La obra desconocida del Thyssen

Detalle de las pinturas romanas aparecidas en una hornacina del muro de la fuente y que representan a un atún, una dorada, una chopa y un voraz.
Detalle de las pinturas romanas aparecidas en una hornacina del muro de la fuente y que representan a un atún, una dorada, una chopa y un voraz. / Sur
  • El Ayuntamiento prevé abrir en dos años la visita a los restos de la casa romana que apareció bajo el museo y que contiene una fuente con pinturas

Siglo I después de Cristo. Acaba el día y un activo comerciante romano se dispone a descansar en el patio trasero de su casa. Le ha ido bien en los negocios de salazón de pescado, aunque tal vez no tanto como habría esperado. Suficiente eso sí para haber podido construir la casa de la que disfruta y en la que le sirven un buen número de esclavos. Mientras cuenta los denarios de la caja que hoy ha hecho la tienda que regenta, el sonido del caer del agua le relaja. Piensa que hizo bien en instalar una fuente y cree que ha llegado el momento de ampliarla y embellecerla, tal vez con algunas pinturas.

Año 2015, mismo lugar. El Museo Carmen Thyssen cierra sus puertas tras una nueva jornada de verano en la que ha sido visitado por decenas de personas. La pinacotena está consolidada como uno de los principales reclamos turísticos de la Málaga de los museos, un atractivo que ha hecho que florezcan en su entorno numerosos negocios, entre ellos un restaurante que ofrece a sus clientes lo más típico de la ciudad: el ‘pescaíto’ frito. No saben que frente a ellos, bajo el museo por el que acaban de pasar numerosos visitantes, existió una casa romana conservada en una gran parte y que, si fructifican los planes del Ayuntamiento, también podrán recorrer y conocer en el plazo de unos dos años.

Casi diez lleva ya el Consistorio, en especial el departamento de Arqueología de la Gerencia Municipal de Urbanismo, trabajando en el proyecto para que esto pueda ser una realidad, para que miles de personas puedan visitar no solo la completa colección de arte pictórico que encierra el Thyssen malagueño, si no también la historia de los que habitaron este mismo lugar hace más de dos mil años. Entonces, como ahora, la cultura gastronómica del pescado estaba totalmente arraigada en la ciudad e incluso le daba fama fuera de sus fronteras.

Hallazgo único

Tal era su éxito que, cuando el comerciante romano se decidió a construir su fuente, mandó que la decoraran con motivos marinos. Y ahí están: un atún, una dorada, una chopa y un voraz perfectamente representados en el fondo de la hornacina que preside la parte central de la fuente o ninfeo. Es la obra pictórica más antigua y menos conocida del museo que pudo ser encontrada en las excavaciones que se realizaron durante su construcción. En su sótano permanece conservada como particular ‘joya de la corona’ de un hallazgo arqueológico único por sus características en Málaga.

A la arqueóloga municipal Carmen Peral se le ilumina la mirada cuando relata apasionadamente lo que significa este descubrimiento y la oportunidad que representa para enseñar esta parte de la historia de la ciudad. «Es posible que aparecieran más pinturas si se siguiera interviniendo en la zona, pero en lo que tenemos que centrarnos ahora es en conservar lo que se encontró y avanzar en las actuaciones para que podamos llegar al momento en que se pueda abrir al público», explica.

El principal reto que Urbanismo tiene por delante en ese sentido es acabar con el riesgo de inundación del sótano por la elevada cota del nivel de agua subterránea en este punto del Centro. Para contenerla y avanzar en su eliminación ya se ha instalado un pozo de drenaje especial con el que se está analizando si es posible controlar el freático, pero la empresa Arqueosur ha redactado un proyecto en el que se apunta que harían falta tres pozos más como éste para acabar con el peligro de inundación. La instalación de estos pozos es uno de los retos que se ha marcado el Ayuntamiento para este año, una vez que obtengan el visto bueno de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Otras dos tareas en las que pretende avanzar son la implantación del sistema para controlar la humedad que específicamente debe tener el sótano, que ya ha sido contratado por Urbanismo por un importe de 75.673 euros y un plazo de realización de seis meses, y la presentación a Cultura del proyecto de conservación del yacimiento, es decir, el manual de instrucciones de los hallazgos, algo que ya está en fase de redacción por parte de la sección de Arqueología municipal. Por último, el Consistorio tiene pendiente la tramitación con la Dirección General de Museos de la petición de depósito de materiales expositivos que se mostrarán en vitrinas al final del recorrido de visita por los restos de la casa romana. Entre ellos, agujas de hueso con las que las mujeres de la época se recogían el pelo, monedas, trozos de cerámica, piedras talladas, trozos de pavimento de la época y un fragmento de una escultura de bronce en el que se aprecian los pliegues de una túnica o manteo. «Eso tal vez lo pongamos al inicio del recorrido para que simbolice que el señor de la casa da la bienvenida a los visitantes», apunta Carmen Peral.

Una fachada para aparentar

La visita arrancará en una estancia ya habilitada e iluminada en la que se han puesto en valor los grandes sillares que debieron formar la fachada de la casa romana a lo que hoy es la calle Compañía. Una calidad de materiales y contundencia arquitectónica que contrasta con los encontrados bajo el Thyssen y que se corresponderían más bien con la parte trasera de la casa –la zona noble no se pudo excavar–, donde residía el servicio, ya que las estancias encontradas en ella son una cocina, un almacén, una despensa y letrinas. Para Pedro Sánchez, de la empresa Arqueosur, la diferencia de materiales y composición podría poner en evidencia la en realidad limitada capacidad económica del comerciante romano que construyó la casa, «preocupado sobre todo por aparentar en la fachada principal una calidad arquitectónica que en modo alguno se repetía en el interior», señala. No obstante, reconoce que tuvo que tener una ingente actividad comercial y recuerda que en otras excavaciones realizadas en el entorno de la calle Compañía también han aparecido numerosas piletas, algunas incluso con restos de sardinas y boquerones que estuvieron durante siglos bajo tierra, que demuestran la pujanza de la zona en el negocio del pescado. No en vano, el puerto de la Málaga romana se encontraba a esta altura de la desembocadura del Guadalmedina, y de hecho apareció durante las obras del hotel Vincci Posada del Patio, en el pasillo de Santa Isabel.

Arqueosur ya ha hecho una propuesta de recorrido por estas singulares ruinas romanas, un itinerario que, para que pueda habilitarse y ser transitado, necesita aún varios pasos más, previstos por el Ayuntamiento para los dos próximos años. En ellos deberá elaborarse y ejecutarse un proyecto de limpieza y reintegración arqueológica de los restos, una vez superados los problemas del freático y puestos en marcha los equipos de drenaje, un proyecto de adecuación arqueológica para las visitas, y el proyecto museológico y museográfico para explicar detalladamente la historia e importancia del lugar, lo que podría incluir recreaciones virtuales a 360 grados, aplicaciones para móviles, etc.

Todo ello se sumará a una inversión que asciende ya a 229.785 euros para poner en valor este espacio. Una intervención que se completará con acciones y análisis de control de la evolución de los restos, especialmente de las pinturas, mediante la firma de un convenio entre la Fundación Museo Carmen Thyssen, la Gerencia Municipal de Urbanismo y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas para realizar ensayos, informes y crear un equipo de expertos para tomar decisiones respecto a la conservación del lugar. Con el mismo objetivo, el Ayuntamiento también pretende llegar a un acuerdo de colaboración con la Universidad de Málaga y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Todo sea por recuperar un sótano cargado de historia.