Con muchas ganas de procesiones

Miles de personas llenan el Centro y los barrios de la capital para asistir a los traslados, preludio de la Semana Santa. La amenaza de lluvia obligó a acortar el recorrido a Prendimiento, Humildad y Paciencia y la Piedad

El Cristo de la Sangre, llevado a hombros, y escoltado por integrantes de la banda del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga. /Eduardo Nieto
El Cristo de la Sangre, llevado a hombros, y escoltado por integrantes de la banda del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga. / Eduardo Nieto
Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

Málaga tiene muchas ganas de procesiones. Quedó de manifiesto este Domingo de Pasión, a siete días del inicio de la Semana Santa, cuando miles de personas abarrotaron las calles del Centro de la capital y de barrios como Capuchinos, El Molinillo o la Unión para asistir a los traslados de siete cofradías. El cielo encapotado no amilanó a los malagueños, aunque la amenaza de lluvia por la tarde obligó a Prendimiento, Humildad y Paciencia y Piedad, tras consultar los partes meteorológicos oficiales, a recortar su itinerario e ir hacia sus respectivas casas hermandad por el trayecto más corto.

La Sangre abrió los traslados volviendo al horario de la mañana –en 2018 lo hizo por la tarde debido a una prueba deportiva–. El Crucificado fue portado, como es tradición, por la pregonera de la Semana Santa de este año, Paloma Saborido, que coincidió llevándolo con el presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia, y el presidente de los empresarios andaluces, Javier González de Lara.

Ya por la tarde, las calles eran un continuo ir y venir de una marea de personas de todas las edades buscando a las cofradías por los distintos rincones. La primera en salir fue Gitanos, cuyo trono se recreó a lo largo de todo el recorrido, pero especialmente, en la calle Frailes a los sones de la banda de cornetas y tambores de la Estrella. El Señor de la Columna estrenó una pureza color burdeos bordada en el taller de Juan Rosén.

La calle San Agustín se llenó para ver el majestuoso paso del trono del Señor de la Pollinica, que lució un tocado con un manteo en color verde, una tonalidad diferente a otros años, y la Virgen del Amparo. Paloma Saborido dio los toques de campana en esta vía, donde hubo saetas.

En un ambiente de mayor recogimiento hizo su traslado la Archicofradía del Huerto, que se estrenó en el paso por nuevos entornos como Pozos Dulces y el oratorio de las Penas. La Virgen de la Concepción estrenó un corazón bordado en el pecho.

La Hermandad del Prendimiento no pudo rendir visita al Hospital del Sagrado Corazón al reducir su recorrido. El trono fue portado por hermanas y la Virgen del Gran Perdón estrenó una ráfaga de plata donada por un grupo de devotos.

La Piedad hizo un breve recorrido por las calles más cercanas a su casa hermandad. El trono fue portado y dirigido por mujeres. En La Unión, las imágenes de Jesús de Humildad y Paciencia y la Virgen de Dolores y Esperanza fueron llevados en andas por el camino más corto.

En el oratorio de las Penas, Jesús de la Agonía fue entronizado, y en el Carmen el Chiquito lució sin su túnica.