«Nos han dejado la casa en ruinas y nadie quiere responsabilizarse»

La familia Aragón denuncia que la construcción de un bloque junto a su vivienda ha causado daños permanentes a su estructura

«Nos han dejado la casa en ruinas y nadie quiere responsabilizarse»
fernando Torres
Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Salvador Aragón lleva en su mano derecha una bolsa cargada de papeles. Son archivos, extractos y copias de una larga lucha por defender su hogar y el de su familia. El resultado de la batalla es que lo ha perdido todo: «Nos han dejado la casa en ruinas y nadie quiere responsabilizarse». Construyó su vivienda en 1983, de forma independiente, en pleno centro de Alhaurín el Grande –a las espaldas de la biblioteca municipal–. En el año 2006 llegó una constructora que adquirió el terreno de la finca colindante, donde levantó un bloque de tres plantas con bajos comerciales. Ese mismo año comenzaron a aparecer grietas en distintos puntos del edificio de la familia Aragón, primeras marcas de una pesadilla que ha acabado con un decreto de inhabitabilidad y un matrimonio forzado a vivir en la casa de unos familiares de forma indefinida.

En primera instancia, la constructora les aseguró que se harían cargo de los desperfectos que comenzaban a aflorar. «Ante la falta de respuesta por parte de la promotora y de los arquitectos de la dirección de la obra, a finales de 2008, encargamos un informe técnico», relata Salvador en el que fue el dormitorio del matrimonio. Un año después se interpuso una demanda en la que se acreditaban un total de 16 grietas. Actualmente hay más de cien en toda la casa, además de un daño estructural en los cimientos y el doblamiento de los tabiques colindantes con el edificio. Todos estos elementos motivaron que la casa fuera declarada en ruinas.

En el año 2012 se celebró el juicio correspondiente, en el que el juez dictó sentencia apoyándose en un informe de un perito judicial que tasó en 9.000 euros los desperfectos –en tres años las grietas se habían duplicado, alcanzando la treintena–. «En esa fecha no apelamos la sentencia por dos razones, por desconocimiento de la evolución de los daños y porque según nuestro abogado nos arriesgábamos en costas de unos 40.000 euros, ya que eran 4 los denunciados en el procedimiento» relata el propietario, esta vez mientras muestra el muro de carga del sótano completamente vencido por la presión del nuevo edificio.

Vista del exterior de los dos edificios.
Vista del exterior de los dos edificios. / F. Torres

En el 2014, «ante el agravamiento del estado de la casa», enviaron dos escritos, uno al perito judicial y otro al Ayuntamiento, pidiendo auxilio. «No contestaron». Por eso dos años después solicitaron un informe de un arquitecto. Finalmente el arquitecto municipal acudió a la casa en marzo de 2016 y decretó el estado de ruina y el vallado preventivo. «Elaborado el nuevo informe por parte de nuestro perito se detectan 62 nuevas grietas y fisuras a fecha diciembre de 2016 y, junto con la declaración de ruina, presentamos una nueva demanda civil a mediados de 2017».

Este nuevo juicio se celebró en marzo de este año, y el resultado ha terminado de demoler los ánimos de la familia. Esta vez, el informe pericial aportado por los responsables del edificio da la razón a los propietarios, pero con reservas. El documento, al que ha tenido acceso SUR, identifica a la nueva construcción como única causa del deterioro de la casa de los Aragón –en un punto del proceso trataron de acusarles de haber construido la vivienda de forma deficitaria, hecho que pudieron desmentir presentando la documentación pertinente–. El informe establece que los daños son «grietas que aparecen fundamentalmente en el muro de carga medianero colindante con el edificio de nueva construcción». El perito es claro: «Para el que suscribe resulta incuestionable que la construcción del edifico de nueva planta, colindante al que es objeto de estudio, es la causante de todas las alteraciones que se han producido y se siguen produciendo en éste último».

Una cantidad «ridícula»

Pese a la demoledora causalidad recogida en el informe pericial, la familia sigue sin poder rehacer su vida. Al final del documento, la propuesta del perito para subsanar la situación es el establecimiento de una junta de dilatación de 3 centímetros entre ambas estructuras. Además plantea diversas medidas para reparar los daños actuales. El problema está en el presupuesto que plantea el informe, y que ha supuesto la base de la indemnización que ha recibido la familia. «Incomprensiblemente se supone que esa pedazo de obra y las reparaciones cuestan 48.950 euros, una cantidad ridícula; hemos llevado el informe a muchos arquitectos para pedir un presupuesto y nadie lo puede hacer por ese precio, ni por el doble», explica Salvador. Además, «ese dinero no nos vale ni para cubrir los gastos judiciales y el peritaje independiente», añade.

Fernando Torres

La situación actual es «muy dura». Mientras preparan la apelación, Salvador y su mujer Isabel permanecen fuera de su casa, pero el problema no se queda ahí. «La vivienda tiene en el sótano una zona habilitada para procesar la actividad agrícola que los dos desempeñábamos». La imposibilidad de permanecer en la casa les impide desarrollar su trabajo de forma eficiente, ya que han tenido que pedir prestado un espacio (Salvador mantiene su empleo de funcionario). «Nos sentimos abandonados, solos, y parte de un sistema en el que todo el mundo se cubre las espaldas», concluye, antes de cerrar la llave y dejar atrás, de nuevo, la que fue su casa.