. Los cuentos también pueden ser una buena herramienta para que los niños aprendedan a identificar las emociones. Libros como 'El monstruo de los colores' o 'La rabieta de Julia' son dos buenas opciones para leer con nuestros hijos. Tras su lectura, estando el niño receptivo, podemos abordar su última rabieta y reflexionar juntos las causas y las posibles soluciones futuras.

¿Cómo actuar ante una rabieta?

Teniendo en cuenta todas las premisas iniciales, ahora es el momento de ponernos en situación. Cuando el niño ya ha explotado en cólera, ¿qué hacer? La especialista malagueña enumera una serie de premisas a tener en cuenta para controlar la situación:

-El adulto siempre tiene que guardar lacalma en todo momento y mostrarse tranquilo, nunca nervioso. "En ocasiones, sobre todo si la pataleta se alarga, es difícil pero hay que recordar que los adultos somos nosotros", insiste.

-No debes gritarle nunca ni enfadarte con él. Hablarle en tono pausado, con voz baja y a su altura, agachado. Tods estas pautas le darán confianza y le ayudarán a sentir que lo que siente en ese momento es importante para ti. "Hay que recordar que, sea cual sea el motivo de la rabieta, el niño se siente mal".

-No ceder al deseo del niño para cortar la rabieta. Bajo ningún concepto. Si le damos de inmediato lo que pide solo le enseñamos una forma "inadecuada" para conseguir las cosas.

-Distraerlo (cuando son pequeños). Cuando el niño empieza con su rabieta se puede intentar distraer su atención cambiando el juego o proponiendo una actividad que le guste. Si es pequeño funcionará. "Podemos hablarle de cosas que llamen su atención o le gusten".

-Habla de sus emociones, no intentes aún razonar con él. "No es tan importante ahondar en el motivo causante de la rabieta como en cómo le hace sentir. El hecho de sentirse escuchado, comprendido le proporciona calma y bienestar". La psicóloga aconseja decirle frases como "entiendo que estés enfadado" para acercarte al niño.

-Cariño y contacto físico: ¡No lo ignores! Si el niño es pequeño puedes cogerlo en brazos, acarícialo si se deja -a veces su estado emocional lo impide- o dale la mano. "Es importante que en ese momento se sienta acompañado, querido y atendido por sus padres". López insiste en la necesidad de atención y afecto y en este punto discrepa con muchas otras técnicas conductistas que proponen ignonar al niño para no reforzar un comportamiento negativo: "hablamos de niños muy pequeños que aún no tienen las herramientas necesarias para superar una rabieta. No debes ignorarlo; no es productivo, ese momento es cuando más te necesita", matiza la experta infantil.

-Busca una solución con tu hijo. Una vez se haya calmado podéis buscar opciones juntos para que no vuelva a ocurrir. Por ejemplo, tomar ese helado que pedía por la tarde después de comer o porponerle volver al parque al día diguiente cuando no haga frío. "Que el niño se sienta partícipe en la resolución de sus situaciones problemáticas le hará sentirse bien", sentencia López.

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