Pioneras del uniforme azul

La Policía Nacional celebra el 40 aniversario de la entrada de la mujer en el cuerpo

Algunas de las agentes que participaron en el acto posan tras las intervenciones/SUR
Algunas de las agentes que participaron en el acto posan tras las intervenciones / SUR
Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Hubo un tiempo en el que la Policía Nacional era cosa de hombres. Parecía impensable que las mujeres pudiesen empuñar un arma o enfrentarse a una servicio complicado, pero todo cambió un año después de la firma de la firma de la Constitución. El 11 de septiembre de 1979, cuatro decenas de mujeres se introdujeron en el cuerpo tras un cambio normativo que les permitía cumplir determinadas funciones gracias al BOE del 14 de marzo del año anterior, en el que se reservaban por primera vez plazas para «miembros femeninos», de las cuales diez fueron destinadas a Málaga. No fue hasta principios de los ochenta que las mujeres pasaron a formar parte del CNP de pleno derecho, vistiendo el uniforme azul y convirtiéndose en pioneras de una institución que a día de hoy es de los entes públicos más valorados de España.

Este martes Málaga acogió un solemne homenaje a estas primeras policías, en el cuarenta aniversario de la apertura definitiva de las puertas del cuerpo. Distintas autoridades militares y civiles se reunieron en el auditorio de la Diputación, presidido por el comisario provincial de Málaga, Javier Peña Echevarría, que para quien la entrada de las mujeres en la Policía Nacional ha sido fundamental para conformar la institución que hoy «todos» conocen. «El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres», dijo nada más comenzar su intervención. «Gracias a su aportación», el CNP es tan apreciado en la sociedad, ya que ellas demostraron que la fuerza no está «en la masa muscular», sino «en la masa cerebral y en el uso de la técnica».

Cree el comisario que estas pioneras no solo lidiaron con el hecho de tener que emprender un camino solitario e inexplorado. «Se enfrentaron al paternalismo de muchos compañeros», pero «gracias a la mujer se lavó la cara a muchas instalaciones, igual que el armamento de defensa y no digamos el de guerra».

Además de Peña Echevarría, también participó el diputado de Seguridad, Manuel Marmolejo, que subrayó la necesidad de «difundir» todas las realidades que envuelven a la mujer en el cuerpo para seguir ascendiendo en una igualdad efectiva, ya que hay que «reflexionar sobre los retos» que quedan, especialmente en las cadenas de mando.

El bloque central del homenaje, presentado por la periodista Cruz Morcillo, estuvo protagonizado por cinco agentes con diferente experiencia en el cuerpo. Hablaron la comisaria general Piedad Álvarez, que ingresó en 1992; Reyes Molina, primera mujer en formar parte de los TEDAX; Ana Moreno, de las primeras guías caninas de España y responsable de prensa de la Comisaría Provincial de Málaga; Rocío Ortega, que lleva dos años patrullando en un Zeta de Málaga y doce en el cuerpo y María Isabel Muñoz Montero, actualmente en prácticas.

Todas narraron sus primeros pasos en la Policía Nacional, al que accedieron en algunos casos «por intuición», como Moreno, o por pura vocación heredada del entorno familiar, como Muñoz y sus hermanos. Morcillo les preguntó a las participantes si habían sentido paternalismo por parte de algún compañero, o si habían vivido alguna situación «desagradable» por el hecho de ser mujer. La comisaria explicó que las mujeres lo tienen más difícil a la hora de ascender y ocupar puestos de responsabilidad, ya que un puesto mayor «suele implicar un cambio de ciudad», lo que hace que muchas lo rechacen por no estar lejos de sus hijos.