Los otros proyectos polémicos de Málaga

La peatonalización de Larios, el túnel de la Alcazaba y el derribo del silo también llegaron con bronca mucho antes que la torre del Puerto y Arraijanal

Derribo del silo del Puerto. /SUR
Derribo del silo del Puerto. / SUR
Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

En la capital se discute por casi todos los proyectos que sean novedosos, prácticamente desde siempre. Incluso la construcción de la Alameda Principal, a partir del siglo XVIII, vino envuelta en la polémica. A modo de anécdota, cabe recordar lo que cuenta el historiador y académico Francisco Cabrera en sus investigaciones sobre la historia del castillo de San Lorenzo, cuyos restos se han encontrado recientemente durante las obras del metro junto al cauce del Guadalmedina. Allá por 1773, el comisario de los Reales Ejércitos, Miguel de Monsalve, montó una campaña para oponerse a la construcción de viviendas en lo que entonces era una playa, con toda clase de argumentos, que quedaron recogidos por escrito. Curiosamente, su peatonalización, que acaba de comenzar, es uno de los pocos proyectos de modernización urbana que no ha levantado gran polvareda. De momento.

Mucho antes de la torre del Puerto y de la Academia del Málaga CF en Arraijanal, que son los dos grandes frentes de batalla actualmente, políticos, arquitectos, académicos, vecinos y comerciantes discutieron acaloradamente por el túnel de la Alcazaba, por la peatonalización de la calle Larios, por el derribo del silo y el de la casa de la cultura. También, sobre si era oportuno instalar una noria en el muelle de Heredia, y por casi cualquier iniciativa urbana que haya habido en este tiempo

Calle Larios peatonal

En la retina permanecen todavía los carteles en las puertas de muchos comercios del Centro, cuyos propietarios criticaban con dureza los planes de peatonalización de la calle Larios. La reforma se inauguró en la Navidad de 2002, pero no fue hasta principios del año siguiente cuando se cerró definitivamente. El choque entre la asociación empresarial Centro Histórico y el alcalde, Francisco de la Torre, se prolongó durante meses, en los que el Ayuntamiento tuvo que ir restringiendo el tránsito privado poco a poco. El cierre definitivo se produjo en realidad por la ocupación masiva por parte de los ciudadanos y los visitantes, que la hicieron suya desde el primer minuto.

Sin esta obra sería imposible entender el despegue turístico de Málaga ni el desarrollo urbano del casco antiguo, donde el cierre de vías a los coches se ha seguido extendiendo. Este proceso marcará nuevos hitos próximamente, como el de los laterales de la Alameda y, más adelante, el de Carretería y Álamos.

Túnel de la Alcazaba

Ahora es una infraestructura cotidiana, por la que discurren miles de conductores cada día, pero no siempre fue así. No todo el mundo creyó igual en la necesidad del túnel de la Alcazaba, de unos 400 metros y que, tras una inversión de 481 millones de pesetas (unos tres millones de euros) enlaza la plaza del General Torrijos con la de la Merced. Ello supuso un salto en las comunicaciones viarias del Centro, e hizo posible la peatonalización. Hubo críticas por el posible impacto en la Alcazaba, aunque, según publicó entonces el cronista municipal de SUR, Pedro Tornay, «fueron más fruto de un intento de bloqueo político a la gestión de (Celia) Villalobos que de una falta de previsión técnica que pudiera afectar al monumento árabe». Finalmente, fue inaugurado en marzo de 1999.

«Fue una polémica gorda, dijeron que era una agresión al monumento, al incorporar una obra pública debajo, y que se iba a caer», explica Manuel Olmedo, académico y uno de los principales ideólogos de este proyecto desde su antiguo puesto en el Ayuntamiento. «Estuve 20 años promoviendo la idea y me dijeron que estaba loco, hasta que llegó Celia Villalobos, que traía de su brazo a Francisco Merino, el gran ingeniero de Caminos de nuestra época».

Inauguración del túnel de la Alcazaba.
Inauguración del túnel de la Alcazaba.

Actualmente, según el criterio del historiador, el túnel ha sido la llave que ha abierto al desarrollo y la potenciación del Centro Histórico «como espacio singular en el que conviven la herencia romana, la musulmana, la huella cristiana y la ciudad del siglo XIX». Lo considera uno de los grandes hitos en la historia del urbanismo de la capital, junto con la construcción de la Alameda, la del Parque y la peatonalización de la calle Larios.

Derribo de la Casa de la Cultura

Desde la década de los 70 y sobre todo en los 80 surge un movimiento ciudadano que pide el derribo de la Casa de la Cultura y la recuperación del teatro romano en su integridad. La Consejería de Cultura de la Junta, con un consenso mayoritario del resto de administraciones y partidos, tomó la decisión en 1989, tras las recomendaciones de un profundo informe arqueológico realizado por expertos de primer nivel. Desde el ámbito de las academias y numerosos profesores de la Universidad presentaron batalla: defendían que el edificio era uno de los escasos restos de la arquitectura de la época de la Autarquía, a la vez que rechazaban la desaparición de un centro que había prestado servicio a varias generaciones de estudiantes de la capital.

Tras años de debates, en 1995 se ejecutó la demolición y se acometieron las obras de recuperación y puesta en valor del teatro romano. En la actualidad, con la visión desde la calle Alcazabilla peatonalizada, la ciudad cuenta con uno de los conjuntos arqueológicos más pintorescos del país, en el que conviven los vestigios romanos con los árabes de la Alcazaba.

El fin del silo del Puerto

Los más jóvenes ya ni siquiera se acuerdan de que, donde hoy está el Palmeral del muelle 2, hasta junio de 2006 existía un silo de grano de grandes dimensiones. La Academia de Bellas Artes de San Telmo, junto a profesores de la UMA y arquitectos emprendieron una campaña de oposición al derribo, con el objetivo de conservar este edificio y de darle un uso cultural.

En la actualidad, el paseo ajardinado que acometió Jerónimo Junquera, con el impulso de la Junta, dentro del Plan Especial, es uno de los ejes más apreciados de la integración entre el Puerto y la ciudad, y recibe a más de diez millones de visitantes al año.

Luego vinieron otros proyectos, como es el caso de la noria, que también tuvo bronca, aunque continúa dando vueltas. Igual que ahora se discute por la torre del Puerto y por la Academia del Málaga en Arraijanal. Ya se verá cómo acaban.

 

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