18 cuevas que te sorprenderán en Málaga

Estalactitas, impresionantes galerías o pinturas rupestres aguardan en estos enclaves, en ocasiones ocultos, que forman parte importante del patrimonio geológico e histórico de la provincia

Cueva del Tesoro.
Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

Ya sea por su interés geológico o por su importancia arqueológica, Málaga es una de las provincias con mayor número de cuevas y grutas de interés. De hecho, en su territorio se encuentran algunas de las cavidades más conocidas del país, como las de la Pileta o Nerja. A ellas hay que sumar otras que son menos conocidas, pero que no por ello tienen menos importancia, a pesar de que, en algunos casos, son sólo abrigos naturales que en su día sirvieron de refugio a los primeros pobladores de la provincia. Estalactitas, impresionantes galerías o pinturas rupestres aguardan en estos enclaves, en ocasiones ocultos, que forman parte importante del patrimonio geológico e histórico de la provincia de Málaga.

Archivo

Cueva de la Pileta (Benaoján). Esta gruta, situada en el término municipal de Benaoján, atesora en su interior extraordinarias pinturas rupestres del Paleolítico Superior. La cavidad, que actualmente es de titularidad privada, fue descubierta en el año 1905 por un labrador del pueblo, José Bullón Lobato. En las excavaciones realizadas se encontraron restos de cerámica de la época, como un colgante que representa a la diosa Venus. Entre sus pinturas sobresalen las de animales, que, en ocasiones, aparecen superpuestos unos sobre otros en distintos colores. La cavidad, que es explotada hoy por los herederos de su descubridor, abre al público todos los días. Es necesario reservar entrada con antelación para poder entrar en ella. El precio para los adultos es de 8 euros, mientras que niños y estudiantes sólo tendrán que pagar 5 euros.

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Cueva del Gato (Benaoján). Al igual que La Pileta, esta gruta también está en el término municipal de Benaoján. Aunque también tiene su interés arqueológico, atrae especialmente a los amantes de la espeleología. Situado en el parque natural de la Sierra de Grazalema, 3stá considerado como uno de los lugares más emblemáticos de la Serranía de Ronda. Y no sólo lo es por sus dimensiones sino también porque durante milenios ha servido de refugio natural, desde los primeros pobladores de la zona hasta los bandoleros de los siglos XVIII y XIX. La cavidad ha sido formada por un río subterráneo, el Gaduares, que se une metros más abajo con el curso de Guadiaro. El río tiene un recorrido dentro de la cueva de más de 4 kilómetros. Aunque no se puede entrar en la gruta si no se tiene la autorización previa y el equipamiento necesario, sí se puede contemplar el gran salto de agua y la poza de agua cristalina que deja el río en su entrada. Eso sí, ese agua está muy fría, incluso para bañarse en verano.

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Diputación de Málaga
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Cueva del Hundidero (Montejaque). Esta cavidad, que sorprende por la altura de su entrada (unos cincuenta metros), se comunica a través de un complejo sistema subterráneo con la Cueva del Gato. Esta gruta se encuentra a unos tres kilómetros del pueblo de Montejaque, muy cerca de la carretera MA-505, justo donde se conserva una antigua presa. La compañía Sevillana mandó a construir hace un siglo un embalse en la zona del Hundidero. No se tuvieron en cuenta factores geológicos, como el suelo arcilloso o el complejo kárstico que rodea a este enclave, que hicieron imposible que la presa pudiera almacenar agua. Hoy ese líquido elemento pasa a la Cueva del Gato a través de este singular complejo espeleológico en forma de río subterráneo (Gaduares). Al igual que la Cueva del Gato, aquí no está permitido el acceso sin el permiso pertinente.

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Ricardo Pastor
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Cueva de Ardales. Esta caverna, situada en el pueblo del mismo nombre, contiene pinturas rupestres de la época solutrense (20.000 años a. C.), un importante yacimiento neolítico (3.800 años a. C.) y varios enterramientos del Calcolítico (2.700 años a. C.). Ha sido el único yacimiento arqueológico malagueño que se ha incluido dentro del Itinerario Cultural Europeo ‘Caminos del Arte Rupestre’. Le sobran motivos para ello, ya que allí se pueden apreciar manos pintadas con la técnica de la aerografía y signos realizados con los dedos, presentes sólo en unos pocos yacimientos en todo el mundo. Para poder acceder hay que reservar entrada con antelación. Hay que tener en cuenta que se trata de un enclave que tiene unas visitadas limitadas al año, lo que le permite mantenerse lo más similar posible a cuando estuvo habitada. Para informarse sobre ella, lo más recomendable es ponerse en contacto con el centro de interpretación Prehistoria en Guadalteba, situado en la entrada de Ardales.

