Retos que quitan la respiración

Pilar Rubio, tras permanecer en apnea más de cuatro minutos, con su instructor/
Pilar Rubio, tras permanecer en apnea más de cuatro minutos, con su instructor

¿Es seguro estar más de cuatro minutos bajo el agua? Con la preparación adecuada, la apnea es un deporte saludable e incluso «relajante». Así lo demostró Pilar Rubio en 'El Hormiguero'

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Hacer apnea no es sumergirse en una piscina y aguantar la respiración hasta que no se pueda más. Si lo intenta así, probablemente los nervios y la sensación de ahogo no le permitan superar los cuarenta segundos bajo el agua. «Yo siempre utilizo el mismo ejemplo: no tiene nada que ver la escalada profesional con trepar una pared». Quien lo dice sabe de lo que habla: Miguel Lozano es uno de los seis mejores apneístas del mundo y sus marcas dejan –nunca mejor dicho– sin respiración: 8 minutos 23 segundos bajo el agua y a sólo dos metros de batir el record del mundo en inmersión libre (la cota está en los 124 metros de profundidad).

Sólo con una enorme capacidad de concentración y preparación pueden entenderse gestas deportivas como la de Lozano, pero también otras que, sin ser de récord, sirven para batirse a uno mismo y de paso dejar a los espectadores pegados a la televisión: ocurrió hace unos días en 'El Hormiguero', el programa presentado por Pablo Motos en Antena 3, que fija retos constantes a una de sus colaboradoras, Pilar Rubio.

No era la primera vez que ésta se sometía en directo a una prueba de apnea, por eso el gancho estaba en si Rubio sería capaz de superar los 2 minutos 31 segundos que logró en 2016. Y lo hizo. Vaya que si lo hizo. Los 4 minutos 8 segundos que permaneció en apnea estática (una de las disciplinas de este deporte) en un tanque de agua mantuvieron en vilo a la audiencia y han generado, en paralelo, algunas preguntas a las que Lozano responde fijando una reflexión que libra a la apnea de esa etiqueta de 'peligrosa': «Por supuesto que es un deporte seguro si se practica con la correspondiente supervisión». Es decir, siempre en compañía, tal y como hizo la propia Rubio durante su reto televisado; y con el entrenamiento necesario, «como ocurre con cualquier otro deporte», acota el especialista antes de entrar de lleno en esos requisitos imprescindibles para practicar la apnea de forma segura: «Hay que tener un conocimiento teórico, la fisiología o qué es lo que ocurre en el cuerpo en inmersión; los protocolos técnicos de cómo respirar y relajarse y sobre todo los protocolos de seguridad». Y añade: «Volviendo al ejemplo de la escalada deportiva, es importante tener un compañero al lado para que te cubra porque en caso de caída no te matas. Lo mismo ocurre con la apnea: el problema es que pierdas el conocimiento en el agua estando solo y no tengas ningún control. En ese caso te ahogas».

Miguel Lozano, en una inmersión
Miguel Lozano, en una inmersión / SUR

Con estas herramientas de seguridad y preparación se puede llegar a cotas sorprendentes y disfrutar de todas las posibilidades de un deporte que es saludable. De hecho, su práctica ayuda ayuda a respirar para inducir a la relajación, a reeducar la postura del cuerpo y a mejorar la psicomotricidad en el agua. «Es una especie de meditación subacuática», constata Lozano, subcampeón del mundo en dos de las tres disciplinas de profundidad en apnea y convertido en un especialista de referencia en el ámbito nacional e internacional. Desde sus escuelas de apnea en Tenerife y Lanzarote (apneacanarias.com) y sus cursos itinerantes por todo el globo no sólo introduce y mejora la práctica a los aficionados; también de otros profesionales que por sus condiciones cotidianas están sometidos a mucho estrés o que necesitan una capacidad física a la altura (por ejemplo deportistas de élite o bomberos).

«Aunque pensemos que no somos capaces, sí lo somos. Fisiológicamente, y sin un entrenamiento excesivo, el ser humano es capaz de aguantar en repetición entre tres y cinco minutos», avanza el apneísta elevando a «la elite» deportiva a los profesionales que se mantienen sumergidos entre ocho y doce minutos.

Miguel Lozano, con Pablo Motos durante una demostración para 'El Hormiguero'.
Miguel Lozano, con Pablo Motos durante una demostración para 'El Hormiguero'.

Más allá de la condición física –cualquier persona sana y con un certificado similar a los que se exigen para el buceo podría practicar apnea– también hay un componente psicológico fundamental a la hora de medir los resultados bajo el agua: «Hay que aprender a soltar los músculos para que el consumo sea el menor posible y tener una disposición mental que ayude al cuerpo a desvanecerse y que quede sólo la conciencia», avanza Lozano, cuyo camino también se cruzó con el de 'El Hormiguero' hace unos años cuando fue a hacer una demostración en plató. Es en ese punto de concentración extrema cuando la apnea se convierte en algo relajante: así lo explicaba el propio Pablo Motos al referirse, en torno al segundo 44, que «mientras la mayoría de nosotros ahora nos saldríamos del agua, ella (Pilar) entra en una fase de placer porque se va aligerando el oxígeno que ha llenado el diafragma, los pulmones y la espalda». Y lo ratifica Lozano con una certeza que sella el vínculo del ser humano con el medio acuático: «Aguantar la respiración es algo innato: ¡lo hacemos desde que estamos en el líquido amniótico!».