Moreno & Grau: la austeridad de la belleza

Eva Grau y Alba Moreno, en una de las habitaciones de Casa Sostoa, que expone su nuevo proyecto hasta el próximo 17 de abril.
Eva Grau y Alba Moreno, en una de las habitaciones de Casa Sostoa, que expone su nuevo proyecto hasta el próximo 17 de abril. / SUR
  • Las jóvenes artistas malagueñas despliegan en Casa Sostoa un proyecto tan minimalista como vibrante. La naturaleza, la dualidad y la reflexión sobre la comunicación humana marcan una propuesta milimétrica y al mismo tiempo emocionante

Una breve conversación de Whatsapp a primera hora de la mañana:

«...

– Por cierto, esta tarde voy a ver la exposición de Alba y Eva en Casa Sostoa.

– Lo de Alba y Eva... Uff... Vas a la hora indicada. Tiene mucho de mágico».

Y de repente una llamada, una interrupción, hace olvidar la pregunta siguiente. Esencial. ¿Por qué esa es la hora indicada? La respuesta llegará más tarde, en las habitaciones de Casa Sostoa, frente al trapecio de acero con una base de espejo que encierra una lámina de agua mecida por el viento y en cuyo reflejo tiemblan las nubes, los últimos rayos de sol. O delante del disco plateado que corona un monte de arena negra levantado sobre la mesa del comedor –que aquí parece de quirófano– y que actúa como uno de los tres vértices de un triángulo de luz que cambia a cada instante.

Porque hay algo orgánico, un pulso interior, un mecanismo oculto, como la respiración acompasada que mantiene con vida a un animal sin que se dé cuenta... Porque hay algo milimétrico y vibrante como sólo puede serlo la Naturaleza (así, con mayúscula) en las instalaciones de Alba Moreno y Eva Grau reunidas en ‘Many rivers to cross’, la exposición brinda hasta el 17 de abril Casa Sostoa, empeñada en brindar proyectos de exquisitez creciente.

Moreno & Grau –así firma este tándem artístico– protagonizan el tercer proyecto individual de Casa Sostoa. La frase anterior podría parecer paradójica. Y no. «La comunicación es lo mejor, pero también puede ser lo peor. Porque queremos llegar a nuestro propio lenguaje específico y, al mismo tiempo, poder comunicarnos entre nosotras», comenta Eva Grau (Málaga, 1989). Y, acto seguido, Alba Moreno (Málaga, 1985) acota: «Queremos que el que mire aporte algo».

Esa reflexión sobre la comunicación humana surge como uno de los «puertos abiertos»en la obra de Moreno & Grau. La relación del hombre con la naturaleza, la dualidad y la economía de medios serían otras de las pistas esenciales para seguir la estela de una propuesta emocionante y austera que convierte el propio espacio en protagonista. «De Casa Sostoa lo que más nos gusta es la luz, por eso queríamos que la luz entrase en las instalaciones hasta formar una parte esencial de ellas», esboza Grau.

Ese vínculo cobra un calado casi místico en ‘Hope’, la instalación que ocupa el salón. Las doce puertas del armario se reparten un manto negro de vegetación. En el margen inferior derecho surge una mano con un dedo extendido. Justo ahí surge el reflejo de la luz emitida desde el foco situado sobre el mueble y rebotada en el disco de acero que corona el monte de arena negra que hay enfrente y que deja en la pared el rastro de una suerte de eclipse solar. Y así, el disco y su sombra, el haz y el reflejo componen un triángulo invisible que muta conforme cambia la luz solar que entra por el ventanal de la estancia.

Un atardecer en el suelo

En ‘Hope’, la luz. El aire y el agua, en ‘Reflecting back on a former obsession’, la instalación que ocupa el suelo del estudio. «El día de la inauguración, parecía que habíamos contratado al atardecer», recuerda Pedro Alarcón, artífice de Casa Sostoa, en alusión al juego de espejos que se crea entre el exterior y el interior a través de la pieza en forma de trapecio colocada en el suelo que refleja lo que acontece en el cielo.

«Cada sitio de la casa nos ha dado el elemento de la naturaleza con el que queríamos trabajar», explica Grau, que junto a Moreno ha presentado su trabajo en el Centro Cultural Provincial, en los Encuentros de Arte de Genalguacil y en la cárcel de Segovia.

Está el agua, el viento, la tierra... Y falta el fuego. O no. Ahí el fogonazo de la foto de la pared en la habitación de invitados, que parece comunicarse en morse con otro fogonazo, otra foto, suspendida sobre la cama. Es la instalación ‘A circle now complete’. Un círculo ahora completo. Cerrado. Y sí. Es justo eso.