La mejor versión de Castella y la cadencia del toreo de Talavante

El diestro francés durante el trasteo a uno de sus oponentes.
El diestro francés durante el trasteo a uno de sus oponentes. / H. CORTÉS

El francés corta dos orejas y una el extremeño tras una actuación donde destacó por naturales. Retazos de Roca Rey con el peor lote

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Primer festejo de relumbrón del abono malagueño. Una corrida en la que no se cumplió el dicho ya que hubo expectación pero no hubo decepción porque a pesar de las tres horas de duración del espectáculo sobre el albero de La Malagueta hubo argumentos de calidad que divirtieron a un público que llenó en tres cuartos el coso. Sebastián Castella cuajó la que quizás sea su actuación más completa en Málaga mostrando esa nueva versión del francés con un toreo más reposado, con una nueva estética y sobreponiéndose a esa frialdad que ha caracterizado su tauromaquia. Alejandro Talavante evidenció la madurez de su toreo con una actuación presidida por la cadencia y el temple, que le hicieron renovar su idilio con el público malagueño. Un respetable que aguardaba con interés la actuación de Roca Rey, el joven espada con mayor proyección del escalafón actual y que llegó al coso del Paseo de Reding precedido de sus triunfos en otras plazas, sin embargo, el peruano, con el peor lote, sólo pudo dejar detalles de su torería y ese valor seco que le hace llegar con facilidad a los tendidos. El sábado, al igual que Talavante, tiene un segundo cartucho para intentar abrir la puerta grande.

Se estiró Castella en el recibimiento a la verónica al primero de su lote, ‘Desgarbado’ de nombre. Hubo rivalidad en quites. Talavante, en su turno, por chicuelinas y una media parsimoniosa; respondió el francés con saltilleras, las dos últimas muy ajustadas. Brindó al público una faena iniciada en el centro del ruedo con un pase cambiado por la espalda desde lejos, al que siguieron otros similares ya en los terrenos más cercanos del toro, rematados con dos trincherazos preñados de sabor. A partir de ahí, se echó la muleta a la zocata para instrumentar un par de series templadas y ligadas aprovechando la boyantía y la humillación del toro; con la derecha dejó unas tandas aunque más por las afueras. Dejó una estocada muy trasera.

En el cuarto, dejó un buen ramillete de verónicas muy templadas y ciñéndose y una media con sabor ganándole terreno al toro. ‘Drosero’ fue distraído en los primeros tercios, pero tras banderillas cambió su comportamiento y llegó a la muleta con un buen son que aprovechó Sebastián Castella. Inició el trasteo por alto, rematado con tres trincherazos pintureros. Siguieron tandas largas y templadas aprovechando la buena embestida del burel, especialmente por el pitón derecho ya que por el izquierdo se quedó más corto. Mató de estocada trasera y caída perdiendo la muleta. Volvió a cortar una oreja.

Derechazo de Alejandro Talavante al quinto de la tarde. / H. CORTÉS

Una logró también Alejandro Talavante en el quinto del festejo. No se pudo lucir con el capote ante ‘Bisonte’, cuyo comportamiento no hizo presagiar nada bueno en los primeros tercios. Brindó al público el extremeño una faena en la que dejó constancia de su madurez taurina y donde hubo cadencia, temple, ligazón, mando y profundidad, que hicieron vibrar a los tendidos. Mató de estocada trasera y desprendida.

En el primero de su lote, dibujó cuatro verónicas al ralentí. Inició por alto una faena donde hubo temple y mando por la izquierda, ya que por el pitón derecho el animal no se entregó. Trasteo de más a menos. Dejó un pinchazo y un descabello y el puntillero levantó al toro hasta en cuatro ocasiones, lo que enfrió al público.

El primero de Roca Rey fue devuelto por flojo y salió un sobrero de Benjumea de feas hechuras al que le faltaban pocos meses para los seis años. El peruano cuajó una faena de valor arriesgando mucho en la que logró un par de buenas tandas por el pitón izquierdo ante un ‘Campano’, soso y complicado. Terminó en las distancias cortas una faena muy trabajada. Dejó un pinchazo sin soltar y una estocada casi entera desprendida.

Con verónicas y chicuelinas recibió el joven espada al sexto del festejo cuando la noche ya se había hecho sobre La Malagueta. Brindó al público una faena iniciada por estatuarios, a los que siguió una tanda con la derecha ligada, de mano baja y de dominio, pero ahí se agotó ‘Estirado’, cuya falta de raza le hizo rajarse y rehuir la pelea ante los vanos intentos de Roca Rey por lograr lucimiento. Dejó un pinchazo sin soltar, un pinchazo y un descabello. El sábado se le sigue esperando con mucho interés.

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