Condenan a una policía local a no acercarse a su expareja y a sus hijas por amenazas

La Audiencia recoge en su sentencia que se le retiren a la agente las dos armas de fuego con las que cuenta, la reglamentaria y una particular

ALVARO FRÍAS

No podrá acercarse a menos de 500 metros de su expareja y sus dos hijas. Ésta es la condena que un juzgado de Vélez-Málaga le impuso a una policía local después de que amenazase y vejase a estos miembros de su familia. Ahora el tribunal de la Sección Novena de la Audiencia Provincial de Málaga ha confirmado íntegramente esta resolución judicial.

En concreto, los hechos ocurrieron a finales de enero de este año, cuando la acusada se presentó en la casa de su expareja, de la que estaba divorciada, y de las dos hijas que tienen en común. Tocó a la puerta, pero su exmarido, que había tenido problemas con anterioridad con ella, decidió no abrir, según se explica en la resolución judicial, a la que ha tenido acceso este periódico.

Fue una de sus hijas la que se comunicó con ella a través de una ventana. Y es que, siempre según la sentencia, las descendientes no cuentan con buena relación con su madre y además tienen miedo de sus reacciones.

Aunque la acusada le dijo a su hija que quería charlar con ella cara a cara, ésta se negó. Al parecer, regresó instantes después para darle un portalentillas, dejándolo en la ventana por la que previamente habían estado hablando.

Pocos minutos después, el exmarido escuchó un golpe en la puerta, asomándose por la mirilla y viendo a su exmujer marcharse con el coche. Así se recoge en los hechos probados, en los que también se precisa que la acusada había dejado en la entrada de la casa una bolsa de gran tamaño con varias cajas de medicamentos.

Sin embargo, los hechos más graves tuvieron lugar después de que el exmarido de la condenada se marchara a trabajar. Una hora después de su primera visita, la acusada regresó a la casa, en la que ya solo se encontraba una de sus hijas.

Su actitud había cambiado por completo. Se personó de nuevo en el domicilio del denunciante gritando y llamando a la puerta. Según se recoge en la sentencia, la mujer reiteró en varias ocasiones amenazas de muerte e insultos a su expareja

Contra la puerta

Asimismo, el tribunal de la Audiencia Provincial considera probado que, mientras profería estas palabras, la acusada tiraba cosas a la casa, como frutas, papeles, batidos o botellas de plástico. Mientras, su hija alertó al progenitor, para que tuviera constancia de lo que estaba sucediendo.

Por todo ello, el juzgado de Vélez-Málaga y ahora la Audiencia Provincial consideran a la agente culpable de una falta de amenazas y otra de vejaciones, por la que se le condena a 16 días de localización permanente. Además, también se le impone la orden de alejamiento de 500 metros.

El escrito judicial expone que, por su condición de policía local, la denunciada posee dos armas de fuego, una reglamentaria y otra particular. Ante esta situación, la sala ha acordado su retirada, por lo que deberá entregar todas aquellas que se encuentren a su nombre o a su disposición.

Ante su disconformidad con la resolución judicial, la denunciada presentó un recurso contra la sentencia del juzgado de Vélez-Málaga, que ha sido desestimada. En la resolución emitida por la Audiencia Provincial se explica que el juez tuvo en cuenta a la hora de tomar su decisión la declaración del exmarido y de la hija de la agente.

En la sentencia, se expone que las relaciones entre la policía local con su expareja y sus hijas son conflictivas. Asimismo, el documento judicial añade que las descendientes temen que su progenitora pueda causarles algún mal.