Un hito en un mundo de hombres

La marbellí Ana Cerván es traumatóloga, cirujana ortopédica y vencedora de los 101 kilómetros de Ronda

Ana Cerván. /Hugo Cortés
Ana Cerván. / Hugo Cortés
MARINA RIVAS

Sus logros no esconden ningún secreto. Eso sí, aúna los factores indispensables de todo gran deportista: una base de talento innato, capacidad de superación y fuerza de voluntad para trabajar y seguir trabajando. La marbellí Ana Cerván, de 47 años, lleva toda su vida haciendo deporte, aunque siempre a nivel 'amateur', sin llegar a competir o a destacar especialmente en una modalidad concreta. Sumergida de lleno en un trabajo extenuante y en su familia, nunca pensó que algún día llegaría a conseguir grandes metas deportivas, además en pruebas de gran exigencia como los reconocidos 101 kilómetros de Ronda. Carrera en la que se ha coronado las dos últimas ediciones y, en especial, en esta última, donde sólo catorce hombres lograron cruzar la meta antes que ella en la modalidad a pie. Una gesta que brilla aún más al conseguirse dentro de un mundo de hombres.

En esta popular prueba de la Legión son 8.500 los participantes, que agotan las inscripciones cada año en apenas unos minutos. De entre ellos, 2.578 personas disputaron este 2019 la modalidad a pie (también puede realizarse en bicicleta, bajo otros criterios), en la que deben cruzar la meta en menos de 24 horas y, desgranando aún más la cifra, de entre estos, 2.203 fueron hombres y sólo 375 mujeres. Una parte ínfima. Su hito destaca mucho más tras estos datos, al recordar que Cerván no sólo fue la ganadora en categoría femenina, sino que además fue la decimoquinta de la clasificación general en un tiempo de infarto: 10 horas, 53 minutos y 21 segundos, a un ritmo de 6 minutos y 28 segundos el kilómetro. Y aún así, tuvo energía suficiente para atravesar el arco de llegada con una sonrisa de oreja a oreja.

Su progresión llama particularmente la atención. «Ya participé varias veces en esta carrera, pero hasta el año pasado eran tiempos de 16 o 20 horas… Ya en 2018 me puse más seria», comenta sobre sus primeras pruebas. El año pasado coronó por primera vez los 101 kilómetros, pero lo hizo en un tiempo de 11h.26:52, que la llevó a ser 82ª de la general. Es decir, de un año para otro, Cerván ha bajado su marca en más de media hora y a escalado 67 puestos, algo extremadamente complicado en tan poco tiempo y sin ser el deporte el principal hilo conductor de su vida.

Sólo catorce hombres entraron a meta antes que ella, que de una edición a otra rebajó su marca en más de media hora y subió 67 puestos en la clasificación general

La marbellí acumula una larga trayectoria en el sector de la sanidad. Es traumatóloga y cirujana ortopédica, con la columna como especialidad dentro de esta y, tras 16 años en el Hospital Costa del Sol de Marbella, ha pasado a trabajar desde hace pocos meses en el centro Hospiten de Estepona. Y, sin quererlo, su profesión fue la que le llevó a introducirse en este mundo: «Saco el tiempo de donde no lo hay para entrenar, aunque tenga que quitarme tiempo del sueño. Pero el empezar a correr ha sido mi vía de escape porque este trabajo es muy estresante», asegura la costasoleña. Cuenta que hace rutinas de en torno a una hora u hora y media diarias, corriendo, haciendo series, cuestas y, en cuanto puede, también saliendo a correr por el campo.

Sin embargo, la principal novedad que ha introducido en este último año ha sido la clave del éxito personal en sus marcas. «Normalmente me entrenaba sola pero este año he introducido un entrenador para el tema del entrenamiento funcional para mejorar cuádriceps, lumbares, trabajar en gimnasio… Y he mejorado muchísimo», asegura sobre su preparador personal, Manuel Rodríguez. «Me encantaría que mi ejemplo sirviera para animar a más mujeres a correr. Yo no soy profesional y he conseguido esto a base de entrenar, de motivación… », asegura Cerván, que desea alentar a las mujeres a iniciarse en este tipo de competiciones.

Cerván, en su llegada a la meta de los 101 kilómetros de Ronda este año.
Cerván, en su llegada a la meta de los 101 kilómetros de Ronda este año. / SUR

Ladillo femenino

Si ella pudo, muchas podrán. Esa es la premisa de la marbellí, que recuerda que en sus inicios siempre iba a remolque de su marido. «Empecé con las carreras hace unos cinco o seis años, cuando mis hijos eran ya más mayores y ya tenía algo más de independencia. Antes acompañaba a mi marido a las carreras, pero con la cámara de fotos y ya me tocaba a mí», comenta. Este año, ambos han participado en la prueba rondeña y Cerván bromea: «Él hizo unas cuantas horas más que yo. Cuando empezaba a correr con él no podía seguirle el ritmo ni subir las cuestas como él, he sufrido un montón».

Un sufrimiento al que ha logrado batir, dentro de una modalidad de carreras en la que el género masculino sigue predominando. Una batalla a la que ya se enfrentó también en sus inicios en la medicina, cuando, a pesar de ser ya traumatóloga y cirujana, recuerda: «Iba a congresos y se creían que era la secretaría de alguno de mis compañeros o la representante de algún producto farmacéutico. Afortunadamente, la cosa ha cambiado mucho, pero creo que a las mujeres seguimos encontrando más dificultades en lo laboral y en lo deportivo». 

Desde su puesto de trabajo y como una deportista cada vez más consagrada, Cerván continuará luchando y espera que muchas más quieran seguir sus pasos para acabar con las barreras: «Hay que perder el miedo y dar el paso de empezar. El deporte da confianza en una misma».