Juegos de tu infancia que deberías recuperar con tus hijos (por su bien)

El elástico, las canicas o el pañuelito... Un pedagogo repasa los beneficios de algunos de los juegos populares que han sido desplazados por la tecnología

El juego del pañuelo./Joaquín Bilbao
El juego del pañuelo. / Joaquín Bilbao
M. Ángeles González
M. ÁNGELES GONZÁLEZMálaga

 Los nuevos hábitos de vida y la tecnología han desplazado juegos populares que en décadas pasadas triunfaron entre los más pequeños como el elástico, el pañuelito, el juego del teléfono, las canicas o la rayuela. Aunque hoy en día es difícil luchar contra el atractivo de las videoconsolas, las tabletas y los móviles, hay quien se afana en recuperar estos entretenimientos tradicionales que pueden ser muy beneficiosos para los niños y servir para conectar a los padres con sus hijos. Es el caso del pedagogo Jorge Álvaro Recena, coordinador del Área de Juventud de la asociación Incide en Málaga, que organiza talleres de juegos populares de antaño. Este experto considera que son varios los factores que han propiciado que algunos de estos divertimentos estén en peligro de extinción. Entre ellos, la sobreprotección a los menores, que hace que muchos progenitores no permitan que sus hijos bajen a jugar a la calle, así como la vida tan acelerada de hoy en día y los problemas para conciliar trabajo y familia. Álvaro también hace referencia a la costumbre extendida en las urbanizaciones y recintos de prohibir el uso de pelotas, bicicletas o patinetes, un hecho que no anima a disfrutar del juego al aire libre. «Hemos generado espacios, los hemos cerrado para proteger a los niños, pero no queremos que estén jugando dentro de esos espacios», apunta.

El pedagogo Jorge Álvaro Recena, con niños.
El pedagogo Jorge Álvaro Recena, con niños. / SUR

El objetivo de estos talleres de juegos populares-el último fue hace unos días en la Biblioteca Provincial Cánovas del Castillo de la Diputación de Málaga- es, tal y como explica este pedagogo, «potenciar el trabajo en equipo, la tolerancia a la frustración -enseñándoles a saber perder-, la cohesión, la psicomotricidad y hábitos de vida saludables», además de que los más pequeños «descubran la diversión sin necesidad de tecnología, haciendo uso de modos de entretenimientos alternativos». Al mismo tiempo, se genera un puente que conecta a los niños de hoy con los de ayer, consiguiendo un acercamiento de los más pequeños con sus padres al compartir con sus hijos esos juegos de su infancia. «No podemos luchar contra las nuevas tecnologías, pero podemos hacerles ver que hay otras muchas formas de divertirse», afirma Álvaro, que hace un recorrido por 14 juegos tradicionales y sus beneficios para los niños:

1 El teléfono escacharrado

Los niños se sitúan uno junto a otro. El jugador de un extremo le dice algo al oído al que tiene al lado. Puede ser un trabalenguas o una frase en otro idioma. Este jugador se la repite también al oído a la persona que tiene al lado, y así sucesivamente hasta que el mensaje llega al último, que tiene que decir en voz alta lo que ha escuchado. La diversión está en que seguramente la frase llegará distorsionada y no tendrá nada que ver con lo que dijo el primer jugador. Con este juego se puede potenciar el espíritu crítico del niño enseñándole cómo funcionan los rumores.

2 El pañuelito

Los niños se dividen en dos grupos y se sitúan uno en frente del otro a distancia. En cada uno de los grupos a cada participante se le asigna un número. Una persona que hace de árbitro se pone en el centro entre los dos grupos y agarra un pañuelo con su mano. Se pinta una línea en el suelo a la altura del árbitro, que dice un número en voz alta. Las dos personas a las que se les asignó ese número -una de cada grupo- salen corriendo hacia el pañuelo. El objetivo es cogerlo sin pasar la línea y volver al punto de salida sin que el adversario le agarre. Se trabaja la psicomotricidad y el trabajo en equipo (puedo perder yo pero no pasa nada porque soy una parte del grupo).

3 Tres en raya

Se puede jugar utilizando tizas en el suelo o simplemente sobre un papel. Se dibujan dos líneas horizontales y dos verticales, formando una cuadrícula de nueve espacios. Por turnos, cada jugador debe poner una X o un O, intentando hacer una línea vertical, horizontal o diagonal. Se desarrolla el pensamiento lógico, la concentración, el desarrollo cognitivo, aprender de los errores... 

4 Carrera de aros con 'piedra, papel o tijera'

Es una combinación de dos juegos. Se colocan (o dibujan) unos aros en el suelo y los jugadores se dividen en dos grupos situados uno frente al otro a distancia. Sale un integrante de cada grupo y ambos van saltando por los aros de forma ordenada hasta que coinciden en uno de ellos. Entonces juegan al tradicional 'piedra, papel o tijera' y el que gana sigue avanzando. El otro le da el relevo a un compañero de su grupo, que tendrá que empezar de nuevo el recorrido. Cuando coincide con un miembro del equipo contrario vuelven a jugar al 'piedra, papel o tijera' y de nuevo quien gana sigue avanzando. Así hasta que un grupo acabe el recorrido. Con este juego se fomenta el trabajo en equipo y la tolerancia a la frustración.

