¿Existe alguna fórmula eficaz para evitar las medusas en las playas de Málaga?

Participantes en el debate celebrado ayer en el Aula del Mar sobre las medusas. /MORENO
Participantes en el debate celebrado ayer en el Aula del Mar sobre las medusas. / MORENO

Los especialistas en el Mar de Alborán proponen aumentar la información ciudadana y sugieren el empleo de redes antimedusas, aunque sólo en determinadas circunstancias

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El año pasado se retiraron y tiraron a la basura nada menos que once toneladas de medusas de las playas de Málaga. Este verano todo apunta a que no será ni de lejos tan agresivo, pero aún así los ciudadanos y el sector turístico reclaman medidas para evitar esta plaga. ¿Existe alguna medida eficaz? Esta es la pregunta que SUR lanzó ayer a varios investigadores especializados, reunidos en el Aula del Mar para debatir precisamente sobre esta especie.

Y la respuesta puede resultar frustrante, pues todos ellos coinciden en que no existen actualmente fórmulas mágicas para reducir su presencia. Aunque se pueden hacer cosas, y la primera es aumentar la información ciudadana, de manera que los usuarios de las playas puedan saber en cada momento dónde se encuentran y así evitarlas, cambiando una zona de baño por otra. También puede ser útil el empleo de redes antimedusas, aunque sólo en determinadas circunstancias y con un estudio de impacto ambiental profundo. En cambio, las acciones habituales que impulsan los ayuntamientos, mediante la retirada de ejemplares con barcos quitanatas, tiene en realidad una eficacia muy baja para controlar grandes enjambres.

Andrés Alcántara, investigador de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (UICN), es tajante: «Ahora mismo para evitar las medusas lo mejor es no encontrárselas, y eso nos lo da la aplicación Infomedusas». Se trata de un servicio de información permanente creado en Málaga, que funciona en todas las playas y que conjuga las aportaciones de especialistas, voluntarios y ciudadanos para generar una red de detección y predicción de la evolución de los bancos. Su eficacia es tal que otras provincias ya han pedido implantarlas.

A ello, añade el hecho de que estos animales no están suficientemente estudiados, a pesar de su impacto económico (por el turismo, principalmente). «Falta información científica de lo que ocurre en el mar, el ciclo biológico de la medusa en el laboratorio está claro, pero ahí fuera no se tiene una idea clara de lo que está pasando». A su juicio, ese análisis es clave para entender los mecanismos que explican por qué unas veces hay más y llegan a las costas.

¿Redes antimedusas?

Lucrecia Souvirón, bióloga del Aula del Mar y una de las responsables de la aplicación, añade que todos los datos que se recopilan y el trabajo de predicción permite hacer un seguimiento en tiempo real de su evolución cuando se acercan a las costas.

En cuanto al uso de las redes antimedusas, que ya se emplean en la zona de Levante y Murcia, considera que podrían ser una opción, aunque con reservas: «Hay que estudiarlas a fondo, no se puede llenar todo el litoral porque tendría un impacto muy grande; habría que ver en qué playas están justificadas desde el punto de vista turístico, con pequeños recintos acotados, por ejemplo, en Pedregalejo, pero con estudios de impacto ambiental».