'La Traviata' que todos esperan

Ainhoa Arteta abre la temporada lírica en el Cervantes con un montaje fiel a Verdi. El elenco se entrega en el ensayo general abierto al público que anticipa dos noches de lleno absoluto

Ainhoa Arteta, en el centro, en el inicio de la ópera de Verdi que abre la temporada lírica del Cervantes. /MIGUE FERNÁNDEZ
Ainhoa Arteta, en el centro, en el inicio de la ópera de Verdi que abre la temporada lírica del Cervantes. / MIGUE FERNÁNDEZ
REGINA SOTORRÍO

Es lo que se espera de una 'Traviata' y eso, en ópera y en Málaga, es todo un logro. El público no encontrará nada fuera de lugar en la propuesta que inaugura la XXX Temporada Lírica del Cervantes, con una interpretación musical y una ambientación fiel al espíritu de Verdi. Antes del estreno de mañana y el domingo, con las entradas agotadas en horas, unos pocos pudieron disfrutar de un ensayo general que, por momentos, bien podría ser la representación real. No faltó ni el impresionante telón de Ferrándiz desplegado para recibir a los asistentes. Una entregada Ainhoa Arteta se llevó los primeros aplausos del Cervantes en la que, asegura, será su despedida del rol de Violetta.

Ni diez minutos duraron en taquilla las más de 300 invitaciones que se repartieron entre los aficionados. No estaba todo el aforo completo, buena parte del patio de butacas se dejó libre para que el director de escena, Francisco López, y el equipo técnico pudieran hacer su trabajo. Una voz en 'off' recordaba que en el ensayo general los solistas no estaban obligados a cantar a voz. Tenían que reservarse pero, aunque contenido en ocasiones, el elenco lo dio todo para que la prueba fuera una buena muestra de lo que allí se vivirá en unas horas. Incluido el Coro de Ópera de Málaga, muy en su papel, llenando la escena en cada intervención.

Celebrado fue el famoso brindis con el que abre boca el tenor Antonio Gandía en su papel del enamorado Alfredo, 'Libiamo ne' lieti calici', a quien la propia Arteta compara con el mismo Alfredo Kraus. Con fragmentos a pleno pulmón encaró la soprano el canto a la vida de 'Sempre libera'. Muchos aplausos y 'bravos' para ella que se repitieron tras cada aria y, especialmente, en el dueto que mantiene con el barítono Juan Jesús Rodríguez –como Giorgio Germont– en una escena de veinte minutos que logra mantener la tensión.

Acertada la puesta en escena en coproducción con el Teatro Villamarta de Jerez (el Cervantes asume la producción musical), que reproduce con detalles el lujoso salón de la residencia parisina de la cortesana Violetta, la casa de campos de la pareja, la casa de Flora... Grandes lámparas cuelgan del techo, hay dobles planos, espectaculares columnas... Bien resuelta y efectista. La 'Traviata' se presta a la teatralidad y este montaje lo acentúa, con expresivos solistas que interpretan en todos los sentidos. Como expresivo era también el director José María Moreno en el foso frente a la Filarmónica de Málaga, sumándose también a los aplausos del público. En definitiva, una 'Traviata' a la altura de un treinta aniversario que anticipa buenos tiempos para la lírica.

 

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