El Club Ciclista Ciudad de Málaga crea una escuela de formación base en la capital

En el centro, José Manuel Barranco, con los alumnos de la escuela ciclista. /SUR
En el centro, José Manuel Barranco, con los alumnos de la escuela ciclista. / SUR

Sus objetivos son inculcar valores relativos a la seguridad vial, además de fomentar este deporte entre los más jóvenes

ANDRÉS SAMPERMÁLAGA

El ciclismo es uno de los deportes más practicados en España. En 2015, por ejemplo, las estadísticas ponían en evidencia en que era el que más, que en las casas había más bicicletas que balones de fútbol. Pero, pese a estos datos, el ciclismo base en Málaga vive una situación de inexistencia, y el nacimiento de la Escuela Ciclista Ciudad de Málaga quiere cambiar esa tradición. José Manuel Barranco, miembro del Club Ciclista y creador de la escuela, asegura que la idea nace por la pobre situación del ciclismo base en una ciudad con tanta población como Málaga.

«Nunca ha habido ciclismo base y no se ha fomentado casi por ningún organismo público, ni tan si quiera por la federación. Al final es una de las funciones que tenemos los clubes, ya que nuestro fin social es el fomento del ciclismo, tanto de los más grandes como de los más pequeños», asegura Barranco. Él empezó en el histórico Campos Lorca, en una época en la que Indurain y compañía le dieron un empujón al ciclismo nacional y su práctica era masiva. «Antes salíamos a carreras donde éramos 300 niños, en pruebas que ves ahora que hay como mucho diez niños y se corre cinco veces al año», afirmó. La inquietud por fomentar el ciclismo base le llevó a obtener los títulos necesarios a través de la Federación para poder montar la escuela, tanto el título de monitor, a través de la Federación Andaluza de Ciclismo, como el título de director provincial.

La escuela inició el pasado mes de febrero con ocho niños, y actualmente ha aumentado a catorce, cuyas edades oscilan entre los cinco y los doce años. Como escuela, funcionan sin ánimo de lucro y tienen una cuota simbólica de 15 euros, que destinan a las camisetas para los niños o el material necesario, pero actualmente asegura que sobreviven con los fondos del club. «El problema es que nunca ha habido tradición, y la gente desconoce lo que es una escuela de ciclismo, en qué se basa, qué intentamos... Y además darte a conocer no es fácil, la gente sabe dónde ir para una escuela de fútbol, pero para la de ciclismo están desubicados», afirmó Barranco.

«Nunca ha habido tradición, y la gente desconoce qué es esta escuela y en qué se basa»

La escuela se situa en la explanada del recinto ferial, ya que en Málaga tampoco existen instalaciones dedicadas al ciclismo por esa falta de tradición. Esto también provoca que algunos padres no se sientan seguros al no ser un lugar acotado, y por ello la escuela intenta que el Ayuntamiento les ceda alguna pista polideportiva para poder practicar mejor esta disciplina. En cuanto a las actividades, no se trata sólo del uso de la bicicleta, sino de inculcar a los niños una base deportiva y que disfruten con ello. En la escuela aprenden a montar en bicicleta, a quitarse los ruedines, a frenar correctamente o a saber direccionar el manillar, y hacen juegos con los que se divierten, hacen amigos y lo pasan en grande. Además, una vez al mes hacen salidas de rutas a las que puede ir cualquier persona, padres y niños, para pasar un rato agradable con la bicicleta y sin coste alguno. Actualmente asegura que tienen capacidad para asumir hasta 40 niños, ya que siempre hay dos personas más aparte de él ayudándolo con la escuela, y su idea futura sería la de hacer dos grupos con edades diferentes.

Un valor añadido

La escuela ciclista no solo enseña a los jóvenes a usar la bicicleta, sino muchos otros valores que son fundamentales. El primero de ellos es la seguridad vial, un aspecto básico y con el que les enseñan los peligros de la carretera, los extraños que te puede hacer una bicicleta o cómo transitar correctamente. También les inculcan nociones de alimentación, procurando que en las meriendas coman fruta, y les enseñan a no frustrarse con la derrota en un deporte que es muy individual.

«Lo que nos define es un conglomerado, ya que intentamos que los niños hagan deporte, jueguen y se diviertan, y a raíz de eso viene todo lo demás ya que aprenden, hacen amigos y adquieren valores y nociones de este deporte», declaró Barranco. El desconocimiento social y el miedo a la carretera por parte de algunos padres son las razones que dificultan el fomento de escuelas como esta, la segunda de la capital sin contar Churriana, donde hay otra con unos veinte alumnos.

«Como aspiraciones de futuro sería tener más niños, sesenta o setenta, y que en Málaga no haya solo dos escuelas como ahora, sino treinta, y que crezca el fomento del ciclismo en la ciudad», aseguró. El objetivo del Ciudad de Málaga con esta escuela es el fomento del deporte sobre los niños, y que más gente se anime a montar una escuela para que las personas conozcan lo que se hace en ella y lo que realmente inculcan. La escuela da comienzo de nuevo en este mes de septiembre, y mantendrá su dinámica de enseñanza de ciclismo y valores añadidos.