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Diputación de Málaga
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Cueva de Belda (Cuevas de San Marcos). El apelativo de Belda procede de una gruta habitada durante la Prehistoria, localizada en el término municipal de Cuevas de San Marcos, justo en la zona norte de la sierra del Camorro. Precisamente, en esta cordillera, se encuentra una falla declarada como Monumento Natural de Andalucía por su valor geológico. La cueva no está abierta al público debido a la presencia de una amplia colonia protegida de murciélagos. En la zona alta de la falla se encuentran los restos de lo que fue la ciudad medieval de Belda. Para conocer este yacimiento, de difícil acceso a pie, es recomendable conocer el centro de interpretación 'la Senda de los Milenios', que está a los pies de la sierra de la Camorra.

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SUR
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Cueva de Nerja. Esta gruta, que es la más visitada de Andalucía, es actualmente uno de los principales reclamos turísticos de la provincia de Málaga. Ubicada junto a la aldea de Maro, la cueva fue descubierta por casualidad por un grupo de jóvenes en 1.959. Desde entonces, se ha ido avanzando tanto en su investigación como en adecentar distintos pasajes para los visitantes que la deseen conocer. Cuenta con 4.823 metros de recorrido, lo que la sitúa entre las de mayor desarrollo topográfico de del país. Las galerías abiertas al público tienen una superficie de más de 9.000 metros cuadrados, lo que supone aproximadamente un tercio del total de la cueva. Además de sus formaciones geológicas más espectaculares -estalactitas y estalagmitas-, esta gruta es una pieza clave para el conocimiento sobre la Prehistoria, ya que allí se han datado restos orgánicos asociados a unas pinturas en 42 000 años. Así, podría ser una de las primeras obras de arte conocidas de la Humanidad.

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Cueva del Tesoro. Ubicada en la zona conocida como El Cantal, esta gruta, habitada por el hombre prehistórico, es una joya de la geología, ya que está considerada como la única cavidad de origen marino de Europa. De hecho, la acción del Mediterráneo ha sido la que ha contribuido durante milenios -desde el Jurásico-, con su efecto erosivo, a la formación tanto de esta cueva como de otras situadas bajo el denominado Cantal. En su interior se encontraron a través de distintas excavaciones numerosos restos humanos, animales y de cerámica de la época conocida como el 'Neolítico de las Cuevas'. Entre sus salas más importantes, sobresale la de la Virgen, la del Volcán, la de Marco Craso y la de Noctiluca. Esta última debe su nombre al hallazgo de un templo dedicado a la diosa fenicia del mismo nombre.

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Ricardo Pastor
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Cueva de los Órganos (Mollina). Aunque en la sierra de la Camorra, una de las principales elevaciones de la Vega de Antequera, hay más de una treintena de cavidades, esta gruta sobresale especialmente por su tamaño. Con unos cien metros de profundidad y un kilómetro de recorrido, esta cueva atrae a numerosos aficionados a la espeleología, sobre todo para los que están empezando, ya que tiene uno de los accesos menos complejos. Esa facilidad en su acceso ha propiciado que no se conserve como otras cavidades de esta parte de la sierra situada en el término municipal de Mollina. Aunque no hay pinturas rupestres, sí hay indicios de que la gruta era conocida desde hace siglos por los habitantes de la zona. De hecho, hay algunos pintadas del siglo XVIII. Además, hay incluso leyendas que están relacionados con un personaje histórico que murió a no mucha distancia de allí, el bandolero conocido como El Tempranillo.

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Cueva del Toro (Antequera). Esta cavidad, situada en el paraje natural del Torcal de Antequera, es desde febrero de 2016 Bien de Interés Cultural. Le sobra motivos para ello. Se ha demostrado que la gruta fue habitada hace ya siete mil años, como atestigua uno de los hallazgos encontrados allí, la conocida como la ‘Venus del Torcal’, una pequeña talla en piedra que recuerda inexorablemente al emblema de este espacio protegido, el Tornillo, uno de los primeros monumentos naturales de Andalucía. Para poder conocerla es necesario contactar con el Centro de Visitantes del Torcal de Antequera, que, habitualmente, organiza visitas guiadas al interior de esta cavidad habitada en el Neolítico.

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  • 10

Las Grajas (Archidona). A los pies de la sierra del Conjuro, a poco más de un kilómetro del casco urbano de Archidona, se encuentra esta gruta, donde también se han encontrado restos que evidencian que fue habitada hace miles de años. Concretamente, los distintos hallazgos vienen a demostrar que allí hubo un asentamiento musteriense (Paleolítico Medio). Además de ese valor arqueológico, tiene un indudable componente natural. Su singular formación geológica sirve de refugio para numerosas aves. En el entorno es habitual la práctica de la escalada. Hoy es posible aproximarse a su entrada a través de un agradable paseo desde el propio centro de la localidad. Para ello habrá que buscar la senda circular de las Grajas, que está convenientemente señalizada.