5 Carrera de sacos y juego de la cuchara

Carrera de sacos.
Carrera de sacos. / Javier Martín

Se trata de una gymkhana en la que se combina la carrera de sacos con el tradicional juego de la cuchara y el huevo (que puede sustituirse por una bolita de corcho, por ejemplo). Los participantes se dividen en grupos y se sitúan uno frente al otro a distancia. Uno de los integrantes de cada uno de los grupos salta con las piernas metidas en un saco hasta hacer el recorrido de ida y vuelta. Al llegar de nuevo a su grupo, otro compañero sale pero esta vez con una cuchara en la boca y un huevo o una bolita sobre ella y las manos a la espalda. Deberá realizar también el recorrido de ida y vuelta sin que se le caiga la pelota o el huevo y darle el relevo a otro compañero que hará lo propio en un saco. Así hasta que todos los integrantes de uno de los grupos terminen la prueba. Se desarrolla la cooperación y el trabajo en equipo haciendo hincapié en la importancia de animar y motivar a los compañeros.

6 Rayuela

Se dibujan en el suelo con una tiza diez casillas cuadradas con los números del 1 al 10. El niño se sitúa detrás del primer número y tira una piedra que debe caer en ese espacio sin tocar las líneas. El niño debe hacer el recorrido a la pata coja -o con los dos pies si se trata de un cuadrado doble-, saltando de cuadrado en cuadrado sin pisar aquel en el que está la piedra, que deberá coger con las manos cuando llegue a esa casilla. Se hace el recorrido de ida y vuelta. En el segundo turno, se tira la piedra en el cuadrado que marca un '2' y se repite el recorrido. Después se hace lo mismo con el número '3', y así sucesivamente. Cuando no se acierta con la piedra en la casilla, o bien se pisa alguna línea o se toca el suelo con el otro pie, se pierde el turno y se pasa al siguiente jugador. Los niños aprenden a mejorar su equilibrio y coordinación.

7 Tangram

Es un juego chino muy antiguo, que consiste en formar siluetas de figuras con siete piezas geométricas. Se trabaja la tolerancia a la frustración -por la complejidad de algunas figuras-, la resolución de conflictos, la creatividad -los niños pueden inventarse figuras-, la resiliencia.

8 Cubo de Rubik

Patrick Stollarz

El cubo de Rubik es un rompecabezas mecánico tridimensional que posee seis colores uniformes. Para resolver el rompecabezas cada cara debe tener un solo color. Se desarrolla la concentración y la tolerancia a la frustración.

9 El pollito inglés 'emocional'

Uno de los jugadores se pone de espaldas y el resto del grupo permanece detrás de él a cierta distancia. El primero debe decir 'Un, dos, tres, pollito inglés' y en ese tiempo el resto avanza hacia él. Al terminar la frase, se gira y los otros jugadores deben permanecer inmóviles. Si les pilla moviéndose o riéndose, deben volver atrás del todo. El pedagogo Jorge Álvaro hace una variante del juego para potenciar la inteligencia emocional en el que además de avanzar, cuando el jugador se vuelva los participantes deberán representar con su rostro una emoción que previamente se les ha indicado, como la tristeza o la alegría.

10 El juego del globo

Los participantes se dividen por parejas y cada una de ellas debe coger un globo inflado. Se sitúan frente a frente y se colocan el globo en la cabeza, sujetándolo entre ambos sin utilizar las manos. Así deben bailar mientras suena la música, hasta que pare. Después se baja el globo a la altura del pecho y se repite la operación. A continuación se baja hasta la barriga, las rodillas… evitando siempre que se caiga. Este juego fomenta el compañerismo, la coordinación y la psicomotricidad.

11 Las canicas

En este caso hay que tener en cuenta la edad del niño para evitar atragantamientos por accidente. Lo ideal es jugar sobre tierra. Se hace un agujero y por equipos cada integrante tiene que golpear las canicas del contrario para llevar la suya hasta el hoyo. Existen otras variantes de este juego.

12 El elástico

Tradicional juego en el que dos personas situadas una enfrente de la otra sujetan un elástico anudado en sus extremos dejando un espacio en medio. Por turnos, los demás niños van saltando en el centro de diferentes formas. La goma elástica se pone primero a la altura de los tobillos y se irá subiendo en función de la dificultad. Hay multitud de variantes del juego –se puede pisar la goma con un pie, con dos, saltar, enrollar y desenrollar el pie...- y de canciones para acompañar. Con este juego se trabaja la psicomotricidad, la coordinación del propio cuerpo y la cooperación y colaboración con los compañeros, además de desarrollar habilidades sociales.

13 Las chapas
José Luis Sardina

En el suelo se pinta o se marca un pequeño circuito con partes rectas y curvas para hacer una carrera con chapas empujándola con los dedos. Los jugadores deberán completar el recorrido de un extremo al otro sin salirse empujando la chapa con los dedos.

14 Las diferencias

Los jugadores se dividen en dos grupos. Los integrantes de uno de ellos tienen que adoptar una postura determinada y los miembros del otro grupo deberán memorizar la posición de cada uno de ellos, la ropa, los complementos, etc. A continuación, este último grupo abandona la sala o se gira mientras el resto cambia de postura o posición o se intercambian las gafas, una chaqueta, las zapatillas… Los jugadores que memorizaron la escena deberán identificar los cambios que se han producido entre la primera y la segunda imagen. Se trabaja sobre todo la concentración.