Hincar los codos para proteger la ciudad

Los nuevos inspectores y subinspectores de Málaga y Mijas reciben los diplomas tras dos meses de formación especial

Los nuevos inspectores y subinspectores inmortalizan la entrega de diplomas junto a sus familiares. /Fernando Torres
Los nuevos inspectores y subinspectores inmortalizan la entrega de diplomas junto a sus familiares. / Fernando Torres
Fernando Torres
FERNANDO TORRES

«Mi abuelo era de la Policía Local de Málaga, al igual que mi padre y ahora lo es mi sobrino; esto me viene de tradición». Rafael Rubio (al que todos conocen como Fali), es uno de los nuevos inspectores que este viernes han recibido los diplomas que acreditan su salto en la escala de mando con sus correspondientes dos meses de formación especial en la Escuela Municipal de Seguridad (Espam). Para Rubio, que obtuvo la mejor nota de la promoción y que lleva treinta años en el cuerpo, es un paso «emocionante», al igual que el solemne acto en el que se ha oficiado su ascenso: «Me muy satisfecho, hay mucha alegría por el logro conseguido tras el anhelo de muchos años de profesión, con la familia y con los compañeros».

El nuevo subinspector, José Antonio Bravo, también lleva más de media vida en la Policía Local de Málaga. «Llegar hasta aquí es una forma de motivación, cuando uno lleva tantos años en el servicio esto aporta más ganas para venir a trabajar». Ambos han estado rodeado de sus familias, al igual que los otros nueve policías que han participado en la ceremonia. El Salón de los Espejos del Ayuntamiento estaba lleno de los seres queridos de quienes han querido ir más allá y han hincado los codos durante dos meses tras un duro proceso de selección para asumir mayores responsabilidades en su servicio a la ciudad.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha presidido el acto en el que el director de la Espam, Pascual Sánchez-Bayton, ha recordado el valor de la formación «en la excelencia» para el servicio al ciudadano. «Os hemos intentado transmitir conocimientos y también herramientas para llevarlos a la práctica, ahora solo me queda reiterar mis felicitaciones», ha apuntado.

Uno a uno, los once nuevos inspectores y subinspectores han ido recogiendo sus diplomas. Antonio Bautista, Carlos García, Juan Antonio González, Rafael Rubio, José Antonio Bravo, Rafael Carrasco, Antonio Miranda, Francisco Molina, Francisco Núñez, Héctor Palomares y Juan Francisco Portales (que ha conseguido la mejor puntuación en la categoría de subinspectores).

Recuerdos de servicio

Todos ellos han decidido continuar creciendo en las responsabilidades que asumen en su servicio diario con la Ciudad. Atrás quedan años de trabajo y esfuerzo en los que muchos han vivido momentos dulces y otros no tanto. Rubio y Bravo recuerdan sus primeros tiempos en el cuerpo: «Las inundaciones de 1989 nos marcaron mucho, llevábamos poco tiempo y fue una gran tragedia; yo también recordaré el atentado de ETA en la Prisión Provincial, que lo viví de primera mano», explica Rubio. «En tanto tiempo se viven muchas cosas, lo importante es hacer tu trabajo de policía lo mejor posible, quedarte con las sensaciones buenas, las de auxilio, y las malas dejarlas atrás para seguir aprendiendo y creciendo», añade Bravo. Los dos coinciden en que la clave está en mirar hacia el futuro apoyándose en la experiencia que les ha llevado hasta su nuevo cargo en el cuerpo.

Al término del acto, el alcalde ha dedicado unas palabras para engrandecer la labor de los policías (tanto los de Málaga como varios de Mijas, que también se forman en la Espam). «Dais el mejor servicio a los 600.000 vecinos de Málaga y a los otros tantos que vienen a visitarnos; la Policía Local sabe estar a la altura». Les ha transmitido la importancia de su papel en «la búsqueda de la excelencia» en la que la ciudad lleva inmersa tantos años, destacando además lo «complejo» de la capital en términos de seguridad». Además, los agentes malagueños «saben transmitir que la policía no está para molestar, sino para hacer la vida más fácil». Ha concluido su intervención con un sonoro –y respondido– «¡viva la Policía Local!».