Nao Victoria de Málaga

Málaga y la primera vuelta al Mundo están relacionadas

El barco Nao Victoria surcando los mares /SUR
El barco Nao Victoria surcando los mares / SUR
ANTONIO MÁRQUEZ

En 1969, concretamente el 20 de julio, la humanidad llegó a la Luna. Se cumplen ahora 50 años de este momento, considerado uno de los episodios más gloriosos de la historia de la humanidad y la tecnología; después llegaron las incrédulas teorías que apuntan a que aquello fue, en cuanto a posible ficción, más parecido al alunizaje de Toni Leblanc en Almería. A pesar de todo han quedado para la posteridad el Apolo 11 y su tripulación. Lo de Apolo llegó de forma casual buscando un nombre recordable, y de paso salió reactivada la mitología griega, uno de sus dioses, hijo de Zeus y Leto.

Incredulidad despierta también conocer la relación de Málaga con la primera circunnavegación al globo terráqueo. ¿Cómo? Efectivamente. Si, Málaga y la primera vuelta al Mundo están relacionadas. Pasen y disfruten por si se apuntan a reactivar esta cuestión al estilo más puramente apolíneo-selenita.

Desde 2019 a 2022 estamos conmemorando el quinto centenario de la efeméride (http://vcentenario.es/). Parece que cinco siglos han sido insuficientes para tomar conciencia de esta realidad y sacarle el partido que merece desde la perspectiva malacitana. Además, la historia une a Málaga y Sevilla en su relato, algo que desde los años 80 del siglo XX se encuentra más próximo a odisea espacial que a sinergia inteligente. Que se lo cuenten a las rutas aéreas con Latinoamérica que van a terminar aterrizando en la A-92 para contentar a todos y a ninguno.

El relato de la Nao Victoria comienza el 10 de agosto de 1519 en el convento de Santa María de la Victoria del arrabal de Triana (Sevilla). Primer dato interesante, 'convento de la Victoria', ¡suena a Málaga! Allí, el portugués Hernando de Magallanes recibió el estandarte Real con «juramento y pleito homenaje, según fuero y costumbre de Castilla, de que haría el viaje con toda fidelidad, como buen vasallo de S.M. (Su Majestad)», Carlos I quería garantías sacras en el encargo.

La elección de esta ciudad para la expedición está relacionada con la creación en 1503 de la Casa de la Contratación para las Indias, las islas Canarias y el África atlántica. En Sevilla, ciudad con puerto interior y libre de los peligros de la costa, se prepara parte de la expedición y durante 40 días se culmina en Sanlúcar de Barrameda, donde permanecerían hasta que zarpan, el 20 de septiembre. La nao que consiguió dar la primera vuelta al Mundo fue la Victoria, aunque inicialmente partió acompañada de cuatro más: Trinidad (capitana), San Antonio, Concepción y Santiago.

¿Y Málaga que pinta en todo esto? Pues ya la tenemos mencionada reiteradamente, de forma imperceptible y sutil. La Victoria era la advocación mariana vinculada a Málaga desde 1487 y que la Orden de los Mínimos se encargó de difundir desde 1493. Paulatinamente llegarían las fundaciones de Andújar (1495), Puerto de Santa María (1502), Écija (1506)… Sevilla (1512, trasladada a Triana en 1516)… Málaga era la Casa Madre de la provincia religiosa de España, lo que suponía dependencia y referente jerárquico.

La religiosidad de la época estrechaba historia y creencia; la dimensión de la empresa de Magallanes y Elcano para llegar a Las Molucas y traer especias y negocio por poniente era para rezar al Dios cristiano e incluso a deidades clásicas; «conscientes de las pocas posibilidades que tenían de regresar, los navegantes se encomendaron ante la Virgen de la Victoria», -que actualmente recibe culto en la hispalense parroquia de Santa Ana-. Otra vez la Victoria, así lo recoge la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en la Guía Didáctica del Instituto Andaluz del Patrimonio.

Otro aspecto cotidiano de aquellos tiempos era la donación y el sostenimiento de conventos por parte de familias nobles o «de posibles»; aquí aparece, vinculando a los Mínimos de la Victoria, el gran benefactor y patrono del convento sevillano que era Proveedor General de la Armada y de los Ejércitos don Francisco Duarte de Mendicoa, a cuyas expensas se edificó la capilla mayor de la iglesia.

