Más de dos mil alumnos reciben clases en aulas prefabricadas distribuidas por toda la provincia de Málaga

Tareas de montaje de uno de los tres módulos de prefabricadas en la Universidad Laboral. /FRANCIS SILVA
Tareas de montaje de uno de los tres módulos de prefabricadas en la Universidad Laboral. / FRANCIS SILVA

Padres de Teatinos y Rincón pelean contra estas instalaciones, que Educación considera provisionales y necesarias por la presión demográfica

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Más de dos mil alumnos malagueños tienen que estudiar en aulas prefabricadas, ya sea porque el centro se ha quedado pequeño o porque está pendiente de construcción el colegio o instituto en el que ir a estudiar. El mapa provincial de aulas prefabricadas pone en evidencia que su distribución se corresponde con la franja litoral, de mayor concentración de población. Solo la capital cuenta con 12 de estas infraestructuras provisionales, cinco de ellas en el IES n.º 1 Universidad Laboral.

En el conjunto de la provincia, la Consejería de Educación tiene instalados 48 edificios modulares. Cada uno cuenta con dos aulas para una treintena de estudiantes, además de aseos para niños y niñas. De esta manera, su capacidad total es de 2.880 alumnos, aunque no en todos los casos están ocupadas en su totalidad.

Las protestas de padres de alumnos de Teatinos y Rincón de la Victoria han puesto en evidencia el déficit de infraestructuras educativas en la provincia, como evidencia la necesidad de instalar módulos provisionales para la escolarización. En algunos casos estas instalaciones se han hecho casi permanentes, y llevan cinco o más años en los colegios o institutos.

Cinco de estas aulas prefabricadas se encuentran en el instituto Universidad Laboral. Ya contaba con dos edificios modulares (cuatro aulas) que el centro destinaba a alumnos de ciclos formativos. Y se han instalado otros tres (seis aulas) para los estudiantes que solicitaron plaza en el nuevo instituto de Teatinos, que se encuentra todavía en construcción. El municipio con más prefabricadas es Cártama, con 10, siete de ellas en Cártama Estación. Y otras cinco hay en Torre de Benagalbón. Coinciden con los dos nuevos institutos y el colegio que se construyen en Teatinos, Rincón y Cártama, con una inversión superior a los 12 millones de euros.

Los padres de alumnos de Teatinos han vuelto a convocar, esta tarde, una concentración junto a las obras, para reclamar que se agilicen los trabajos, y contra la masificación en la Laboral. Junto con el AMPA de Torre de Benagalbón han iniciado una recogida de firmas para denunciar esta situación y exigir responsabilidades por esta falta de compromisos y mala planificación.

María del Amo, secretaria provincial de ANPE, lamenta esta situación, que en algunos centros se remonta a varios años atrás. «Los alumnos que están en aulas prefabricadas no están estudiando en las mejores condiciones y están en clara discriminación con respecto al resto del alumnado», asegura. Muchas de estas aulas presentan deficiencias y sufren de humedad, goteras e insuficiencias en los aseos, señala. Además, carecen de equipamientos básicos como puede ser aulas de informática, biblioteca o espacios y zonas comunes.

El secretario de Educación de CSIF, Francisco González, señala la necesidad de hacer una evaluación de riesgos en los módulos instalados en centros de toda la provincia y «garantizar unas condiciones de seguridad que, en muchos casos, no lo están, como en Torre de Benagalbón». La situación que se está viviendo este curso es «producto de la dejadez de la Administración, de la improvisación y de la falta de previsión. Se han generado situaciones de riesgo que eran evitables», y lamenta que para la Junta «existan alumnos de primera y de segunda».

El secretario de Enseñanza en Málaga de Comisiones Obreras, Félix Martín, también se manifiesta muy contrario a estas aulas prefabricadas, que «se pueden entender para casos puntuales, en una situación temporal», pero no que permanezcan en los centros durante años. «Hay una clara falta de planificación. Se sabe los niños escolarizados en un colegio, y que en unos años van a necesitar un instituto. Hay tiempo suficiente para planificar la construcción de nuevos centros. Son matemáticas puras», afirma. Una falta de planificación que Félix Martín hace extensiva a la propia construcción de nuevos centros, que en muchos casos ya «nacieron pequeños», sin capacidad para todos los alumnos que tienen que escolarizar.

Este es también uno de los caballos de batalla de los padres de Teatinos. «El instituto no tiene líneas para Bachillerato, lo que obligará a nuestros hijos a salir del centro cuando terminen la ESO», lamenta Mar Villanueva, portavoz de la plataforma de padres.

Temores en Rincón

Los padres de alumnos de Torre de Benagalbón expresan su inquietud y preocupación porque las prefabricadas se han instalado a escasos metros de las obras del nuevo instituto. Sus hijos sufren las molestias de recibir clases junto a las obras, con los ruidos, polvo, suciedad y peligros que generan, según la presidenta del Ampa, Lydia Montes. «Son condiciones extremadamente precarias que no se entiende que se permitan por parte de una Administración pública, ya que suponen un riesgo evitable para la seguridad de alumnos y profesores. Lo increíble es que en lugar de extinguir la problemática de las aulas prefabricadas, la Administración educativa inicie un nuevo curso implantando nuevos módulos», sostiene Francisco González.

Pero hay también casos de incomprensible deslealtad institucional o de utilización de la educación y, en definitiva, de los menores, en la disputa política. Los municipios están obligados a la cesión gratuita de terrenos para los nuevos colegios o institutos. Félix Martín pone como ejemplo lo que sucedió en el colegio Syalis de Fuengirola: los terrenos que cedió el Ayuntamiento de la localidad se encuentran en un pequeño montículo, lo que obligó a la Consejería de Educación a realizar un gran muro de contención, que al final costó casi tanto como todo el colegio. Y también lo sucedido en Rincón con este cuarto instituto: la parcela cedida por el Ayuntamiento se encuentra en terreno inundable, en el margen derecho del arroyo de Benagalbón. Educación exigió entonces informes y medidas correctoras antes de iniciar la construcción del instituto, para lo que ha sido necesario realizar una escollera en la zona de servidumbre. Estudios hidrológicos e informes de Medio Ambiente han consumido varios años, retrasando la construcción del instituto. «Algunos quieren llevar el enfrentamiento político al terreno de la educación, y eso es inadmisible», afirma Félix Martín.

Educación, por su parte, garantiza la seguridad de estos módulos que, explican, responden a necesidades puntuales de escolarización, mientras se acometen o terminan nuevas infraestructuras. Y niegan que los alumnos estén en malas condiciones, asegurando que cuentan con el equipamiento necesario, como pizarras digitales, calefacción o aire acondicionado.

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