Antonio Molina, el vecino más ilustre de Totalán

El cantante de copla y flamenco era el menor de cuatro hermanos y, aunque nació en la capital, sus padres y abuelos eran de la localidad axárquica, donde aún tiene familia

Antonio Molina, en Totalán junto a su familia en su juventud. /Ayuntamiento de Totalán
Antonio Molina, en Totalán junto a su familia en su juventud. / Ayuntamiento de Totalán
Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

El rescate del pequeño Julen Roselló ha puesto a Totalán en el mapa. Hasta esos 13 días del pasado mes de enero, en los que la esperanza de que ocurriera un milagro mantuvo en vilo a todo el país y a medio mundo, la pequeña localidad de la Axarquía era conocida, principalmente, por haber sido la patria chica de una de las grandes figuras del cante español, el malagueño Antonio Molina de Oses, fallecido en 1992 en Madrid. Aunque no nació en el pueblo, sino en el barrio malagueño de Las Fatigas, el 9 de marzo de 1928, de Totalán eran sus abuelos y sus padres, y allí habían nacido también dos de sus tres hermanos mayores.

De origen muy humilde, pasó largas temporadas en el municipio de la Axarquía, limítrofe con la capital malagueña, que actualmente cuenta con apenas 700 vecinos. La familia había emigrado a la ciudad cuando el padre comenzó a trabajar en la llamada fábrica del plomo, en la zona de la Misericordia, próxima al barrio de Huelin. La madre del artista bailaba los verdiales en Totalán y según afirmaba, su hijo «heredó el talento en el cante, pues un hermano suyo cantaba muy bien flamenco y verdiales».

Con apenas diez años, Antonio Molina tuvo que ponerse a trabajar, repartiendo leche con un burro por Málaga y Totalán, guardando cochinos, y más tarde de ayudante de camarero. «Deseando salir de aquella situación y siendo consciente de su potencial de voz, en cuanto terminó el servicio militar se marchó a Madrid definitivamente, dándose a conocer en un concurso para artistas noveles que convocaba Radio España», detalla la reseña municipal.

Ganó el primer premio y le surgió su primer contrato para grabar un disco, por el que le pagaron algo más de cien pesetas. Entre los temas que componían aquel trabajo estaban 'El macetero' y 'El agua del avellano', que pronto se fueron haciendo populares entre el gran público, que escuchaba las emisiones y programas radiofónicos de discos dedicados, y le abrieron las puertas del éxito con el que siempre había soñado.

Parientes directos en Totalán

En Totalán viven actualmente una decena de parientes directos de Molina, entre primos y sobrinos. José de Oses, de 91 años, y su hijo Jesús, de 58, son dos de ellos. «Tanto Micky como Ángela suelen subir al pueblo cada vez que vienen a Málaga y cuando voy a Madrid siempre quedamos», cuenta Jesús, que regenta unos apartamentos rurales en la localidad. «Antonio era muy reservado, no solía hablar mucho de su infancia ni adolescencia, toda su vida adulta la hizo en Madrid, aunque es verdad que a Málaga siempre la llevó en el corazón», considera.

José de Oses, primo de Antonio Molina, junto a Ángela Molina y varios familiares.
José de Oses, primo de Antonio Molina, junto a Ángela Molina y varios familiares. / Archivo familia De Oses

Según cuenta este totalatense, en su infancia el artista sí frecuentó mucho el pueblo, «porque eran años de penurias y aquí sabía que tenía familia y podían ayudarle». «Mi padre cuenta que iba a las bodas invitado y cantaba gratis junto a otro primo que también tenía dotes para el cante», detalla De Oses, quien confiesa que en las dos familias, tanto en los Molina como en los De Oses, hay varios integrantes «con cualidades» para la música. «Para los vecinos es un orgullo tener como paisano a Antonio Molina, aunque hay que aclarar que él no nació aquí, sino en la capital», añade.

El iniciador de una saga

Antonio Molina fue el iniciador de una saga de grandes artistas. Casado desde 1952 con Ángela Tejedor Capitán, tuvo ocho hijos, de los que casi todos se han dedicado también a la música y a la interpretación. Así, sus descendientes fueron Antonio, Juan Ramón, Ángela (actriz, la más conocida y madre de la también intérprete Olivia Timarche Molina), José Alberto (fotógrafo y cámara), Paula (actriz), Miguel Ángel, conocido como Micky (actor), Mónica (cantante y actriz), y Noel (compositor y productor musical).

