Criminología y Matemáticas entran en el 'club' de carreras de la UMA que exigen más de un 10

Alumnos y alumnas del primer curso de Matemáticas con el decano de Ciencias, Antonio Flores. /Ñito Salas
Alumnos y alumnas del primer curso de Matemáticas con el decano de Ciencias, Antonio Flores. / Ñito Salas

Estas titulaciones se suman a otras clásicas, como Medicina, Enfermería o Traducción, con más nota de corte para los nuevos alumnos

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Carreras cada vez más exigentes. No vale con aprobar, ni siquiera conseguir una buena nota. La excelencia de los futuros alumnos es una 'selección natural' que depende únicamente de la oferta y demanda. Hay titulaciones clásicas, como Medicina, Farmacia o Traducción e Interpretación, a las que solo llegan los mejores alumnos, con las notas más altas en las pruebas de acceso y admisión a la universidad. El curso pasado fueron diez las carreras de la UMA en las que la nota de acceso quedó por encima de 10 (con un máximo de 14 puntos). Este año son dos más, Criminología y Matemáticas, las que se han incorporado a este listado.

El caso de Matemáticas es muy llamativo: Hasta hace cinco años se entraba a la carrera con una nota de 5. De hecho, hubo cursos en los que no se completaron las plazas ofertadas. En el 2014/15 ya subió a un 5,5 y desde entonces la progresión ha sido constante: 7,4, 8,89 y 9,4 en los siguientes cursos, hasta llegar este curso al 10,059.

En Matemáticas han entrado este curso 75 nuevos alumnos y en Criminología, 110

Este viernes fue el acto de bienvenida a los nuevos estudiantes de la Facultad de Ciencias, que comienzan las clases este lunes. Entre ellos, los 75 que estudiarán Matemáticas. Javier Amores ha tenido más de un 12 en selectividad. Matemáticas fue una de sus opciones, aunque en principio no tenía las ideas muy claras. Considera que es una carrera «muy interdisciplinar», con muchas salidas profesionales. Reconocía llegar «un poco asustado», aunque también confiado en que «con trabajo y esfuerzo la podré sacar». Pablo Redondo, de Marbella, se quedó cerca del 10,5, una nota que le obligó a estar pendiente de la segunda adjudicación. Señaló que «desde pequeño» se sintió atraído por las matemáticas, que no quería estudiar otra carrera y que le gustaría trabajar en temas relacionados con la inteligencia artificial. Manuel Enciso también ha tenido que esperar a la segunda adjudicación de plazas, ya que su 10,57 no le permitió entrar a la primera. Las matemáticas le tocan muy de cerca (su padre es licenciado y profesor en la escuela de Informática), así que su idea desde hacía tiempo era estudiar esta carrera. «Es verdad que asusta un poco, pero no es algo imposible, se puede conseguir estudiando», decía. Aunque quisiera dedicarse a la programación, María Galiano encuentra que Matemáticas es más interesante que Informática, por lo que con un 11,3 en selectividad se ha decantado por la primera, «más bonita y con muchas más salidas». Las dificultades, afirmó, se salvan «con ganas y estudiando».

En cambio, Criminología se ha movido siempre entre el 8 y el 9, muy cerca del 10, como ya sucedió el año pasado. En la última adjudicación, este grado que se imparte en la Facultad de Derecho se ha quedado en un 10,015. Entre las razones de esta buena aceptación, el decano, Juan José Hinojosa, señaló que es una carrera que «ha ido ganando crédito entre los estudiantes», debido, por un lado «al desempeño de los profesores y al contenido de los estudios» y, por otro, «a la colaboración de Administraciones judiciales, instituciones y empresas para las prácticas, que son muy apreciadas». Se refiere el decano de Derecho también al estrecho vínculo que mantienen con la sección malagueña del Instituto Andaluz de Criminología, que impartía un título de Experto en Criminología antes de implantarse el grado, «de modo que hemos acumulado una experiencia que, tratándose de unos estudios relativamente jóvenes, está produciendo ahora sus frutos». Valora también el hecho de que es una carrera «sugerente» por su carácter multidisciplinar y su «atractivo emocional».

Alumnos con «un gran nivel» y «mucho entusiasmo»

A estos alumnos que el lunes comienzan en la Facultad de Ciencias les darán clase, entre otros profesores, Mercedes Siles, catedrática de Álgebra y vicepresidenta de la Real Sociedad Matemática. «Los estudiantes se han dado cuenta de la interdisciplinaridad de la materia, sus aplicaciones y las salidas profesionales, es una carrera en la que apenas hay paro», señala. Por esto, en los últimos años ha mejorado la valoración de estos estudios.

Estas calificaciones de selectividad indican que se trata de buenos alumnos: «Se nota este mayor nivel, en los últimos años llegan estudiantes maravillosos. Este curso he impartido clase en primero, y terminaron con unas notas excelentes; me dio pena no poder dar más matrículas de honor –hay un máximo de un 5% de los alumnos matriculados–, llegan muy preparados y con mucho entusiasmo, con una visión muy amplia de la vida», señala la catedrática. Poco a poco parece desterrarse ese 'miedo' a las matemáticas, y, según Mercedes Siles, es cuestión de explicarlas bien. Por esto, encuentra que también pueden colaborar las nuevas metodologías de enseñanza. «Parece que se enseña mejor, y también los alumnos se lanzan sin miedo, porque ven que estudiando tienen un futuro».

La docencia es una más de las salidas profesionales para los matemáticos, aunque no es la única, ni incluso la mayoritaria. Según un estudio de la Real Sociedad Matemática, no era el destino mayoritario de los licenciados, y ahora es aún menor el número de graduados que escogen la enseñanza. En la banca, la empresa privada, la programación y el 'big data' o análisis de datos encuentran los matemáticos empleo con facilidad. Esto también es un aliciente para los estudiantes, señala la profesora Siles, pues ven que el esfuerzo para sacar la carrera tiene su recompensa.

 

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