La tradición más sonora a golpe de platillo

Las pandas de verdiales captan la atención de malagueños y turistas en calle Marqués de Larios

Músicos en Verdiales /Migue Fernández
Músicos en Verdiales / Migue Fernández
MARINA GÓMEZ PEDRAZA

Málaga se viste de tradición con sus actividades en la feria del centro. La calle Larios rebosa vida en cada baldosa. Las tradiciones están a la vuelta de cada esquina. Mujeres vestidas de flamenco, música folclórica de la tierra malagueña y verdiales. Un abuelo le agarra la mano a su nieta, emocionada por ver el ritmo de la música. Una pareja de jóvenes se besan mientras bailan al ritmo del son. Y justo al lado de los músicos que se dejan llevar en este día de feria se encuentra una multitud de palos 'selfies', que alzan el cielo buscando capturar el momento. La panda de verdiales protagoniza con todo su arte el momento musical del mediodía en Calle Larios, que no se escapa ante a la mirada de curiosos y entendidos de estas comparsas tan sureñas.

En la calle Sancha de Lara se encuentra tocando la panda de La Torre con Estilo de los Montes. Más alejados, esperado su turno con templanza está la Panda Vélez Málaga, con estilo Comares. Todos van ataviados con sus mejores galas: camisas blancas, un fajín rojo y un sombrero lleno de color que decoran con cintas y flores. Esta antiquísima tradición campesina de Málaga data del desde finales del XVIII, un arte que sigue vivo a día de hoy gracias a estas los malagueños que luchan para que la tradición no se pierda.

Mari Ángeles, platillera e integrante de la Panda de la Torre, lleva un año en con este grupo, sin embargo, su pasión viene de lejos. Aprendió en el monte «como las personas mayores», reconoce con una risa. «Aunque no soy del mundo de la fiesta aprendí en una escuela que había en la Peña Juan Breva. Ahora ya hay escuelas patrocinadas por el Ayuntamiento y se aprende con ellas», explica. Juan González, Fundador de la panda de La Torre coincide con Mari Ángeles, dado que «cada vez más hay más fiesteros y ganas de aprender. Hay niños en las escuelas que tocan maravillosamente. En mis tiempos aprendías observando y oyendo. Ahora te lo dan por escrito», describe. Para Mari Ángeles los verdiales es un estilo de vida: «Yo llevo pasando muchas ferias cuidando de los verdiales porque mi marido era el encargado de ello, y yo le ayudaba. También soy encargada de la caseta de arriba, donde cuido de las pandas y los protocolos. Estar en la panda con mis amigos me encanta, me hace muy feliz.», dice.

Dentro de las propias pandas de verdiales existen distintas modalidades. Esto se aprecia en el toque que le dan en la guitarra y los platillos. «Los que tocan ahora es estilo de Almogía, nosotros somos de monte», esclarece José, integrante del grupo. «Somos alrededor de veinte integrantes entre mujeres bailaoras y los tocaores que estamos aquí», matiza. Eso sí, la icónica camisa blanca y falda o pantalón negra es uniforme oficial.

La panda Vélez Málaga se fundó hace 16 años, tal como relata su fundador. «Cada año hay más gente, se nota en Calle Larios y en el Real. Valoran las tradiciones, unos porque lo entienden y otros porque les parece curioso», explica González. «A pesar de ello valoran este noble arte, mucho. Nos hacen muchas preguntas y nos hacen muchas fotos», continúa José, miembro de la panda la Torre. Todos coinciden en que sea turista o boquerón, el público respeta la importancia de preservar las tradiciones de los verdiales. «Hablando con ellos te das cuenta de lo informado que están. Sobre todo es importante que no se pierda la tradición. Ésta es la raíz de Málaga», explica José.

Las tradiciones nos dicen nuestro pasado y presente. Sólo los valientes apuestan por preservar las raíces que nos describen a golpe de platillo.