El pueblo lo ha tenido siempre muy presente, según explica el alcalde de Totalán, Miguel Ángel Escaño (PSOE). El último homenaje que le rindió fue en julio de 2017, cuando se inauguró una escultura y una plaza con su nombre, justo a la entrada del casco urbano. Al acto acudieron dos de sus hijos, Antonio y Paula. La pieza es obra del escultor malagueño Jaime Pimentel. Con anterioridad, a mediados de los años noventa, se había instalado ya un busto del artista, una obra de Antonio Gallero, en este mismo entorno, una pieza que se encuentra ahora en la oficina de turismo.

Escultura a Antonio Molina en Totalán inaugurada en julio de 2017.
Escultura a Antonio Molina en Totalán inaugurada en julio de 2017. / Ayuntamiento de Totaán

En 1952 Antonio Molina debutó en el teatro Fuencarral con el espectáculo 'Así es mi cante'. La difusión radiofónica de sus canciones lo condujo rápidamente al éxito, y su peculiar estilo, con una voz cristalina y un falsete inconfundible, gozó de una gran aceptación por parte del. En 1954 creó su propio espectáculo, 'Hechizo', con el que debutó en el teatro Calderón. Asimismo, protagonizó varias películas hasta 1965, entre ellas 'El pescador de coplas', 'Esa voz es una mina' y 'El Cristo de los Faroles'. Además, en títulos como 'Café de Chinitas' y 'Puente de coplas' coincidió con Rafael Farina.

Su canción más recordada es 'Soy minero', pero su amplísimo repertorio se compone de otros éxitos como 'Adiós a España', 'Soy un pobre presidiario', '¡Ay mi Málaga!', 'Cocinero, cocinero', 'María de los Remedios', 'Ángela del alma mía' o 'Yo quiero ser mataor'. Molina estrenó una media de casi un espectáculo por año hasta 1986. Actuó en teatros y en plazas de toros, siendo uno de los primeros artistas en utilizar este escenario, ante la gran demanda de su público, generalmente con el aforo completo. Según cuenta su perfil en la web biografiasyvidas.com, «lo que más le llenaba era recorrer la geografía española en sus giras, de provincia en provincia y de pueblo en pueblo, entregándose en cada actuación como si fuera la última».

En 1990 recibió junto a otros compañeros de profesión, como Juan Valderrama, un 'Disco de Platino' en reconocimiento a su trayectoria artística. Tuvo la satisfacción de que su hija Ángela cantara en el cine varias coplas de su repertorio más popular en la película 'Las cosas del querer', de Jaime Chávarri. En 1989 se vio obligado a abandonar el mundo del espectáculo al diagnosticársele una fibrosis pulmonar, que se agravaría hasta su muerte en 1992. Fue enterrado en el cementerio de Fuencarral (Madrid). Una estatua del artista, obra del escultor Santiago de Santiago, preside desde 2002 una céntrica plaza malagueña, inaugurada con ocasión del décimo aniversario de su muerte en un emotivo homenaje que reunió a la familia Molina prácticamente al completo.

'Soy minero', un himno entre los rescatadores asturianos de Julen

Aunque Antonio Molina grabó más 30 álbumes y más de un millar de canciones a lo largo de su vida, si hay un tema por el que es recordado ése es la copla 'Soy minero'. Curiosamente, una profesión que jugó un papel fundamental en las labores de rescate del pequeño Julen, pues fueron los ocho integrantes de la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa en Asturias los que, tras más de 30 horas de trabajo ininterrumpido, consiguieron llegar hasta el cuerpo sin vida del pequeño, después de cavar una galería horizontal de 3,8 metros, a 71 metros de profundidad.

«Los mineros y mucha gente de Asturias me lo decía durante esos días, que vaya casualidad, y por lo visto, incluso se enviaban la canción por 'Whatsapp' para darse ánimos», confiesa el alcalde de Totalán, Miguel Ángel Escaño, quien destaca «la valentía y buen hacer» de estos profesionales. «En general todo el operativo de rescate fue algo impresionante, sin precedentes, se ha creado un espíritu de solidaridad y cooperación, de ayuda mutua, que ojalá no se pierda nunca», sostiene Escaño.

 

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