Diario Sur

Nuevos inversores quieren relanzar el puerto de Cabopino con una obra de cinco millones de euros

Turistas pasean por el puerto de Cabopino. :: josele-lanza
Turistas pasean por el puerto de Cabopino. :: josele-lanza
  • Los empresarios optan, con el respaldo de la actual concesionaria, al nuevo concurso de explotación del recinto que abrirá en breve la Junta

Una joya en pleno corazón de la Costa del Sol, rodeada de dunas, pinos y viviendas de diseño tradicional, en estado obsoleto y con múltiples deficiencias que pide a gritos una reforma. Es el menor de los tres puertos deportivos hermanos que existen en el término municipal de Marbella. Tras Banús y La Bajadilla, Cabopino ha sabido mantenerse en un discreto segundo plano a pesar de ser uno de los puntos de mayor atracción turística, especialmente para extranjeros. Construido en plena década de los 70 del pasado siglo, este puerto deportivo dependiente de la Junta de Andalucía y de gestión indirecta, encara una nueva etapa. Caducada la concesión que en los últimos 40 años ha estado en manos de un empresario danés a través de la sociedad Marina de Cabopino, nuevos inversores -con el respaldo y el poder notarial del ciudadano danés mientras se autoriza la compra de las acciones- pretende hacerse de nuevo con las riendas del recinto. Para ello han presentado un proyecto que persigue una modernización del espacio portuario, acabando con problemas endémicos, con una inversión inicial de cerca de cinco millones de euros.

Marina de Cabopino ha acordado con la Agencia pública de Puertos de Andalucía (APPA) la redacción y presentación de un proyecto básico para poder realizar un concurso de adjudicación de la nueva concesión, según marca el procedimiento definido en la Ley 21/2007 que regula en la comunidad Autónoma el ámbito vinculante de los puertos deportivos. Según indicaron a SUR fuentes de la APPA, una vez superada la fase de exposición pública, resolución de alegaciones y permisos de Medio Ambiente y Costas, se abrirá un procedimiento de concurrencia de empresas interesadas que presentarán sus propuestas elaboradas a partir del proyecto aprobado y del pliego de condiciones diseñado por la administración.

«El proyecto tiene el visto bueno de la Junta, pero hasta que se abra la licitación no sabremos si hay otras empresas interesadas en el puerto», explica Adolfo Álvarez, uno de los socios que encabezan a día de hoy Marina de Cabopino, quien añade que según establece la ley, como anterior concesionaria que ha solicitado volver a optar a la misma, «tenemos derecho de tanteo sobre la oferta económica que finalmente fuera elegida si no es la nuestra», explica.

Estos empresarios españoles que tomaron las riendas de la adjudicataria hace dos años, llegaron a solicitar una prórroga de la concesión, que no fue aprobada por la administración. Conocen bien el recinto y decidieron dar el paso de liderar la gestión ante el «estado de abandono y deudas que arrastraba». En el acuerdo alcanzado con el verdadero concesionario se incluyó que debían hacer frente a las deudas acumuladas (unos 700.000 euros solo en el canon de la Junta impagado).

El proyecto presentado, que se tomará como base por los posibles interesados en la licitación de la explotación del puerto (si los hubiera), persigue, a grandes rasgos, modernizar un recinto que, como reconoce el empresario, «se ha quedado obsoleto». Una de las principales actuaciones recogidas en el documento, al que ha tenido acceso este periódico, se dirige a acabar con el problema de aterramiento de la bocana. Una situación que durante varios meses año llega a impedir la entrada y salida de barcos de gran calado, y obliga a la empresa a acometer los gastos de los dragados necesarios.

Para acabar con este escenario se han propuesto dos actuaciones consistentes en alargar el dique de abrigo (unos 45 metros), y el contradique (unos 30 metros de manera sumergida). «De esta forma se protege más de las acción del oleaje el trayecto de las embarcaciones por la bocana», sostienen desde la empresa. Una intervención complementaria en el dique de abrigo prevé dotar además de más anchura a su calzada para permitir el emplazamiento de aparcamiento en batería a lo largo de un total de 180 metros, creando hasta 68 nuevas plazas. Se ha previsto la colocación al final del dique de un tacón sobre el que se ejecutará una explanada para levantar el nuevo edificio de Capitanía Marítima y un edificio de uso de restauración.

Barcos más grandes

Igualmente se quiere redimensionar los atraques «según las medidas realmente usadas por la APPA», también las áreas de navegación interior. En este punto se señala el interés por aumentar la eslora media de las embarcaciones accesibles al puerto, «modificando y ampliando en la medida de lo posible los atraques a un mínimo de 15 metros. Y ello, indican, debido a la «tendencia observada del incremento en el tamaño de las embarcaciones».

La modernización de las instalaciones relacionadas con el mantenimiento y reparación de embarcaciones, habilitando una zona de varadero que cumpla con los requisitos mínimos de superficie según los atraques del puerto y ofrecer servicios de agua, luz, internet y telecomunicaciones a los usuarios modernizando las instalaciones existentes, son otras intervenciones recogidas en el documento. Igualmente se contempla la demolición de la gran mayoría de las edificaciones existentes para levantar otras nuevas «acordes a las normativas actuales de edificación y según los usos previstos en el puerto, creando un nuevo espacio para una nueva capitanía marítima».

Junto a ello, la fase final sería la sustitución de pavimento, rediseño de tráficos interiores, y el balizamiento y colocación de mobiliario en zonas peatonales.

Una de las principales dudas que surgen al estudiar las modificaciones previstas en los dique es: ¿cómo podrían afectar estos cambios a las playas anexas al recinto? El proyecto presentado por Marina de Cabopino defiende que la incidencia sobre las playas «laterales se puede considerar como mínima y perfectamente compatible», y hace referencia a «pequeñas basculaciones de arena, de no más de 10.000 metros cúbicos, que puede controlarse e incluso evitarse depositando el material sobrante de dragado sobre la playa».

El presupuesto total estimado del proyecto rozaría los cinco millones de euros, en concreto, 4.855.176 euros, con un plazo de ejecución de un año. Como sostiene Alfonso Álvarez, «no quiere decir que la actuación que se haga finalmente sea esta tal cual y con esta inversión. Es un documento de partida».