Los Frailes Mínimos siempre han sido denominados Victorios o Frailes de la Victoria, y asu relación con Málaga y el episodio de conquista de los Reyes Católicos. El fundador de los Mínimos, San Francisco de Paula, falleció en 1507 y fue canonizado en 1519, en el mismo año en el que comenzaba expedición 'La Flota de las Especias', la que a su término verificaría la redondez de la Tierra.

Travesía de Nao Victoria; Nao Victoria; La Virgen de la Victoria / SUR

Málaga puso su gota de agua marinera en este hito de la historia de la navegación y la humanidad. Puede que su desconocimiento en nuestro entorno sea gracias a nuestro más que planteable desapego idiosincrásico o simplemente a una falta de interés; «de Málaga el peine pa´que no peine», resumiría un castizo.

Relacionar advocación y localización es algo común y vivo en nuestros días. Ejemplos son El Pilar de Zaragoza, Covadonga de Asturias, Macarena de Sevilla, Angustias de Granada… y por supuesto Victoria de Málaga. Eso sí, la divulgación del conocimiento es harina de otro costal. Siempre quedará la duda sobre la repercusión alcanzada por la nao de haberse llamado Montserrat.

En el siglo XVI la Virgen y sus frailes tenían una clarísima asociación a la actual capital de la Costa del Sol. Es decir, si la Patrona de la ciudad de Málaga y la Diócesis hubiese tenido por advocación «del Transito», los Mínimos hubieran promovido la advocación allá donde fueren. El hecho histórico es que lo hicieron con la advocación de la Victoria de Málaga.

En la actualidad, cada vez son más los que quieren unirse a la causa con aportaciones intransferibles y justas. Este mismo año los gobiernos de Portugal y España han firmado una concordia para solicitar conjuntamente a la Unesco que esta proeza sea declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad, raro es que todavía no lo sea. En Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) insisten en reclamar su parte de protagonismo, basándose en la carta que el propio Juan Sebastián Elcano envía al monarca español en 1522, donde relata: «desde que habíamos partido de la bahía de San Lúcar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta, más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas, y dimos la vuelta al mundo entero». Más que justa la reivindicación sanluqueña, teniendo en cuenta que es bocana oceánica de los muelles hispalenses.

Magallanes pereció en la travesía junto a centenares de tripulantes, de las cinco naos solo la Victoria cumplió el objetivo con 18 tripulantes a bordo, incluido Antonio de Pigafetta, el cronista de la travesía, al que se le debe mucho y poco se le ha dado.

Réplica de la Nao Victoria

Como antesala al quinto centenario la Fundación Nao Victoria viene promoviendo desde hace algunas décadas el conocimiento de esta embarcación, su réplica atracó en el puerto de Málaga por primera vez en mayo de 2009. En esos días, también entregó una réplica en plata a la Patrona de Málaga, conservada en el museo de la Real Hermandad de Santa María de la Victoria que gestiona en la Basílica. Por cierto, cuatro frailes Mínimos del convento de la calle Arroyo de Sevilla asistieron al acto. Testigo y hacedor en parte de aquello es quien firma. El presidente de la institución náutica, Juan Miguel Salas Tornero, quiso iniciar sus palabras pidiendo perdón por la tardanza en visitar a quien otorgó el nombre a la Nao. Por cierto, que también trajeron en esas fechas la placa que campea en el edificio de la Autoridad Portuaria en homenaje al marino malagueño Ruy López de Villalobos, insigne y desconocido a un tiempo por un elevado porcentaje de paisanos.

Como colofón: de nosotros depende posicionar a Málaga en el Mundo, de conseguir para Málaga lo mejor en cada campo. En este asunto en concreto, hace medio milenio llegó el nombre a la nao y ahora toca posicionar en el relato a la ciudad de origen. Haciendo un rápido paralelismo: Casa Natal de Picasso solo existe una y está en Málaga por que no puede estar en otro sitio y el nombre de la Nao Victoria lleva por apellido Málaga y no cabe otro. Mínimo merece un monumento. Sin prisas, que solo han pasado 500 años.