La pureza del toreo de Ureña conquista Málaga

Extraordinario derechazo de Ureña al primero de la tarde, un toro que humilló y tuvo movilidad en la muleta.
Extraordinario derechazo de Ureña al primero de la tarde, un toro que humilló y tuvo movilidad en la muleta. / HUGO CORTÉS

El murciano corta una oreja tras una gran faena en una tarde en la que se vio a un reposado Jiménez y un Garrido sin opciones

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Ureña ha calado en la afición de Málaga. El murciano ya dejó muy buenas sensaciones el pasado año y este martes 15 de agosto– la fecha por antonomasia más taurina del año– el diestro de Lorca conquistó La Malagueta con la pureza de su toreo, especialmente con la rotunda faena que cuajó al primero del festejo, al que le cortó una oreja de gran peso. Una actuación que vino a ratificar la extraordinaria temporada del diestro lorquino, quien se encuentra en un excepcional momento de madurez profesional.

Intentó estirarse a la verónica en el recibimiento a su primero, donde lo más lucido fue la media verónica de remate. Quitó por navarras Javier Jiménez. Paco Ureña, sin zapatillas, brindó al público una faena en la que empezó doblándose con ‘Bullicioso’, que tuvo un muy buen pitón derecho. Ya con la muleta en la mano derecha cinceló tres tandas extraordinarias donde hubo temple, ligazón, mano baja, gusto y mando llevando muy largo al toro y provocando los ‘olés’ del público. Con la izquierda, el viaje del burel no era tan claro, pero a base de aguantarle y dominarle, el murciano logró varios muletazos de enjundia. Concluyó el trasteo con manoletinas. Mató de una buena estocada, que le valió una oreja incontestable.

Había expectación por ver qué ocurría en el cuarto de la tarde, segundo de su lote. Sin embargo, no fue ‘Turulato’ un toro propicio para el triunfo. Salió distraído, buscando las tablas y echando las manos por delante, por lo que Paco Ureña no pudo torear de capote. Pedro Iturralde dejó dos buenos puyazos arriba. Jiménez no perdonó el turno de quites y dio varias chicuelinas. El reloj de la plaza marcaba las ocho y media cuando Ureña se fue al centro de la plaza y allí, sin probaturas, citó al burel de lejos para instrumentarle una serie por la derecha que tuvo emoción. El murciano tuvo la virtud de fijar al toro evitando que se fuera a la querencia de los terrenos de adentro, pero su trasteo ya no alcanzó las altas cotas de su primero ya que el animal se vino abajo pronto por lo que el trasteo fue de más a menos. Aún así, dejó algunos muletazos buenos por ambas donde volvió a haber temple, ligazón y mano baja. Mató de una estocada algo desprendida. Dio una calurosa vuelta al ruedo tras una petición minoritaria y sale de Málaga con un listón muy alto.

Volvió a La Malagueta Javier Jiménez tras el triste episodio del pasado año cuando escuchó los tres avisos ante un toro de Pablo Romero. El primero de su lote fue un toro con mucha calidad, pero muy poca fuerza, que llegó desfondado a la muleta. Antes, el rubio torero de Espartinas lo recibió con variedad en el capote, donde se mezclaron verónicas, chicuelinas y una revolera con gusto. Acometió bien al caballo, derribando a Agustín Romero en el primer encuentro y cumpliendo en el segundo. Brindó al público una faena donde se vio a un Jiménez muy reposado en su toreo, con temple y despaciosidad, que se vio deslucida porque ‘Fanfarrón’ dobló en varias ocasiones las manos y porque el diestro se empeñó en acortar en demasía los terrenos. Con los aceros no estuvo acertado. Dejó una media atravesada, un pinchazo sin soltar, un pinchazo, una media y un descabello.

HUGO CORTÉS

Al quinto, ‘Insólito de nombre’ lo recibió con verónicas voluntariosas a pies juntos. Inició la faena de muleta doblándose con él con mucha torería. Vinieron después tandas por la derecha con temple y ligazón, pero cuando se echó la muleta a la izquierda, el trasteo empezó a decaer, en gran parte, porque el burel se rajó. Mató de media estocada caída y trasera y en los tendidos afloraron algunos pañuelos, muy pocos. Javier Jiménez hizo el amago de dar la vuelta pero, con buen criterio, desistió.

Tras unos años de ausencia, regresó a La Malagueta José Garrido, a quien se le vio toda la tarde muy entregado, entrando a quites, pero no tuvo opciones ante ninguno de los dos ejemplares que le tocaron en suerte de la ganadería de Ricardo Gallardo. Su primero fue un toro tobillero en el capote con el que no pudo estirarse. Bien Óscar Bernal en los dos puyazos. El extremeño inició la faena de muleta con cuatro estatuarios y el pase de la firma; el resto del trasteo estuvo porfión el torero ante un defensivo Manirroto’, al que le pudo enjaretar algunos pases sueltos en un trasteo al que le faltó continuidad. Dejó un bajonazo y necesitó un golpe de descabello para acabar con el burel.

Con dos afarolados de rodillas junto a la puerta grande y unas verónicas estimables rematadas con una vistosa serpentina recibió Garrido al sexto. Fue ‘Ostrero’ un toro con un punto de brusquedad que le hizo no entregarse en ningún momento. El joven diestro extremeño estuvo afanoso, pero no pudo lograr ningún lucimiento en la faena de muleta. Mató de una estocada trasera y caída cuando ya la noche había caído sobre una Malagueta, donde los aficionados seguían paladeando la faena de Paco Ureña al primero.

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