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Diputación de Málaga
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Boquete de Zafarraya (Alcaucín). Esta cueva, situada en el término municipal de Alcaucín, pero muy cerca de la localidad granadina de Ventas de Zafarraya, es célebre por el hallazgo en su interior de restos fósiles de neandertales. Concretamente, dentro de eta cavidad, situada al sudoeste del puerto de montaña del Boquete de Zafarraya, se encontraron en 1983, dos fémures, una tibia y la, ya célebre, mandíbula que fue bautizada con el nombre de este enclave. Ésta se encontró íntegra y supuso un gran hito en la investigación sobre la Prehistoria en todo el país. Hoy esta cavidad es todo un emblema para esta zona de la Alta Axarquía, que hace de frontera natural con la provincia granadina.

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Peñas de Cabrera (Casabermeja). En el paraje conocido como Cerro Mojea, en el término municipal de Casabermeja, se encuentran los abrigos de Peñas de Cabrera, situados junto al cauce del río Guadalmedina. Aunque no se trata de cuevas profundas, como en otros casos, estas rocas, que sirvieron de refugio a los primeros pobladores de la zona, contienen un valioso conjunto pictórico. Se trata de una serie de muestras de arte rupestre del Calcolítico, que se han encontrado en los abrigos naturales formados en las rocas gracias al desgate de la erosión. Estas pinturas son manifestaciones pictóricas esquemáticas, de color rojo, en la que abundan, sobre todo, los motivos antropomórficos. El acceso a este yacimiento requiere de una breve ruta senderista.

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Complejo Humo (Málaga). En el litoral más abrupto y oriental de la ciudad de Málaga también se han hallado restos prehistóricos en distintas cuevas y abrigos en la zona de La Araña, casi en el límite con Rincón de la Victoria. Se trata de una zona kárstica donde se han encontrado en varias excavaciones piezas desde el Neanderthal al Neolítico y el Calcolítico. Por su valor científico, esta zona debería convertirse en un importante parque arqueológico. Concretamente, tiene un centro de interpretación y siete yacimientos que son fundamentales para conocer la Prehistoria en la zona. De todas sus grutas, la más importante es la Cueva del Humo. Actualmente se pueden realizar visitas guiadas a este parque arqueológico a través de la asociación arqueológica ‘Yacimientos de la Araña’. Otros colectivos, como ArqueoRutas organiza allí también talleres educativos pensados para los más pequeños.

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  • 14

Sima de las Palomas (Teba). Esta cueva se encuentra en el enclave conocido como Tajo del Molino, que es atravesado, a su vez, por el río de la Venta. Aunque no es la única cavidad donde se han encontrado yacimientos arqueológicos, sí es la más importante y con diferencia. De acceso limitado (actualmente está cerrada al público con una verja), esta gruta albergó refugios de distintas comunidades prehistóricas. De hecho, en las últimas excavaciones realizadas por los investigadores se han localizado espacios con fuegos y hogares, relacionados con la alimentación, desde hace más de setenta mil años.

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Cueva de la Fuensanta (Igualeja). Situada en el cerro del mismo nombre, en el territorio de Igualeja, en el Valle del Genal, esta cavidad forma parte de un conjunto de grutas kársticas, donde el agua de lluvia y los acuíferos han ido esculpiendo singulares formas geológicas. Así, en la Cueva de la Fuensanta abundan especialmente estalagmitas. Por esas características naturales, es uno de los enclaves más visitados por los aficionados a la espeleología. Junto a esta gruta, también habría que aludir a la Cueva de las Excéntricas, descubierta en 1975 y con similares características geomorfológicas.

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  • 16

Cueva del Gran Duque (Casares). Dentro de la singular formación kárstica que es la sierra de la Utrera, en el extremo sur del término municipal de Casares, hay numerosas grutas en las que no sólo hay interesantes elementos geológicos sino que también hay evidencias de asentamientos prehistóricos. Es el caso de esta cavidad, conocida como la del Gran Duque, que estuvo habitada durante el Neolítico. Para acercarse hasta ella hay que atravesar uno de los ‘canutos’ que conforman esta sierra. Actualmente, hay empresas de turismo activo homologadas que pueden realizar visitas guiadas a ésta y otras cavidades de la zona.

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Cueva alta de Ojén
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Cueva de Ojén. En estas cavidades no hay que buscar ni pinturas rupestres ni estalactitas. Todo ello se compensa con unas excelentes vistas que se tienen del pueblo, en el caso de las conocidas como Cuevas Altas. Antaño servían como refugio para el ganado e incluso como viviendas. Ahora, estas cavidades han sido restauradas y preparadas para el disfruto de vecinos y foráneos. Las Cuevas Bajas han sido rehabilitadas para su uso cultural. Cuando más aprieta el calor, estas cavidades se convierten en un verdadero refrigerio natural.

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